EDITORIAL
BALANCE AL PRESIDENTE
Dos años de gobierno ha completado el Presidente de la República, Rafael Correa Delgado. Se inicia su tercer año con la posibilidad de ser reelecto para un período de cuatro años más en las elecciones generales del próximo mes de abril. La nueva Constitución elaborada bajo el mandato y vigilancia del mismo Presidente Correa le permite una reelección por cuatro años más. Es decir, y en buenas cuentas, tenemos Rafael Correa para diez años más. Lo que el pueblo ecuatoriano no se pregunta es: ¿cuáles son los propósitos secretos del Presidente actual, para querer perpetuarse en el poder? ¿Qué móviles inconfesables se ocultan en el afán de lograr a la buena o a la mala imponerse en las urnas y alcanzar la consolidación de la nueva estrategia geopolítica que ha empezado a vivir América Latina? La respuesta a estas inquietantes interrogantes es fácil de encontrar para las personas que estudian y conocen la marcha de la Historia Universal, así como el acontecer latinoamericano y nacional. Lamentablemente el pueblo llano, las grandes masas que votan en las elecciones al impulso de la emoción momentánea o deslumbradas por los bonos generosos que ofrecen vivienda, aumentos salariales, salud gratuita, carreteras de hormigón y todas las fantasías que financia el petróleo… no logran entender los hábiles manejos que se esconden detrás de esa inmensa maquinaria propagandística que permite ganar elecciones y reelegirse las veces que sean necesarias, hasta consolidar el gran proyecto de dominación regional universal, anunciado como el “cambio de época” o socialismo del siglo XXI. Nosotros tenemos la obligación patriótica de decirlo y advertirlo para que después no se diga que nadie indicó a tiempo lo que se está fraguando con el pretexto de la “revolución bolivariana”. Lo repetimos una vez más. Asistimos a un cambio inducido de la dominación mundial. El eje empieza en las civilizaciones orientales (China, los países árabes musulmanes), se prolonga a Venezuela y llega a Ecuador, Bolivia, Nicaragua y demás países afines de la región. Declina la dominación occidental nucleada por los Estados Unidos de Norteamérica. El presidente Barack Obama deberá someterse a estos designios, de lo contrario estallará una conflagración universal, que ya se está gestando y que aparecerá en el decurso de una década. Por eso el venezolano Hugo Chávez, que preparó esta escalada política financiando campañas presidenciales, se aferra a la necesidad de gobernar por diez años más.
Dicen ellos que buscan implementar el neo-marxismo y por eso se proclaman izquierdistas “nuevaoleros”, cuando lo que buscan es conformar una nueva élite de dominación, dirigida desde el mundo oriental, sometiendo a nuestra América Latina como peones de la nueva dominación universal. Entonces lo que hacemos es cambiar de amos. Sometidos a la pirotecnia verbal de nuevos líderes que en el fondo son instrumentos de este proceso al que ingenuamente nos siguen incorporando. La gran pregunta es: ¿reaccionará a tiempo el pueblo ecuatoriano para descubrir y rechazar esta maniobra geopolítica que está cumpliéndose matemáticamente? Si alguien duda de lo que estamos afirmando, basta revisar los recientes viajes del Presidente y lo que se esconde detrás de esos desplazamientos. ¿Despertará el pueblo… o estamos condenados a un nuevo y humillante colonialismo universal, encubierto con la etiqueta de “mercantilismo de izquierda”?
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