El criterio médico clínico


POR Carlos Intriago Solórzano
Durante el proceso de enseñanza académica, que hasta ahora se nos brinda en la escuela de medicina de la ULEAM, en estos últimos años, hablando por experiencia personal, pienso que el estudiante que se forma como médico tiene un deber con su futuro paciente, de tomar muy en cuenta su problemática, su patología; en sí su enfermedad.
Está de más decir, que en el proceso de entrenamiento, nos topamos siempre con un protocolo de abordamiento con nuestro paciente, con el que pedimos para reforzarnos siempre en base a datos de laboratorio que muchas veces pueden enmascarar el problema que estamos investigando.
¿Qué es un clínico, y qué lo hace diferente de un investigador? En verdad que en medicina, estas dos corrientes van por el mismo cauce; aunque es de suma necesidad apartar un poco sus corrientes debido al cuerpo de estudio que toman los dos, cual es el “ser humano”. En un principio la relación Investigador-hombre tiene un Universo muy amplio y toma un sinnúmero de variables, de problemas que pueden ser externas y de orden comunitario. En cambio el Médico clínico ya es un Investigador PROFUNDO de la problemática actual del hombre, pero en calidad a su estado de salud, el que puede atentar contra su propio universo; o que su enfermedad lo acerque o aleje de su entorno social.
El Clínico es un investigador entrenado para resolver el caso patológico en fracciones de tiempo, pues de él depende esa vida que ha llegado a sus manos a veces con una crisis respiratoria, un evento cardiovascular, una complicación intestinal, etc. Y es allí cuando su tenacidad se manifiesta mediante su rápido diagnóstico y tratamiento; recordando que el hombre enfermo existencialmente es único e indivisible. no es parte de una fría estadística; en realidad es un hijo, un hermano, un padre o una madre. Sea de cualquier estrato, merece el respeto y calidad de atención por parte del estudiante o el profesional de la salud.
Para finalizar esta columna, debo enfatizar que la historia clínica en el paciente debe ser el camino más eficiente para encontrar un diagnóstico preciso de la enfermedad; talvez no hacia todos los órganos; pero bajo un ojo clínico profesional, encaminarse por la afectación única o sistémica de la enfermedad. Sólo así el criterio clínico hará del médico, un instrumento que se enlaza con la voluntad divina.
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