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POR: Juan Ramón Cevallos Viteri
Manabí, especialmente Portoviejo, vivió momentos de intensa emoción cívica en los cinco días de paro. Portoviejo de pie, en las calles, en las barricadas, reclamó sus derechos relegados por el centralismo prepotente, crecido por la clase política contentadora a los “dueños” de los partidos políticos que deciden y actúan por intereses personales o de grupos explotadores que tienen en quiebra y al borde de la disolución al país.
Sobre estas facetas, Portoviejo elevó su voz y unido adoptó una posición altiva y digna alrededor de su alcaldesa, Patricia Briones, una mujer que a más de ser bella tiene temperamento para los retos.
Las acciones a que hemos hecho referencia en líneas anteriores, tengo la seguridad que posteriormente serán analizadas y evaluadas por los estudiosos de la problemática provincial, por ahora quiero señalar un comportamiento que puede despertar desagrados, sin embrago creo necesario señalarlo con el ánimo para que no se vuelva a repetir y la historia se escriba recogiendo los hechos reales sin alteraciones por conveniencias personales, y para ello, comparamos los Paros de julio de 1962 con el de julio del 2005, en una distancia de 43 años, y lo primero que encontramos son los dos Presidentes de los Comités de ambos Paros. El primero presidido por la Confederación Obrera Provincial de Manabí, cuyo presidente en aquella ocasión fue don Lutero Santana Zambrano, y el de ahora por la señora Patricia Briones, Alcaldesa del Concejo de Portoviejo, en quienes hay diferencias notables por las circunstancias históricas, políticas y culturales en que se dieron ambos movimientos y por la personalidad de los integrantes de ambos Comités de Paros, especialmente entre los presidentes.
La señora Patricia Briones, en su calidad de Presidente del Comité de Paro, desde el primer momento se despojó de narcisismos, egolatrías y recogió con lealtad el sentir y el pensamiento vivo de los portovejenses y manabitas y habló en su nombre, recogiendo y resaltando la lucha de los participantes, de sus compañeros sin egoísmos ni complejos lo que fue y es bien comentado por la ciudadanía porque se hace justicia a los actores de las históricas jornadas del último Paro donde no hay dueños ni padrastros de los combates reivindicatorios de los portovejenses y manabitas.
Del Paro de 1962, las actuales generaciones, en su mayoría no conocen quiénes fueron sus gestores porque el profesor Lutero Santana Zambrano, durante 43 años se dedicó a autoalabarse, diciendo “Mi Paro, Mi Paro” en toda ocasión, oportuna o no, que le toque hablar, apareciendo sólo él, razón por lo que las nuevas generaciones sólo lo conocen a él como mentalizador, organizador y conductor del movimiento de 1962, lo que no es verdad, con la agravante que en principio fue él el que se opuso al “Paro Indefinido”, luego cedió tres días y finalmente el célebre “puñetazo” de Carlos Cedeño que impuso el Paro indefinido.
En aquellas jornadas de luchas fue importantísimo el apoyo decidido del Sindicato Provincial de Choferes de Manabí presidido por Don Sixto Guillén, del periódico El Clarín donde se reunían la mayoría de los intelectuales de aquella época; la juventud con José Cabrera Chinga, los artesanos como “Carretito”, Volter Santana, los comerciantes con Trifón Olarte, la mujeres con Piedad Velásquez y otros que se me escapan.
El Comité de Paro del 2005 debe mantenerse vigilante, y en el caso de que se haya disuelto, la señora Alcaldesa debe poner especial empeño en mantener la lucha con el pueblo para que el dinero que venga para obras no desaparezca en el trabajo de medio pelo; y, a corto plazo tengamos más problemas y no ocurra lo que cuando un periodista le preguntó al profesor Lutero Santana si estaba listo para apoyar un nuevo paro, muy suelto de lengua contestó: “No, porque yo no preparo altar para que otros celebren misa”.
¡Que tal!
Se hace necesario que la señora Alcaldesa permanezca vigilante para que el dinero que viene se invierta con transparencia, evitando que los tentáculos de la corrupción terminen con las justas aspiraciones del pueblo portovejense y no ocurra lo mismo que sucede con otras instituciones donde parece que un ciclón hubiese arrastrado más dinero que el invertido en las obras realizadas, manteniendo la desconfianza popular. Debemos tener presente el pensamiento del “Che” Guevara cuando dijo: “SI EL PRESENTE ES DE LUCHA, EL FUTURO ES NUESTRO”.
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