El Autonomista.com

June 25, 2007

De Alfaro a Correa

Filed under: Edición 220,Opinión — El Autonomista @ 10:21 pm


POR Juan Ramón Cevallos Viteri

Ha pasado un buen tiempo desde que el General Eloy Alfaro Delgado ofrendó su vida en la lucha revolucionaria para darnos un país con libertades, dignidad y bienestar hasta ahora que surge el Economista Rafael Correa Delgado como un Presidente con decisión, principios y férrea voluntad para llevar adelante la revolución ciudadana.

Pareciese que ha habido necesidad que la vena revolucionaria “Delgado” aparezca después de más de cien años para continuar con la revolución que se quedó trunca por las luchas intestinas de quienes siendo actores de la acción revolucionaria alfarista, desataran ambiciones personales, deteniendo el ímpetu revolucionario de los montoneros, de los ideólogos y tenientes de Alfaro.

La palabra revolución se la ha manoseado indiscriminadamente, al extremo que cualquier “pelagato” se cree revolucionario, acostumbrando al pueblo, aunque sea temporalmente a escuchar hablar de revolución, a creerle al más audaz, al que más categórico se presenta, dizque para hacer la revolución que llegado el momento constituye una frustración más dando lugar al aumento de los privilegios y recrudecimiento de las injusticias.

Así, la revoluciòn que es un proceso de profundo cambio, se torna en un mito que da paso a los desgobiernos o a los gobiernos autoritarios donde la sociedad se descompone favoreciendo el crecimiento de la corrupción, llevando al pueblo a la única salida válida: instaurar un nuevo orden social-político dentro de un lineamiento de justicia para que los derechos humanos, la seguridad jurídica y social se encuentren plenamente garantizados en orden y en paz, permitiendo el desarrollo de los pueblos alejados de la violencia que tantas vidas cobra cada día.

Son reprochables los recursos de la delincuencia que sin respetar los valores de la persona humana, los acaba sin dejar los medios para liberar al hombre integral. En este objetivo se enmarca el programa de la revolución, llámese como se llamare porque al hombre hay que liberarlo para el bien personal y de la sociedad.

Alfaro luchó contra la hegemonía conservadora donde las libertades estaban aherrojadas a un credo que se apartaba de la justicia igualitaria, de la libertad de oportunidades para el trabajo sin consideración de sexo; de la educación que permite el libre razonamiento manteniendo firme la unidad con la que se avanza, se vence, se progresa y se alcanza el bienestar.

Alfaro luchó y venció. Transcurrió el tiempo y las libertades se perdieron por el mal ejercicio que en varias ocasiones permitieron la imposición de gobiernos dictatoriales o los gobiernos que ultrajando los valores humanos, rompieron la cohesión de energías dificultando la atención y solución de los problemas, bajando el nivel moral de la sociedad.

Hoy surge un nuevo líder con principios renovados, decisión firme y sano coraje para seguir adelante venciendo los obstáculos que se presentan con una corrupción generalizada, arraigándose en las instituciones básicas de las funciones del Estado.

El presidente Rafael Correa Delgado, apenas asumió sus funciones de Presidente de la República, comenzó a dar cumplimiento a sus promesas de campaña, dictando los primeros decretos que posibilitan la realización de obras que habían sido postergadas por los gobiernos de turno, sobre todo en nuestra provincia que por su potencial agrícola, geográfico, humano, ciertos politiqueros y trinqueros que se adueñan de los partidos y movimientos políticos, e instituciones ven con recelo y envidia el desarrollo de las provincias hermanas.
Pero con Rafael Correa les llegó la hora de rendir cuentas, labor titánica urgente e imperativa para llevar adelante el trabajo mancomunado con su equipo de gobierno y con la solidaridad del pueblo que está presente para respaldar al presidente en su inquebrantable decisión de realizar el cambio que necesita el Ecuador, porque la Patria es de todos.

One Response to “De Alfaro a Correa”

  1. ronaldo Says:

    muy bien

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