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Junio 25, 2007

Flavio Alfaro

Clasificado bajo: Edición 220 — El Autonomista @ 4:03 pm


POR Dr. Dumar Iglesias Mata

Flavio Evaristo Alfaro nació en Montecristi. Un disipado en su juventud, se labró méritos con su propio esfuerzo dominándose a sí mismo.

Acompaño a su tío Eloy en la jornada naval de Jaramijó y en las campanas de toda época de lucha por la causa liberal, por lo que sufrió persecuciones y destierros. De Panamá pasó a El Salvador y Nicaragua, países donde estuvo varios años dedicado a la agricultura.

Su carrera militar y política tomó vuelo desde 1985, año del advenimiento del partido Liberal al poder. De primer Jefe de Cuerpo ascendió a Comandante de Armas, Jefe de zona y Ministro de Guerra y Marina, cargos en los cuales se acreditó por su severidad como organizador.
En lo civil ocupó también altos cargos, siempre con la corrección que era su característica, con el sello de su probabilidad en todo, como la Intendencia General de Policía y la Gobernación de Guayaquil.

Siendo Gobernador en Quito y Presidente de la Junta de Beneficencia, sacó el Lazareto del centro de la Capital y lo llevó a Pifo a un edificio que compro para el objeto.
Candidato de oposición en 1911 a la primera magistratura nacional, salió a Panamá desterrado por Estrada en septiembre de dicho año, de donde se repartió cuando fue proclamado Jefe Supremo de la República en Esmeraldas, el 22 de diciembre.

Llamado por Montero y lleva por sus propios partidarios, Flavio arribó a Guayaquil. Acepto a Montero, en mala hora, el nombramiento de Director de Guevara y Comandante del ejercito, cargo en el cual experimentó la superioridad en todo sentido del general Julio Andrade, su vencedor en Huigra y Yaguachi.

Murió asesinado en Quito el 28 de enero de 1912. el fallo histórico le será favorable porque como radical fue incorruptible, de una sola pieza, como servidor público con dechado de virtudes y por haber coronado la cumbre con el fardo de Sísifo a cuestas conducido por su propio esfuerzo, recipiente de mayores grandezas humanas.

El 22 de diciembre de 1911 o sea el mismo día que falleció en Guayaquil, Emilio Estrada, Presidente Constitucional de la República, la plaza de Esmeralda desconoció el régimen constitucional, proclamando como Jefe Supremo de la Nación al General Flavio Alfaro, quien se hallaba desterrado en Panamá…

En efecto, con las últimas horas en la noche del 29 del mismo mes y año, el indicado general Alfaro hizo su entrada en la ciudad que, con tanto ardor, había proclamado su nombre siendo objeto de una calurosa manifestación que puso de relieve la excitación cívica existente.
Al día siguiente, el Jefe Supremo de la provincia tuvo conocimiento que en Guayaquil se había producido un movimiento análogo, a favor del general Pedro J. Montero, después del cual se había llamado al general Eloy Alfaro.

El hecho en referencia, y más aún la determinación última mortificó profundamente al jefe revolucionario, pues, como consecuencia de los acontecimientos políticos suscitados con anterioridad al 11 de agosto de 1911, las relaciones entre este y el ex Magistrado ecuatoriano se hallaban concluidas.

Entre tanto, los numerosos amigos que el Jefe Supremo de Esmeraldas tenía en Guayaquil ante la situación creada, no habían vacilado en entrar en entendimiento con el general Montero sobre la base de reconocer a este como Jefe Supremo del Litoral, quedando para aquel la condición de Director Supremo de la guerra.

En estas condiciones, el jefe Supremo de Guayaquil acepto conferenciar con el general Flavio Alfaro, para lo cual envió a Esmeraldas el crucero Cotopaxi en el que arribó a Guayaquil el 5 de enero de 1912.

El recibimiento se caracterizó por la concurrencia de cerca de 5.000 personas que acudieron con el fin de ovacionar al nuevo Jefe del Ejército revolucionario, quien fue saludado por el general Pedro. J. Montero, como Jefe Supremo del Litoral, en le salón máximo de la Gobernación de Guayaquil, donde hubo de recibirlo, en unión de todos sus Ministros.

Acto continuo, se iniciaron las negociaciones correspondientes, en las que, además de las designaciones antes dichas se resolvió entre otras que los dos jefes proclamados actuaron con absoluta presidencia del señor general Eloy Alfaro, quien el día anterior había arribado a Guayaquil.

La división y la discordia se propagaron muy breves a los círculos políticos y aun al ejército: formáronse dos grupos irreconciliables, que ansiaban destruirse, aniquilarse, borrarse de la escena política. Monteristas y Flavistas habrían venido a las manos y ensangrentado las calles mismas de Guayaquil, si el enemigo no hubiera apresurado su marcha y atacado a las fuerzas avanzadas de Huigra. Y los primeros tiros sonaron cuando la situación había llegado a la peor de sus fases; porque hondamente divida la opinión, se apagó el entusiasmo popular, cimiento y nervio de toda empresa política, y divido el ejercito, desaparecieron la fuerza y la disciplina de la victoria.

One Response to “Flavio Alfaro”

  1. Liliana Bravo Says:

    Este reportaje es muy interesante y me sirve para conocer y explicar más acerca de este personaje que dio nombre a este precioso cantón de Manabí donde resido.

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