El Autonomista.com

Junio 25, 2007

Experiencias de un médico rural

Clasificado bajo: Opinión, Edición 220 — El Autonomista @ 10:15 pm


POR Dr. Fernando Mera Molina

El servicio sincero y permanente a la comunidad, es una de las acciones de mayor admiración que un individuo puede emprender. Por ello, hoy por hoy asumo esa fuerte pero gratificante misión.

Hace aproximadamente un año inicié mi medicatura rural, en uno de los puntos más distantes de nuestra provincia, precisamente, en la parroquia Chibunga del cantón Chone. Como todo individuo, sentí temor al empezar una nueva etapa en mi vida, pero al observar las grandes necesidades de esta parroquia debí asumir esta tarea con valor y vocación.

Aunque parezca insólito, el personal de mi unidad operativa consta de un laboratorista y el suscrito, por lo que tuve la necesidad de desempeñar diferentes roles en el sub-centro, realizando actividades que iban desde auxiliar de limpieza hasta las propias de mi profesión; además de la responsabilidad de llevar a cabalidad los diferentes programas del Ministerio de Salud Pública (MSP).

He pasado experiencias que recordaré toda la vida, conociendo a gente maravillosa enriqueciéndome en el ámbito tanto profesional como personal, e incluso aprendiendo actividades que desarrollan los campesinos.
Tuve la oportunidad de contribuir a la construcción de un puente improvisado y rústico, puesto que las vías de acceso a la Parroquia son totalmente deficientes.

A pesar del déficit de medicamentos e instrumentos necesarios para el exitoso desempeño del médico rural, se utilizaron al máximo todos los recursos a nuestra disposición, porque había un objetivo, calmar las dolencias de los pacientes que acuden a esta casa de salud.

Recientemente terminamos la campaña de vacunación canina donde la cantidad de canes a vacunar equivalía al 7% de la población humana. Como se pueden imaginar las comunidades de nuestras campiñas son muy distantes y de difícil acceso, tomando en cuenta que Chibunga es la parroquia de mayor extensión territorial del cantón Chone, teniendo que llegar a sus diversas comarcas en canoas y caballos. A través de este espacio del libre pensamiento dejo constancia de mi agradecimiento imperecedero al noble y altivo pueblo que hace aproximadamente un año me abrió las puertas de su lugar natal y su corazón.

Finalmente, como un ciudadano que aspira servir al pueblo a través de la medicina y sus postulados, sólo me queda la interrogante: ¿habré dado mi mejor esfuerzo?

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