EDITORIAL
FIDEL Y CORREA
La reciente visita del presidente Correa a la isla de Cuba, ha puesto en evidencia muchas realidades de las que anhelaba convencerse el pueblo ecuatoriano. Hay que empezar diciendo que en estricto sentido político, tanto Fidel como Correa son dictadores. Fidel dictador marxista que llegó al poder con las armas y promoviendo una revolución de cambios reales. Correa, dictador civil que llegó al poder montando un aparato publicitario arrollador; formulando promesas difíciles de cumplir y prometiendo una “revolución ciudadana”, que hasta ahora no se la ve por ninguna parte.
El dictador cubano nunca ocultó sus intensiones; fusiló a los corruptos y proclamó un socialismo real que hasta hoy se continúa implementando. Correa dictador civil prometió luchar contra la corrupción y hasta el presente nada ha cumplido en esta área y la corrupción se desborda entre sus propios amigos y colaboradores.
Fidel, luchador mítico desde Sierra Maestra; arriesgó su vida en el Cuartel Moncada y en las montañas de Cuba. Correa, supuesto izquierdista cristiano, se amamantó en universidades apostólicas y estudió en universidades peluconas, protegido por la burguesía dominante.
Fidel, al igual que el Che, nunca insultaron a una mujer; nunca ofendieron a los obreros, a los indígenas y maestros, siempre usaron un lenguaje respetuoso y firme ante sus aliados y adversarios, sin llegar jamás a la chabacanería.
Fidel, austero y equilibrado; Correa, dispendioso y desordenado; repartiendo el dinero del petróleo sin pensar en las contingencias del futuro.
Y si comparamos la revolución cubana con la revolución ciudadana, tienen kilómetros de diferencia, y mientras en Ecuador y en Manabí, nadie sabe qué es esa inexistente revolución ciudadana, vemos más bien que toda la partidocracia y sus sistemas caducos están insertados en la administración correísta.
Solamente faltaba un detalle, para saber quién era ideológicamente Rafael Correa. Detalle que por fin ha sido evidenciado, cuando en su reciente visita a Cuba durante 3 días consecutivos, el comandante Fidel Castro no recibió en ningún momento al presidente ecuatoriano. No puede haber desprecio más grande en la historia diplomática del Ecuador.
Es que Fidel ya lo había dicho desde hace mucho tiempo, que Correa no era un revolucionario, sino un burgués disfrazado de “libertador”. Que era un demagogo que engañaba a su pueblo y que nunca impulsaría ninguna revolución.
Por eso en su visita, Fidel no lo recibió, por más gestiones que hiciera para que lo atendiera unos minutos. Pero Fidel es inflexible y no quiso cometer un error antes de su muerte.
Habrá quienes argumenten que Fidel no recibió a Correa por su debilitado estado de salud. Pero Fidel sí recibe a Hugo Chávez a cualquier hora del día y de la noche. Sí recibe a los revolucionarios auténticos del mundo, pero se negó a darle ese mérito al visitante ecuatoriano.
Podrán inventarse cualquier pretexto, pero lo único cierto es que el comandante de Sierra Maestra no quiso dar la mano a quien gobierna en el Ecuador.
Esta situación plantea grandes interrogantes para el presente y el futuro. ¿Quién es Correa realmente, un embaucador ideológico o un miembro más de la burguesía ecuatoriana disfrazado de revolucionario?. Peor aún que desde Cuba, el presidente Correa insultó a los ecuatorianos amenazándolos con la cárcel si protestan exigiendo sus derechos.
Hoy ese dictador, que fue un forajido, tirapiedras en las calles y tumbador de gobiernos, más se parece a Stalin, a Hitler y a Mussolini que a Fidel Castro.
Marzo 16th, 2009 at 9:28 pm
¡Fidel Castro austero y equilibrado! quizás sea austero para con su pueblo, que tiene que soportar salarios tan bajos en un rango entre 10 y 20 dólares mensuales y que como máximo logro del 2008 fue la ración anual de 1 libra de carne molida.
Tan austero que mientras el 99% de los cubanos viven sumergidos en la pobreza, él y su cúpula han desangrado ese país a tal punto que la fortuna del dictador cubano fue estimada en 700 millones de dólares en los años 2004 y 2005.
Tan austero que despilfarró la astronómica cifra de más de 100.000 millones de dólares, dinero donado “generosamente” por la extinta Unión Soviética entre 1962 y 1986. Cantidad 4 veces mayor que la que recibió Europa Occidental para recuperarse después de la devastación de la II Guerra Mundial.
No me alargaré más comentando los horrores de este siniestro personaje que controla Cuba, porque más que Cuba me interesa mi Ecuador que sin pena ni gloria es gobernado por un irresponsable. Lo que si me llama la atención es el tono radical del artículo, a tal punto que a Correa lo califica como “burgués” cuando todo mundo sabe que nunca lo fue aunque siempre quizo serlo.