Ensayo
La historia y sus paralelismos
cuarta parte

POR Guillermo Navarro Jiménez
2. Posición ante el aborto
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana, pone énfasis en calificar al nuevo texto constitucional como abortista, llegando al extremo de afirmar que el proyecto de constitución 2008, autoriza el aborto hasta el día anterior al del nacimiento. Aseveraciones que no tienen asidero alguno, si se reconoce que el artículo 45 del proyecto de nueva constitución establece que: “(….) El Estado reconocerá y garantizará la vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción”. Frase que de ninguna manera confirma lo que las cúpulas de las iglesias cristianas sostienen. Ante esa verdad irrebatible, la cúpula de la iglesia arguye que su opinión se sustenta en lo estipulado en el Artículo 66, numeral 10, en el que se establece: “El derecho a tomar decisiones libres, responsables e informadas sobre su salud y vida reproductiva y a decidir cuándo y cuántas hijas e hijos tener”, por que, según ellos, este texto se alinearía con las tesis de la pro elección.
Lo antes expuesto, nos retrotrae a un viejo debate -zanjado desde hace muchos años atrás en la mayoría de países del mundo capitalista-, entre los que forman parte de los grupos denominados “Provida”, opositores a ultranza del aborto en forma absoluta sobre la base de argumentos religiosos, y, en el otro lado, los “Proelección” defensores del derecho a tomar decisiones sobre su vida reproductiva.
Quienes se oponen al aborto, no toman en consideración ni aceptan tanto el aborto terapéutico como el eugenésico, por considerar que el sexto mandamiento “No matarás”, es absoluto, a lo que agregan que: “En ninguna parte de la Biblia se menciona el aborto específicamente”, de lo que infieren que el Estado debe garantizar la vida desde la concepción, lo que implica sostener que es posible determinar el momento de la concepción, planteamiento científicamente insostenible, puesto que es indeterminable si la concepción se produce durante el coito, puesto que pueden transcurrir hora e incluso días luego del coito para la concepción; en el momento en que se fusiona el espermatozoide con el óvulo, lo que tampoco asegura la concepción, puesto que muchos de los óvulos fecundados son eliminados antes de la implantación en el endometrio; durante el tránsito del óvulo fecundado desde las trompas de Falopio hacia el útero, etapa durante la cual igualmente pueden ser expulsados naturalmente; o, cuando se implanta en el útero. Indefinición que permite, en una breve digresión, recordar la insensata oposición que los grupos “Provida” hacen al uso de la pastilla anticonceptiva conocida como del “día siguiente”, puesto que implícitamente asumen que la concepción se produce durante el coito, lo que es absolutamente improbable por las razones antes expuestas, a más de responder al absurdo de afirmar que todo coito conduce a la concepción.
Los argumentos anteriores de los “Provida” pierden igualmente solidez si se recuerda que los grupos “Provida” aceptan la pena de muerte, se muestran especialmente indiferentes ante la muerte de miles de niños por desnutrición o enfermedades, o son los principales opositores a la educación sexual y el uso de anticonceptivos, como lo demuestra la reciente campaña desarrollada por la iglesia católica ecuatoriana en ese sentido.
Igualmente, es insostenible el argumento de los “Provida” de que la Biblia no menciona en parte alguna el aborto en forma explicita, como lo comprueban los versículos 6:3, 6:4 y 6:.5 del Eclesiastés, al igual que lo hace en el Éxodo 21:22. Lo que la Biblia, en parte alguna prohíbe en forma específica el aborto, limitándose a imponer una sanción a quien accidentalmente lo produce. Efectivamente en tanto los versículos del Eclesiastés expresan:
“6.3 Si un hombre tiene cien hijos y vive muchos años, por más numerosos que sean los días de sus años, si su alma no se sacia de felicidad y ni siquiera le dan sepultura, yo digo que un aborto es más feliz que él.
6.4. Porque este ha venido en vano y se va hacia las tinieblas, y su nombre será cubierto por las tinieblas;
6.5. No ha visto ni conocido el sol, pero descansa más tranquilo que aquel”.
El Génesis en el versículo 21:22 hace referencia a la indemnización, pero de ninguna manera a la prohibición, como se desprende de la siguiente cita en que se señala que: “Si unos hombres se pelean, y uno de ellos atropella a una mujer embarazada y le provoca un aborto, sin que sobrevenga ninguna otra desgracia, el culpable deberá pagar la indemnización que le imponga el marido de la mujer, y el pago se hará por arbitraje”,
Lo antes expuesto es tan así que: “Ni san Agustín ni santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no «parece» humano). Esta idea fue adoptada por la Iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S. J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya «formado», aproximadamente hacia el final del primer trimestre”. Cita a la que sólo cabe agregar que “el aborto en cualquier momento y por cualquier razón se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869”, por una mala interpretación científica de los datos sobre la idea del homúnculo como lo afirma Carl Sagan.
La posición de los “provida” sobre la aceptación del asesinato de animales y no de los embriones, conduce a una nueva faceta del debate: el saber si el embrión es persona o no, lo que pretenden hoy asimilarlo al concepto ser humano -acudiendo incluso a precisiones lingüísticas-, soslayando las profundas diferencias de esos dos conceptos. Esto es, desde cuándo se debe considerar como persona al feto, al embrión de un ser humano. En este campo las tesis de “Provida”, tambalean aún más, puesto que el término persona implica determinar en qué momento surge la personalidad en los seres humanos, o cómo lo prefieren los religiosos militantes de “Provida” cuando el alma se aposenta en el feto para que adquiera la condición de persona.
8.Bowman, Robert M: “Un argumento a favor de los silenciosos. Un caso bíblico contra el aborto”.
9 La muerte de un hombre, por definición implica, desde la perspectiva de los “Provida” el asesinato de tantos seres humanos potenciales como células tiene un individuo, ya que la clonación ha demostrado que de cada una de ellas es posible generar un ser humano.
10 “No hay tan sólo una actitud respecto a la anticoncepción o el aborto en la iglesia católica. Existe, por supuesto, la actitud conservadora, bien conocida, del papa y bastantes miembros de la jerarquía, y de una minoría insignificativa de los teólogos católicos. Esta perspectiva afirma que los anticonceptivos artificiales y el aborto son siempre malos. Para esta perspectiva conservadora, ni siquiera un esposo cuya pareja haya contraído HIV puede usar anticonceptivos. Esta es una forma de interpretación posible de las tradiciones católica y cristiana, pero la mayoría de la gente -católica o no- piensa que es extrema. Si fuera la única postura católica, ortodoxa y legítima, sería trágico, pero no es así”. Maguire, Daniel C. Profesor de Teología Moral en la Universidad de Marquette.
11. Sagan, Carl: “Aborto: ¿Es posible tomar al mismo tiempo partido por la vida y la elección”.
12. Véase: Bowman, Robert M, Op. Cit.
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