El Autonomista.com

Julio 20, 2007

Experiencias de un médico rural (parte final)

Clasificado bajo: Opinión, Edición 221 — El Autonomista @ 8:14 pm


POR Dr. Fernando Mera Molina

Porque siempre hay algo más, sea bueno o malo, a pesar de todas las vicisitudes que ha experimentado la parroquia Chibunga, lugar de mi medicatura rural, hay aspectos positivos que deben ser mencionados como la relación existente entre la naturaleza y salud.

En estos tiempos, cuando se incrementa la agitación mundial, por los estilos de vida estamos obligados a adoptar en las medianas y grandes ciudades, la prevalencia e incidencia de hipertensión arterial (HTA) es bastante alta. Para mi sorpresa, en el tiempo que llevo laborando en esta comunidad (casi un año) sólo he detectado 3 casos de HTA (de fácil diagnóstico, pues con un seguimiento diario de Presión Arterial PA se puede determinar esta patología), y es que estas personas tienen la mejor medicina preventiva al alcance de sus manos, como es el rocío de la mañana, el color verde, de sus espléndidas montañas, que es el tono dominante de esta campiña, y un río rodeado de árboles que nos invita a soñar y meditar, para trazar nuevos desafíos en la apasionante profesión de médico.

Pero no todo puede ser sueños y es así, que al llegar al verano, por las pésimas condiciones de sus calles, comienzo acumularse, centímetros de polvo sobre las mismas, por lo que en este momento se incrementa la incidencia de enfermedades respiratorias agudas: faringitis, las que son controladas con mucha dedicación para evitar problemas de salud que minen el trabajo fecundo y sacrificado de nuestros hermanos campesinos.
Recordando los meses de invierno en esta comunidad se puede mencionar el difícil acceso hasta Chibunga y de ésta a sus sectores aledaños, por lo que las personas debían pasar una verdadera odisea por caminos deteriorados y olvidados por las autoridades de turno, para acceder a los servicios de salud que la Unidad Operativa les brindaba, predominando patologías gastrointestinales, dermatológicas y accidentes laborales en esta temporada.

En nuestras comunidades manabitas está enraizada la magia y el misticismo, es decir, sus creencias y ritos que son parte de su propia identidad, y como médico rural, en aras de una armonía con las personas que practican estas actividades, es necesario respetarlas y si es posible, darles una capacitación para alcanzar el bienestar común, y de esta manera afianzar los principios éticos que nos enrumben por mejores senderos de vida.

En fin, desde el artículo publicado en este medio de comunicación en su edición anterior, y el actual, he resumido al máximo no sólo casi 12 meses de trabajo, sino una parte de mi vida, ratificando una vez más el juramento Hipocrático y por ende, mi compromiso como joven profesional de la medicina al servicio de la humanidad.

Sólo un exceso está permitido en el mundo, el exceso de agradecimiento, en tal virtud, expreso mis gratitudes eternas al pueblo de Chibunga, una hermosa parroquia, con gente maravillosa, solidaria y creyente en Dios; que esperamos todos, se convierta en un emporio de desarrollo, potenciando su ganadería, agricultura y atendiendo sus perentorias necesidades, y que no sólo se acuerden en tiempos de elecciones, ya que es una parroquia de gente hospitalaria humilde y de gran corazón.

Que las autoridades cantonales, provinciales y de gobierno tengan presente que Chibunga existe en la zona norte manabita y que tiene todo el derecho del mundo a progresar para que sus pobladores vivan con dignidad. … ¡Hasta Siempre!

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