El Autonomista.com

November 13, 2008

ENTREVISTA

Filed under: Edición 250,Entrevista — El Autonomista @ 8:50 pm

Por Damia Mendoza Zambrano

Exquisita entrevista al Alma de

Medardo Mora Solórzano

Dirigiéndome como habíamos acordado al hogar del doctor Medardo Mora Solórzano a las 10h45 del día viernes 8 de noviembre, este ilustre ciudadano me dio la bienvenida, me recibió con su natural carisma, sencillez y emotiva frescura. Me mostró su casa y, seguido de esto, comenzó la entrevista que pongo a conocimiento público.

Partimos de que todos debemos tener una ilusión que avive nuestro amanecer, ¿cuál es la suya doctor Mora?
Siempre traté de ir haciendo cosas favorables, me refiero a lo que hago; una en relación con la comunidad universitaria y la otra como ciudadano. Hacer cada día las cosas de la mejor manera posible, ese es mi axioma, todos los días hago cosas distintas, así estoy avanzando. Esa es la dinámica de una sociedad.

Quienes lo conocen dicen que de usted se desprende una aureola en la que proyecta energía, ¿se debe esto al deporte, la comida, su ideología, su moral o… a qué?
Soy un hombre que conozco lo que es la consecuencia. Leal conmigo mismo, con mi familia y con mis amigos. Eso lo hace sentir a uno muy satisfecho, eso se irradia en un rostro que, por su puesto no es el mismo a cada rato porque pueden haber momentos de tensiones que, evidentemente trato de manejarlos con el mayor equilibrio posible para no dejarme absorber por las preocupaciones.
Es bueno que las preocupaciones ronden por la cabeza, pero no está bien que hagan un nido. Trato de vivir de manera positiva sin estar mirando lo que otros hacen o no hacen.
No conozco la mezquindad ni el egoísmo, conozco la cooperación y la colaboración, me siento bien entregando aunque sea un pequeño grano de arena en beneficio de construir una mejor sociedad, un mejor ambiente y un mejor clima social donde yo me desenvuelvo.

Es importante mantener esa ecuanimidad, sin embargo, hay momentos y circunstancias en que perdemos el equilibrio y la paciencia. ¿Ha tenido usted esos malos momentos?
Soy una persona que reprocha de manera clara todo lo que es injusticia, condenar a un inocente es la más terrible de las injusticias. Si usted encuentra que hay este tipo de injusticias, le digo que es indebido hacerlo y esas infamias de la sociedad me molestan, me contrarían. Me fastidia.
Ver a tanto pícaro que de repente transita con todos los honores, a lo mejor no percatándose del daño que ha hecho a la sociedad cuando se beneficia individualmente favoreciendo a sus familiares y perjudicando a todos.
Usted conoce de grandes hombres de la humanidad como han tenido que referirse a quienes han sido desleales con una causa en los peores términos; esas cosas con la mentira me contrarían y me molestan. Jamás llevo las cosas al extremo para que eso altere mi ánimo, prefiero a veces mirar con indiferencia a personas que no merecen que uno se preocupe de ellas.

Dentro del plano humano y social, todos necesitamos tener ligas personales y de trabajo para que algunas cosas y proyectos trasciendan. ¿Con quién el doctor Mora no puede dejar de comunicarse periódicamente o todos los días?
Siempre he pensado que el hogar es la base, sin un hogar no hay ese equilibrio emocional que es el radio en la vida, yo vengo de un hogar muy sólido; mis padres me supieron educar en este ambiente. Esto es importantísimo, primero hubo el elemento cariño, el deseo vehemente de ellos de darme la mejor formación posible. Mi padre dijo: “no aspiro a dejarles una gran herencia, pero sí dejarles una buena educación y tratar con esfuerzos lo hecho con mis antepasados, de que tengamos una vida lo más tranquila posible desde el punto de vista de las necesidades que uno tiene”. Eso me enseñó a ser austero, a no derrochar nada y por supuesto a practicarlo. Mi padre también me dijo “todo te admito menos que seas pícaro o un sinvergüenza”, eso yo lo trasladé a mis hijos y a mi hogar. Eso lo mantiene a uno permanentemente motivado y con la tranquilidad emocional, necesarísimo para los seres humanos.
Soy proclive a ser un hombre independiente, me gusta la libertad, no me gusta el sometimiento; esa es una de mis características y peculiaridades. Creo un poco en los signos astrales, pertenezco al Sagitario y pienso que me identifica un poco. Pues yo soy vehemente cuando he creído que algo es bueno no pensando en mí. Yo creo en los demás, cuando yo he creído en esto, me he empeñado en apoyarlo y a hacerlo. Así todo lo he ido logrando.

¿Dónde divaga su mente en tiempos de vacaciones, cuando usted no está revisando un proyecto que necesita dar un criterio o firmarlo?
Nunca he dejado de viajar y establecí un axioma en mi vida que es conocer. Lo hago cuando tengo vacaciones y tengo un bloqueo mental, me olvido de la vida rutinaria, me voy a conocer algo más que me distraiga.
Hay momentos en mi vida que reflexiono en las tardes porque soy un hombre de una mente muy activa e inquieta, es decir, ese es mi temperamento y se me vienen ideas que voy madurando que creo, son buenas.
Mis días no son normales, yo estoy dos días en el campo y, en la semana paso aquí en la oficina de mi casa, otras veces tengo que salir a cumplir compromisos, pero esos dos días tengo quietud.
Soy un hombre que adora el agua. He vivido toda la vida frente al agua.

¿De aquí su frase, hay que aprender a disfrutar y recorrer con el correr del agua el verdor de la naturaleza y la belleza de un rostro?
Usted ve aquí en mi hogar un bloqueo total de lo que pasa afuera, el mar esta sedando mi hogar. Este es un sitio donde yo cuelgo mi hamaca, me siento a leer, a descansar, suelo caminar sin zapatos los días domingo en la playa.

¿Ha sido así siempre, desde su juventud?
Cuando yo era joven tomaba mi carro y escuchaba la música con alto volumen, ahora no tengo ese tiempo y no puedo relajarme musicalmente, pero valoro mucho la música y disfruto esto cuando estoy en una reunión social.

La esencia humana tiene lo bueno y lo malo; hay rasgos de maldad en el virtuoso y hay rasgos de virtud en el malvado. ¿En dónde está la bondad y la fortaleza que evidenciamos de usted y dónde la otra parte?
Creo que existe el bien y el mal, eso no lo discuto y la vida me lo ha enseñado. Hay personas que disfrutan haciendo daño y otros disfrutamos de hacer las cosas bien. Yo tengo como filosofía de vida no una satisfacción individual, pues allí estoy solamente gozando yo, prefiero la satisfacción de muchos, porque allí hay una alegría multiplicada.
Mi vida esta orientada a ser un hombre de bien y eso es muy definido, combato lo mal intencionado y lo pervertido, todo lo que signifique daño a una sociedad y ese es el deber de todo ciudadano. Si usted no desglosa la mala hierba, la mala termina con la buena hierba; la cizaña crece de manera galopante y va terminando con lo bueno. Estas son lecciones de la vida que hay que tener en cuenta en todo momento. Lo que usted no puede en la vida es dejarse absorber, hay personas que nacieron con tendencias delictivas y no se puede dejar de enfrentarlas. Hay que reprocharlas porque eso esta mal.

Tomemos como ejemplo a Hitler, quien, pese a que amaba el nacional socialismo y a su pueblo, impuso esta ideología mediante el totalitarismo con fatales consecuencias. ¿Cómo entender este contraste entre el amor y el absolutismo?
Tengo que decir todo lo que se dice en el argot popular político, todo lo que se refiere al totalitarismo mata, porque privilegia el criterio unipersonal, el arbitrio, el abuso.
Hitler era un hombre que creía en las virtudes de una raza aria y que había una raza superior a las otras razas que había que eliminarlas para que prevalezca la superior. Esa es una creencia fanática que refleja un espíritu que no debe prevalecer en los seres humanos; eso lo reprocho, es una mentalidad totalitaria pensando en su vanidad, en su ego y anteponer lo que él cree frente a cualquier realidad de una sociedad. Eso no es bueno, no se puede destruir vidas humanas a pretexto de decir que “lo que yo creo es mi verdad” y por eso la historia lo ha juzgado con dureza.
Por eso no estoy de acuerdo con ningún sistema totalitario y soy un demócrata auténtico. Creo en la democracia participativa, esto significa coparticipación en la medida que usted haga lo que le corresponde y no invada atribuciones de otros.
Esto es lo que usted aspiraría en el ejercicio del poder en el país, que el poder ejecutivo se dedique a ser un poder ejecutivo, que el poder legislativo sea un poder legislativo, que la función judicial sea independiente, que la función electoral tenga su campo de acción. Es decir, una democracia real. Eso no quiere decir que usted tenga que estar disputando con los otros, más bien respetar el espacio del poder, el ámbito de acción de cada quien.
Yo le pongo este ejemplo pequeño.¿Cuál es la gran fortaleza de la universidad? Cada cual hace lo que le compete, yo no le tengo que decir a nadie “usted tiene que hacer esto”, todos tienen una identificación con objetivos interinstitucionales. Por supuesto si yo encuentro que alguien no está actuando con objetivos de la Institución y objetivos de interés social a los que la universidad debe responder, digo no está bien.
Yo soy amigo de estos sistemas democráticos y coparticipativos y soy enemigo de todo gobierno totalitario que quiere a la fuerza imponer puntos de vista, que es lo que ha pasado con el caso nazismo y con los regímenes totalitarios.
Usted también los encontró en la desaparecida Unión Soviética en regímenes como el de Stalin donde a sangre y fuego se quería imponer un punto de vista y comportamientos ciudadanos. Eso es incorrecto.

Lo que usted ha dicho tiene consistencia con su frase: “más importante que vencer es convencer”
Por ejemplo, nuestra universidad fue creada, no haciendo especulación a la fuerza, yo recuerdo que a mí se me pedía cuando teníamos que presentar presiones en el Congreso ante el Presidente de la República y del propio Consejo de Universidades que inclusive, vi presiones domésticas en la provincia de Manabí y dije, no.
Nosotros siempre actuamos en base a la tesis de defender el hecho de que Manta sea una ciudad universitaria. Así nació, con ese razonamiento de los jóvenes que querían aprender y trascender, y otros que tenían experiencia para defender nuestro derecho racionalmente. Por supuesto haciendo un esfuerzo gigantesco para demostrar que merecíamos ser reconocidos como universidad, y no me canso de repetirlo, las cosas que son justas y verdaderas son justas y verdaderas.
Nuestra universidad nació sin que tengamos ni un metro de terreno, comenzamos a contar con la colaboración de amigos a quien nunca dejamos de agradecer, por eso yo valoro mucho la amistad y que si algo en la vida yo pude lograr en comprensiones fueron la de amigos que me fueron ayudando, por eso tenemos una extremada dignidad que nada tiene que agradecerle a nadie, porque nunca pedimos nada a cambio de nada. Es decir se nos pudo ofrecer mucho en la vida a cambio de algo, pero nosotros dijimos no.
Nuestra universidad prefiere recibirlo todo en actitudes correctas, dignas, transparentes y por eso nuestra universidad es digna y respetada, admirada por personas que conocen que todo lo hicimos por la ruta que debemos hacerlo, sin utilizar estrategias de presión e insistir de otra manera. La gente me decía hacer un paro para que nos tomen en cuenta, y dije no. Allí están los grandes desafíos y respuestas del ser humano.

¿Con relación al tema de la creación de la universidad, hay alguna lección que amerite recordar?
No puedo quejarme en la vida, créame que yo he tenido reconocimientos tan multiplicados que a veces me abruman, me han hecho sentir que no soy merecedor de tantas distinciones que han sido fruto de la generosidad humana. Yo creo en la generosidad, y no tengamos dudas de que hay un 90 por ciento de personas que actúan de buena fe que las que están preocupadas de sacar provecho de las demás.

Desde afuera se dice que la universidad tiene un cuerpo de dirección casi como una dinastía. Impenetrable. ¿Qué responde a esto?
Esa es una apreciación equivocada. Yo no quise ser propietario de la universidad, esto fue lo que más se me ofreció, se me puso como condición que para crear la universidad ésta debe ser particular, inclusive se me dijo esta frase: “Doctor Mora no cometa el error de regalar su trabajo, no haga la universidad oficial porque después va a tener muchísima gente que se va a sentir dueña de eso y eso le va a provocar grandes decepciones”.
Yo les contesté que la única decepción que yo tendría en mi vida es decepcionarme yo mismo y yo no me he defraudado. Soy un hombre sencillo y no lo voy a dejar de ser. Soy un hombre muy amplio, si estoy en el rectorado de la universidad no es porque yo lo quise. Yo quise crear la universidad Eloy Alfaro, fue un sueño mío, fue un deseo mío, la quise crear y por supuesto que la disfruten todos.
Yo nunca quise ser el rector, lo que pasa es que en esa resistencia del Congreso para expedir la ley, los diputados que eran buenos amigos míos me pusieron como última condición de que yo asuma el rectorado. Yo les plantee aquí a las más de cien personas entre profesores, empleados y estudiantes que yo no querría estar más allá de un año, entonces me acuerdo que el Arq. Sigifredo Velásquez que era profesor de la Universidad dijo: “pero un año no puede ser, quédate dos”. Luego vino la comunidad y me dijo que siguiera al menos hasta completar un periodo de 5 años y es la comunidad universitaria la que me ha venido pidiendo que siga, y no es que lo han hecho por halagarme. Yo he sentido a cada uno en su puesto y juntos hemos construido esta universidad que se vuelve atractiva.
Habrán muchos que sentirán no ser parte de esta Universidad o que sientan no tener acceso, pero claro, todos los que desean tienen derecho: empleados, profesores y beneficiarios de la Universidad de alguna manera. Eso no me altera. Es el derecho de cada uno como la quiera mirar, tampoco me preocupa.
La Universidad está andando por el camino que le corresponde. Mi puesto, mi estimada Damia, está a disposición de la comunidad universitaria, de la provincia, del país, todos los días. No soy un hombre que ando buscando prebendas personales, usted ve que se me ha ofrecido en la vida todo, si no lo he aceptado es porque no soy un hombre que busqué estar figurando, ni cómo obtener poder a como dé lugar. Siempre adopté la frase de Simón Bolívar, más me interesa ser un buen ciudadano y entregar todo mi contingente y lo he hecho en el campo educativo, como directivo en la universidad. Nunca acepté ser rector del Colegio 5 de Junio cuando se me pidió.
Yo no ando buscando posiciones, si alguna vez acepté porque casi fue una imposición para que acepte la Municipalidad de Manta en un momento de transición democrática, porque no pude negarme. Los jóvenes me exigieron tanto a que vaya a la Cámara de Representantes, una especie de Asamblea Constituyente, después de ese período dictatorial el más largo que ha tenido el país, y termine aceptando el último día.
Me metí a esa lucha tremendamente cívica y fue allí donde encontré la miseria de los políticos que no se cansaron durante la campaña de tratar de hacerme daño para que yo no gane, Y esto venia de grupos que me estaban apoyando o venían de otras candidaturas. Una sinfonía perfecta para impedir que yo llegue a la Cámara de Representantes como se llamaba. Inclusive había hasta dinero de por medio porque consideraban que yo era demasiado honesto para ser parte de eso y que no podía ser un hombre impenetrable a la corrupción. Yo respeto mucho la opinión ajena.
La universidad sí es mi función y de esa me preocupé que ande correctamente, eso se lo debo a la comunidad, y por eso yo rindo periódicamente cuentas al organismo que debo rendirle cuentas que es el Consejo Universitario de la Universidad. Por eso yo concebí y planteé esta tesis, que este sea el órgano más participativo que tiene la universidad ecuatoriana y, que es amplísimo. Todos han sabido cómo he procedido, nos hemos sentado mensualmente a debatir y a dialogar para que la Universidad vaya por un buen camino. No hemos estado exentos de gente que vaya a estar enconosa en el Consejo Universitario, pero a la larga la Universidad es una institución que tiene muy buena gente y si alguna institución tiene la mayor coparticipación, es esta universidad.
A veces me dicen que por qué no he participado en algo y yo pienso que a cada uno le corresponde una participación donde debe ir, entonces yo no estoy absorbiendo participaciones de nadie, cada cual va donde tiene que ir.

Se evidencia en su actuación transparencia, pues es usted un buen cristiano, hagamos esta reflexión: Mahoma en el Islamismo y Moisés en el Judaísmo mandaron el ojo por ojo y diente por diente, Jesús en cambio dijo ama a tu enemigo, ¿qué dice usted de eso?
Yo busco amigos, pero estoy seguro que hay gente que tiene adversidad y odiosidad a mi persona. Eso existe. Lo malo sería que yo por esas situaciones esté preocupado y deje de ser yo. No, yo no actúo así; seguiré siendo una persona que actúo con líneas de conducta, con principios e ideales, y eso son los inmutables. No estoy preocupado de la vida ajena. Eso me hace sentir contento. Si algo atormenta es eso.
En las tesis religiosas hay modelos que buscan utopías, pero lo del amor es una tesis válida; amarnos los unos a los otros, no tener odio, no tener revanchismo.
Medardo Mora no conoce el odio, no conoce el deseo de hacer daño. Si usted me pregunta, ¿cree que al doctor Mora lo estima todo el mundo?, le contesto, no. ¿Usted cree que hay odio hacia el doctor Mora? le digo sí. ¿Usted cree que hay alguien que desea una revancha gratuita al doctor Mora? yo digo que sí. Pero yo sigo con mi filosofía de encontrar amigos. He dicho también que no aspiren en mí encontrar a un Cristo, que dentro de lo que son las parábolas bíblicas yo ponga una mejilla para que me peguen en la otra, digo no. Soy humano y así como soy incondicional con mis amigos también soy implacable con aquellas personas perversas. Y lo soy con aquellos pillos que le viven mintiendo a la gente. No acepto eso, porque esas son las conductas viciosas que nos destruyen, eso es lo que está escrito en la Biblia y eso hay que combatirlo. Mahatma Gandi nos dijo: si usted va por el ojo por ojo y diente por diente el mundo se quedara ciego o terminará dejando ciega a la humanidad.
No estoy buscando ser una persona que todo mundo aprecie, he tenido que hacer señalamientos concretos, de seguro voy a tener resentimientos, a nadie le gusta que le digan sus verdades y yo he procurado siempre decir las verdades tal como son, aunque evidentemente he sido prudente para no rebuscar como aquellos que no pudiendo brillar con luz propia tratan de tener presencia con la sombra ajena.

Como admirador de la escuela griega sabe que Sócrates decía “yo solo sé que nada sé” o la otra, “conócete a ti mismo”, cuya frase estaba en el oráculo de Delfos. ¿Cree usted que estas palabras forman parte del pasado o siguen vigentes?
Eso es filosofía pura de vida, usted no puede dejar de conocerse a sí mismo, si usted no sabe quién es, no sabe hacia dónde ir ni caminar, eso es la esencia de la vida. Es la primera de las recetas que usted debe hacer en la construcción de su personalidad.
La vida es un aprendizaje constante y yo soy un Socrático. Esto del solo sé que nada sé es una gran verdad. Para ir a la isla de la sabiduría, hay que atravesar un océano de aprendizaje; no se puede pretender creer saberlo todo. Usted a veces aprende de las personas más sencillas las mejores expresiones de una verdadera vida, que de una persona que vive de las apariencias. Esto es una gran dicotomía en la vida, la gente vive de apariencias a lo real, entonces entre la apariencia y lo real se busca confundir al que no alcanza a distinguir lo que está bien y lo que está mal.
Esto es una manera de alcanzar posiciones de quien desea poder o dinero, no acepto a personas que no actúan con sencillez pues eso es deformarse porque actúan con falsos valores, y de esos no quiero tener ni el mas mínimo trato. Prefiero ser un antipático a tratar de acercarme a falsos valores.

¿Una máxima griega que sea útil a nuestro tiempo?
Yo diría la de Aristóteles, vivir de acuerdo a principios y practicarla. Si usted no vive así, tendrá una vida tormentosa y conflictiva; yo no sé si usted tenga que escoger en la vida un ambiente de conflictividad permanente o vivir en un ambiente de paz

En su decálogo nos dice que “el hombre tiene que vivir de acuerdo a sus sentimientos”, desearía, que pueda ampliar este principio suyo.
Usted tiene que sentir lo que hace y piensa y no está en querer hacer lo que uno quieren sino en querer lo que uno hace. En esto del amor si usted no tiene una relación por verdadero amor, no es valedero. No se trata de ser caprichoso, hay que querer lo que uno ama, hay que ser vehemente, y lo que uno hace, que vaya en beneficio de los demás. Eso es gratificante.

De esta vida activa que usted lleva, ¿cuál cree es su legado histórico y cuál se le debería reprochar?
Ni cuando fui Presidente del Concejo, ni cuando fui Legislador, ni cuando he ocupado direcciones como el Consejo de Universidades he hecho las cosas con un criterio político. Todo lo he hecho con un criterio ciudadano, los que me conocen saben que soy un hombre de bien y que no tengo una deuda social de quienes confiaron en mí. No me preocupan los que desconfían de mí, eso es problema de ellos, sólo me preocupa no haber defraudado a los amigos ni a mi familia. Por eso he adoptado la tesis de Platón, “mejor que ser un gobernante, es mejor ser un buen educador” porque lo uno es transitorio y lo otro trascendente. Usted está contribuyendo a una sociedad, me siento profundamente realizado y satisfecho, deseo seguir así, sin desviaciones por fuerte que sean las tentaciones.
Quiero tener mis sentimientos purificados como para jamás en la vida perturbarme y no cometer algo indebido. No estoy luchando por notas necrologiítas, quiero mantener mi vida de buena conducta, con cada momento, sin desviaciones.

Lo bueno es digno de imitarlo. ¿Qué cualidades le hubiese gustado tener de otros líderes? Nombremos algunos; la pluma de Montalvo, el desarraigo de Ernesto Che Guevara, los ideales constantes de Alfaro o de algún líder de los que usted conoce y ha leído?
Yo más bien he procurado ser un imitador de esas virtudes, no creo que yo quisiera tener algo más de lo que ellos tuvieron y que yo no haya tenido. Cada cual tiene un campo de acción en la vida, yo defiendo lo que uno ha hecho en la vida diaria.
Si yo no fuera una persona con los ideales de Alfaro a los que yo me he adherido, sentiría que algo me faltó y que mi vida estaría vacía. Si Alfaro fue grande fue porque su corazón fue generoso, otros lo llaman candidez y la política es terriblemente árida, ese no es mi caso, yo decidí ser un buen ciudadano y lo he sido y es eso lo que puedo haberles envidiado a ellos.
Uno no puede ser completo ni perfecto en la vida. Hubiera querido tener la facilidad de Montalvo para escribir o la de un Horacio Hidrovo Velásquez. Yo soy un seguidor de las virtudes y de cómo actuaron y si yo me pongo a leerlos veo que, a Montalvo le gustó la literatura y fue un gran escritor; Alfaro fue un buen gobernante y no creo que él buscó eso, yo lo reivindico como un luchador permanente por lo justo y por lo honesto, por una convivencia democrática.
Cuando yo tuve mis pasos por todos los puestos públicos he actuado con civismo, llegué al más alto nivel de la dirección académica como es el CONESUP. Y he seguido vinculado al campo, vivo una vida austera y honesta, soy un seguidor de los pensamientos de estos hombres.
Muchos dicen que el Che era un rebelde capaz de matar a cualquier adversario, de allí que muchos malos intérpretes lo hacen ver como “berraco” por hacerlo más grande y no es así, el gran pensamiento del Che está escrito en la entrada de la puerta del Morro de la Habana; “las grandes revoluciones son productos de los sentimientos de amor” y en eso vemos que este hombre estuvo directamente con la filosofía cristiana. Ese es un pensamiento sublime.
Vargas Vila, el mejor biógrafo de Alfaro, destaca de Alfaro su magnanimidad y un corazón generoso, nadie es más grande que la grandeza de su propio corazón y esa es la gran verdad, eso hay que entenderlo. Estos hombres hicieron el bien y vivieron por eso. Yo cultivaré siempre haber tenido buenos amigos y con ellos sí tengo mucho cuidado en no defraudarlos.

Los líderes tienen en cada época su trascendencia, ¿Piensa usted que ya cumplió su etapa o tiene otros retos que alcanzar?
Uno no puede terminar de vivir su responsabilidad social, mientras tenga al menos la vitalidad, la energía, la claridad y la fortaleza física para poder hacerlo. Uno nunca debe decir de esta agua no he de beber, eso jamás, ni jamás hacer programaciones rígidas sobre lo que es un futuro. Por supuesto, con las experiencias del pasado, con lo que le enseña la vida presente, usted puede pensar en un futuro y de hecho todos podemos prevenir, pero en ese pensamiento yo he dicho que siempre habrá nuevos retos.
Todos los días son nuevos amaneceres, nuevos desafíos, nuevas ilusiones que usted debe despertar para tratar de ser todos los días mejor y a eso yo no le he puesto un plazo. En eso seguiré siendo un buen ciudadano y cultivando valores y las mejores enseñanzas para tratar de ser lo menos desacertado posible.

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