El legado del Che Guevara

POR Carlos Intriago Solórzano
Carlosintriago.medic@hotmail.com
¿Quién fue Ernesto Guevara de la Serna? Fue un hombre que sencillamente trascendió por encima de la envidia, el odio, y los absurdos cuestionamientos hacia todo un sistema de manejo del poder; poder que todavía se vive en la actualidad. Ernesto Guevara, un Argentino con alma nómada, que se resistió a la idea de ser un médico nada más, embarcó sus sueños en una moto vieja junto con su amigo Alberto Granados por todo el oeste sudamericano y es allí cuando Guevara palpa la verdadera realidad que viven los pueblos oprimidos de Chile y Perú. Son esos los momentos del espacio y tiempo que cambian los ideales de un hombre.
El Che es un nombre hecho imagen de revolución, la misma revolución que siguen temiendo las potencias imperialistas; sin embargo los ideales del “Icono” no han muerto como su cuerpo perdido en el fragor de su batalla; su pensamiento pasó a ser la luz para una juventud perdida en la oscuridad del capitalismo, lo que hoy se denomina “economía social de mercado” en vuelta en la fiebre de la globalización.
Pero la revolución no significa vandalismo ni mucho menos violencia en las calles; es cambiar de actitud, exigir con hechos y con la verdad lo que por derecho nos pertenece; es permanecer vertical ante la opresión psicológica de aquellos que se esconden en un sillón y un escritorio, mientras que los compatriotas sufren las insensibles represalias con hambre, miseria y supervivencia por otro día más.
Hoy en el presente, los países de América latina están cambiando su forma de trabajo, su modelo de acción, y pregonan una nueva revolución contra las potencias unipolares; dicho cambio se debe a hombres como el Che, que lamentablemente no alcanzó a vislumbrar lo que hoy pasa en nuestra tierra.
Pero es que así lo quiso también el comandante Guevara, prefiriendo dar su vida por su revolución, por los pobres, los humildes, que a lo mejor no entendieron la idea en aquellos tiempos en la zona montañosas (La Higuera)de Bolivia, y no lo pudieron ayudar cuando cayó a manos enemigas. Cierto es que si el Che no hubiera perecido en su guerra de Guerrillas hoy fuera un anciano de virtuoso pensamiento, que estuviese viviendo en cualquier parte del mundo y talvez ser recordado por su heroica labor realizada en Cuba y no ser lo que es hoy un ejemplo para las generaciones que piden a gritos el cambio, a través del socialismo del siglo XXI, donde exista oportunidad para crecer como personas, ser libres de andar por las tierras sin temor a la represalia y al castigo por su forma de pensar.
El Che no es una imagen en una camiseta que se vende en las calles, no es una pulsera, ni tampoco es un busto en un escritorio; él es como Bolívar, como Alfaro, como Martí; un hombre que alentó a la justicia, a la equidad para vivir y comer; al trabajo y al estudio, eso es el Che Guevara.
Espero que estas palabras sirvan para las masas de juventudes que hacen prevalecer modismos típicos de la cultura occidental y europea; pensar que la vida es más que el último Jean, la nueva zapatilla, el auto más moderno o un celular que te saluda en cinco idiomas. Aquellos que pueden estudiar una carrera universitaria cuando utilicen la profesión, practiquen con mística el lema del Che médico-humanista, ayudar al prójimo que no tuvo la suerte de aprender lo que ustedes. Mi compromiso es ser fiel a los ideales libertarios, la ética y la justicia social. Ese es el principio para el cambio que el Che pregonaba como su legado.
“Hasta la victoria siempre Che comandante”.
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