ENTREVISTA
Mina Seinfeld de Carakushansky:
‘La lucha contra las drogas no está perdida’
POR: Carlos Intriago Macías | FOTOS: Ernesto Intriago
En Portoviejo se llevó a efecto un seminario internacional denominado “Forjando liderazgo para el desarrollo de políticas efectivas para la prevención del consumo de drogas”.
Los días 20, 21 y 22 de mayo del presente año se dio cita a toda una jornada de conferencias cuya organización estuvo a cargo de varias instituciones, entre ellas la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Laica “Eloy Alfaro” de Manabí (Uleam) y el Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas, (Consep), y auspiciada por la Red Interamericana de Prevención de Drogas, (Ripred), cuya representante es Mina Seinfeld de Carakushansky.
El Autonomista mantuvo un extenso diálogo con la conferenciante para tratar la problemática de las drogas, su prevención y las acciones del organismo internacional a la que representa. Pero comenzamos a descifrar la esencia de su libro publicado en el 2007 “¡Yo decido ser Feliz!”, y que a propósito del tema nos dirá si caminamos hacia la felicidad o a la infelicidad.
La sociedad actual tiene permanentes conflictos. Desde problemas intrafamiliares hasta guerras entre países. ¿El ser humano se está volviendo cada vez más infeliz? ¿Hacia dónde vamos?
En la antigüedad las personas vivían entre 30 y 40 años. Sumado a esto las guerras y epidemias azotaban fuertemente a esta sociedad. Es decir que en cada época de la vida humana ha habido fases más duras que otras. Pero las sociedades tienden a “no suicidarse” y cuando la situación llega al extremo de la crisis parece alumbrar un clamor popular, la sociedad se organiza y de alguna manera trata de superar las dificultades.
Realmente existe una disgregación familiar, las mujeres tienen que trabajar muchas horas diarias, llega a casa de noche y exhaustas, los jóvenes se vuelven invisibles, ni la familia ni la sociedad les han dado una respuesta satisfactoria a los jóvenes. En sociedades más organizadas es la escuela que da esa atención al joven. También los clubes sociales y las iglesias aportan a este sector invisibilizado.
Pero soy muy optimista por naturaleza. Tenemos que pensar en grande para el futuro y tratar de cambiar hoy cosas pequeñas en nuestro entorno.
Es verdad que estamos pasando épocas difíciles pero creo que es posible sobreponernos a todo eso.

Las dos guerras mundiales que ha tenido el mundo han dejado saldos atroces: millones de muertos y ciudades enteras destruidas. Después de todo esto ¿usted cree que el poder económico mundial está acabando con la anhelada felicidad?
Nada es negro ni nada es blanco. Existen diferentes matices. Este tema es muy profundo y difícil.
Para explicar el tema le daré una visión de vida. Yo nací después de la Segunda Guerra Mundial cuando casi toda mi familia había sido exterminada en los campos de concentración. Sólo se salvaron mis padres y mi hermana. Vivíamos en Rumania y salí de allí a los 5 años de edad, pero todavía tengo recuerdos horripilantes. En la madrugada llegaba la policía comunista tocando la ventana y gritando ¡judíos! ¡judíos!. Ya habíamos pasado de la persecución de Hittler y a pesar de eso seguíamos identificados como judíos y no como seres humanos.
Por otro lado el haber viajado por varios países me ha dado la oportunidad de conocer diferentes realidades. A veces voy a países denominados capitalistas y veo a la gente trabajando, teniendo sus necesidades mínimas atendidas, los hijos estudiando. Entonces es una cuestión difícil de concluir. No me pondría completamente en contra ni a favor porque todo depende de las circunstancias.
Ahora miremos América Latina. Los diferentes gobiernos han descuidado el área de la educación, sector que no tiene políticas públicas bien definidas. ¿A qué se debe esto?
A la misma falta de educación de la gran parte de la población que por ser pobre no tiene voz. Por ejemplo, se dice que no hay suficiente presupuesto, pero sí hay dinero para la corrupción. Lamentablemente en América Latina nadie va a la cárcel ni es destituido por corrupto. Pasa algún tiempo y como que nada ha pasado.
Observemos el caso de Costa Rica. En este país no hay analfabetismo, hay empleo. Es decir, existe una mejor situación. La gente es muy participativa en la política. También está el Ecuador, un país donde se han destituido a algunos presidentes.
Entonces todo esto es un ejemplo para otros de que sí es posible hacerlo.
La educación es esencial porque con ella las personas exigen y controlan más y saben lo que pasa. Pero si una persona es casi analfabeta, trabaja y trabaja sólo para cubrir sus necesidades mínimas, no pensará que tiene un enorme poder de decidir y reclamar.
Cada uno de nosotros debe contribuir con su granito de arena para que avancemos. Por lo tanto, de manera general, hemos progresado bastante a diferencia de 60 años atrás.
Antes Cuba era considerada una colonia de Estados Unidos. Pero cuando surge la Revolución se aplican grandes avances en el tema educación. Al llegar a las 5 décadas tiene sus pros y contras. Entonces ¿sería este también un ejemplo para el mundo?
Para mí sería un ejemplo si estuviera acompañado de libertad. Pero infelizmente sabemos que allí la libertad aún está maniatada.
La Revolución Cubana se inició con intenciones positivas. Ahora la manera cómo se desarrolló me remiten a la época que viví en Rumania, la que no quiero que se repita en ningún lugar del planeta.
Es decir, no hay nada mejor que la democracia. Sin embargo la democracia se la confunde con el libertinaje y da pie a que exista la drogadicción.
En eso coincidimos mucho. Aún es mejor democracia con errores que regímenes totalitarios sin libertad.
En la China del fin del siglo XIX gran parte de la población era adicta al opio. Un mandatario instauró la ley que si alguien era sorprendido con droga era sancionado. A la primera era un aviso y a la segunda le daban muerte. El resultado fue un mínimo porcentaje de consumidores de droga en China. Entonces preguntamos ¿se puede aplicar esta clase de método en el mundo de hoy? Claro que no. El mundo ha avanzado tanto en derechos humanos y criminología para no seguir con formas violentas.
Pensemos, pues, en el punto de equilibrio y desde esta perspectiva los medios de comunicación pueden cumplir un importante rol en la prevención de drogas.
Los medios de comunicación son uno de los eslabones más importantes para el avance y el bienestar de la sociedad.
Nosotros como Red Interamericana para la Prevención del Consumo de Drogas consideramos esencial tener periodistas serios, que puedan decir la verdad, que alerten a la sociedad y que informen a los jóvenes sobre cuestiones de drogas.
Por eso hemos empezado a invertir esfuerzos para que se formen redes de periodistas para la reducción de demanda de drogas.
En Ecuador el proceso está avanzando. Externamente tenemos periodistas ligados a las universidades en Argentina, Perú y otros países.
Hago un llamado a los periodistas para que dejen de lado títulos extravagantes y que traten de ver la verdad.
De toda la población mundial menos del 5% consume drogas. Es decir, que más del 95% somos nosotros, los que no consumimos.
Entonces no se puede decir que la lucha contra las drogas está perdida, lo que pasa es que no ha sido luchada.
Hoy en día sabemos que las drogas son perjudiciales y sus daños son comprobados científicamente. Por ejemplo, hace 30 años yo fumaba porque me parecía elegante. Ahora ya no fumo porque el tabaco está asociado directamente al cáncer de pulmón o de las vías respiratorias. Y así mucha gente lo sabe.
Brasil es el país donde menos se fuma con respecto a América Latina. Las fuertes y permanentes campañas publicitarias han dado acierto. Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo con otro tipo de drogas?
Allí es donde los medios y los periodistas juegan el importante rol. Informar los efectos de las drogas en el organismo y en la sociedad es la tarea esencial de los profesionales de la comunicación.
En América Latina todos los países tienen leyes antidrogas: unas más flexibles que otras. ¿Falta radicalizar las leyes o establecer un mejor control?
Las leyes si no se aplican es lo mismo que nada. En Brasil tenemos leyes antidrogas perfectas, sin embargo hay un enorme consumo de drogas. También es necesaria una población con suficiente madurez para exigir el cumplimiento de las leyes.
Todo un programa de conferencias ha cumplido la RIPD. ¿Cómo evalúa este encuentro por la prevención de las drogas?
Ya tenemos un convenio firmado por varios alcaldes de los cantones de Manabí. Después de algunos años este caso va a ser muy interesante porque es la gente la que participa de todo esto. Es una mezcla de ciudadanos que quieren mejorar las cosas.
Justamente nuestra líder Olga Vélez, decana de la Facultad de Bienestar Social de la Uleam, está trabajando mucho más de lo que otras personas están haciendo, por eso la admiro profundamente.
Para una despedida con ánimos de reencuentro, ¿qué mensaje le daría a la juventud manabita?
Primero, que he palpado que los jóvenes manabitas son educados, calurosos y sobre todo con un gran sentimiento.
En América Latina, más que el petróleo y los minerales, la mayor riqueza que tenemos es la juventud.
Tenemos que resguardar y salvar a nuestra juventud para que tengan su potencial en toda su plenitud.
Mina Seinfeld de Carakushansky:
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