El Autonomista.com

Julio 20, 2007

Clasificado bajo: Portada, Edición 221 — El Autonomista @ 10:15 pm

Otra Comunicación es posible

Clasificado bajo: Edición 221 — El Autonomista @ 9:05 pm

Las organizaciones latinoamericanas de comunicación que promueven los derechos de la Comunicación, reunidas en la ciudad de Quito en el marco del Foro Social de las Américas, se dirigen a comunicadoras y comunicadores, miembros de la sociedad civil y a la opinión pública en general, para manifestar lo siguiente:
“Reconocemos la creciente influencia de la comunicación y de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información. Sin embargo, denunciamos que continúa la avasalladora concentración de la propiedad y de la producción de contenidos en muy pocas manos, que desde hace décadas coincide con la misma concentración que experimentan los medios de producción, comercialización y finanzas.

“Nos preocupa profundamente que esta tendencia a la concentración empresarial en el sector de la comunicación y la progresiva transformación de la información en mercancía, implica una negación de estos derechos de la comunicación: amenaza el derecho a la información y a la libertad de expresión, a la diversidad y a la pluralidad mediática. Esta situación convoca a todos los sectores comprometidos con la democracia a estar vigilantes y a asumir la necesidad de democratizar la comunicación.

“La gente, los pueblos, las naciones y comunidades requieren otra comunicación. Una comunicación donde la palabra individual y colectiva de todas las personas, dicha desde su particular horizonte simbólico, tenga valor; donde su decisión de construir condiciones de dignidad y justicia pueda ser verbalizada y por tanto, profundamente asumida; donde la opinión, desde cualquier identidad que provenga, tenga peso pro-activo en el conjunto de la sociedad.

“Entendemos a la comunicación como un derecho humano fundamental que nos asiste desde que nacemos y que todas y todos debemos ejercerlo a lo largo de la vida con igualdad de oportunidades. Por esa naturaleza, la comunicación debe servir para la inclusión social, para que a través de ella se expresen los conflictos y diferencias en diálogo con todos los pareceres, en la búsqueda del bien común.

Por ello invitamos a comunicadores y comunicadoras, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, personas y entidades con sensibilidad social, a unir esfuerzos para hacer de la comunicación y de las tecnologías de la información instrumentos útiles al desarrollo humano integral, democrático, sostenible y sustentable, afirmando los siguientes aspectos:

1. Una comunicación que se base en el reconocimiento del otro, de aquél o aquélla que tiene otra cultura, otra identidad política, otra orientación sexual, otro color de piel, otra edad, otro nivel económico, para así impulsar una cultura de paz.

2. Una comunicación orientada a desarrollar sujetos ciudadanos y ciudadanas, empoderados y empoderadas de los instrumentos necesarios para diagnosticar, proponer, decidir, ejecutar (en cuanto sea posible) y evaluar las políticas públicas que convengan a todas y todos los actores sociales que intervengan en cada caso.

3. Nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TIC), cuyo desarrollo se oriente en prioridad, a cerrar la brecha educativa, económica, científica y de oportunidades que existe entre ricos y pobres.

4. Medios de comunicación, comerciales y comunitarios, con responsabilidad social e inspiración democrática, que privilegien la defensa y promoción de lo público, porque lo público permite el ejercicio de una cultura deliberativa que confronta y acepta diversas posiciones para hacerlas dialogar y construir acuerdos basados en la discrepancia sobre los conflictos que vivimos, pero asumiéndolos.

5. Marcos reguladores y legales de comunicación e información que apunten, principalmente, al ejercicio de los derechos de la comunicación de los pueblos sin discriminaciones ni exclusiones, y que superen sus parámetros puramente económicos y técnicos.

6. Ciudadanos y ciudadanas ejerciendo su derecho de vigilar a los medios, y éstos asumiendo su obligación de responder positivamente a las críticas que se les haga, puesto que, aún siendo privados, su esfera es pública. Para esto es necesario multiplicar las experiencias de veedurías u observatorios ciudadanos de medios.
7. La comunicación es un derecho y no una actividad comercial. En este sentido, rechazamos cualquier intento de considerar las diversas formas de ejercicio de los derechos de la comunicación simplemente como servicios audiovisuales o informáticos y como medios de carácter comercial, tal como se pretende imponer en la Organización Mundial del Comercio, OMC, y en tratados regionales como el ALCA y los TLC.
8. Finalmente, renovamos nuestros compromisos de construir y fortalecer redes ciudadanas de comunicación o de medios con sentido público de la comunicación, para ayudar a construir un pensamiento autónomo y más comprometido con la democracia y el planeta, un pensamiento cuyo fundamento es la solidaridad y la responsabilidad histórica.”

ALAI - ALER - AMARC - Proyecto Monitor de Políticas TIC en LAC de APC - OCLACC - Radipaz - WACC ADITAL

Dimensión de la libertad de expresión

Clasificado bajo: Opinión, Edición 221 — El Autonomista @ 8:46 pm


POR Alfredo Castillo Bujase
bujase@uio.satnet.net

La denominación “libertad de prensa” circunscribe la libertad de expresión que está referida a uno de los mayores requerimientos del progreso. Aquella nace constituida por el interés empresarial, la naturaleza social que la sustenta y se erige sobre la relación de propiedad que prima en el medio de comunicación.
Los medios han expuesto esa realidad desde diversos estratos de la economía, bien sea la producción o su esfera de circulación.

En Ecuador, los intereses básicos del sector de medios integrantes de la comunicación del poder han sido: la tierra, hasta la Revolución Liberal; el comercio y su ímpetu agroexportador, hasta 1976; y, desde entonces, la delirante pasión por finanzas, créditos, tasas, manejos monetarios, segmentos de operaciones bursátiles. Es decir, la esfera de circulación de “la riqueza fiduciaria”.

La libertad de comunicación correspondió y corresponde a estos segmentos de manera intermitente y sucesiva. La última estructura especulativa de la historia del poder fue cómplice de la destrucción del Estado ecuatoriano y del desinterés por el desarrollo de la agricultura, de la manufactura, la industria, la técnica, la ciencia y la formación y calificación de trabajadores, profesionales, especialistas y representantes de procesos culturales avanzados.

En estos treinta años, una fracción de medios protegió el poder, del cual fue parte, y sus imposiciones al sistema político, ocultó su determinación sobre partidos, elecciones, sufragios, exit-polls, fraudes, gobiernos, parlamentos, jueces, instituciones de control y más silenciosos cometidos de la democracia.

Esto llevó a que el sistema de partidos políticos se descompusiera en el proceso de “exitosa” depredación y destrucción del Estado. Se diría que el poder se quedó sin partidos y, en su lugar, se encuentran excitados, proactivos, propositivos y conspirativos algunos medios, instituciones financieras y representantes que se arrogan la condición de adalides, coadministradores o copropietarios de la libertad, la democracia y la localidad.

Cabría añadir que el debilitamiento de las multilaterales por el extremado uso y abuso de los países a los que “prestaban su ayuda”, son cuestionadas en su seno y en la mayoría de los “Estados beneficiarios”.
Aún el antiguo poder conduce al Estado ecuatoriano, aunque a éste lo represente formalmente el Presidente Rafael Correa, nombrado desde un designio electoral mayoritario y propuestas electorales distintas a la inercia de la decadencia.

Ante la descomposición del sistema político se impuso la Asamblea Constituyente. No obstante, las voluntades nuevas no han organizado una fuerza distinta y tampoco formulado su política, aunque sí posiciones ajenas a las del poder especulativo. Sin embargo, está presente la negación que se requiere, un peldaño de la transformación que hacen los pueblos de sus Estados.

La libertad de expresión no es tal si se la ejerce contra lo que requiere la historia. Ecuador necesita constituir un poder interesado en la producción y todo lo que ésta determina. Las demandas de libertad en este cauce brotan como demanda de la Nación: un Estado soberano, sistema político que lo represente y objetivos históricos que lo guíen.

La libertad de expresión no es sólo atributo de empresas de comunicación. Estuvo presente en la historia y será demanda permanente ante la caducidad y renovación de las relaciones sociales.
La libertad de expresión siempre será mayor que la libertad de prensa. Los pueblos la expresan en espacios, conflictos y procesos en los que se reproducen, no sólo en los mass-media.

Alfaro, el comunicador

Clasificado bajo: Director, Edición 221 — El Autonomista @ 8:39 pm


POR Carlos Intriago Macías

¡Dialogar sobre el Ser Comunicador es algo admirable!, y reconocer el aporte de alguno de ellos a la actividad, es un ilustre ejercicio. Como muestra un botón, Gabriel García Márquez y su Nuevo Periodismo.
Pero permítanme una necesaria aclaración. Tratar sobre Eloy Alfaro y su faceta de comunicador, con un marco privativo, es una gentileza exigua.

Pero como la inmensidad está en el horizonte, tomemos al horizonte mismo como prueba de la inmensidad. Excelso periodista fue Don José Eloy, aunque otras de sus múltiples facetas parecen más trascendentales: ¡Alfaro Estadista!, Alfaro Militar, Alfaro Revolucionario, Alfaro Ideólogo, Alfaro Constructor Civil, Alfaro Maestro, Alfaro Espiritual, Alfaro Patriota.

Es válido señalar que Ser Comunicador es ser un receptor de los signos sociales, del imaginario colectivo, de las ideas, los proyectos y las acciones, imágenes y opinión de las personas.
Ser Comunicador es ser poseedor de conocimientos y competencias que permitan cumplir a los medios de comunicación con su rol social. Ser Comunicador es ser la voz con capacidad de hacerse oír, para representar a los que no tienen voz.

El periodista Eloy Alfaro, selló con sus finas y firmes grafías, las altas columnas que los ávidos lectores de LA ESTRELLA de Panamá, EL DERECHO y EL CORREO NACIONAL, ambos de Bogotá, leían y releían, porque Alfaro hizo de la pluma, una excelsa cátedra.

ALFARO EL JOVEN LUCHADOR Y EL COMUNICADOR, escuchó desde el vientre sus torrentes arteriales de Montecristi y Cervera del Río Alhama, percibió la libertad del Cóndor, sintió la humedad y la espesura de los tiempos, se estremeció con los consejos y enseñanzas de los suyos, vio hasta el trueno del heroísmo de Abdón Calderón, lección dada por su madre, doña María Natividad Delgado López. El Joven Luchador, cabalgó sobre los cortijos de la revolución, la guerrilla, el complot, la tortura, la cárcel, el exilio. A los 42 años, en Jaramijó, era ya un veterano de la lucha social, que evocaba y provocaba al pueblo, el mismo que veinte años antes, fue convocado por Alfaro no sólo para retener al malvado gobernador Salazar, sino, y sobretodo, para que encuentre su sentido de trascendencia.

ALFARO EL AMERICANISTA Y EL COMUNICADOR, receptor del espacio y el tiempo que deben ser manejados geopolíticamente, con aquella comunicación estratégica heredada por los milenios y nuestros aborígenes que siendo agua, el usurpador peninsular trató de convertirlo en sangre derramada, pero no lo hizo barro trémulo, arcilla total, piedra de empuñadura. Por ello, Alfaro junto a Martí, Maceo, Mitre fueron viento que partió el silencio. Alfaro, militar insigne, en Guatemala, con marcial decoro, le puso insignia de General de División.

DON ELOY, EL PROGENITOR DEL ALFARISMO LIBERAL Y EL COMUNICADOR de lo imposible que puede llegar a ser real. A la masa, convirtió en Sociedad. Le dio nombres a millones de anónimos. De Ecuador hizo una Nación respetada, machete equinoccial, estremecimiento de púrpura. Enjuagó el rostro cautivo del negro, montubio, aborigen, mestizo, hasta que escuchó ¡El Pueblo Unido, Jamás será Vencido! Y la novel pero concreta e histórica prole lo abrazó y le exigió más servicio, más sacrificio. E irremediablemente, se convirtió en el gurú de la armonía social, del bienestar popular, de la supervivencia y la seguridad de la sociedad ecuatoriana. Eloy Alfaro fue acción y doctrina, el único faro, el gran imán, el líder prestigioso. Hombre Total. Liberal sí, pero más aún: ¡LIBERTAD!; Radical, sí, pero más aún, el REVOLUCIONARIO DE LA REVOLUCIONES. Del siglo XIX, sí, pero él llegó al tercer milenio antes que nosotros.

ALFARO, EL CONSTRUCTOR CIVIL Y EL COMUNICADOR. Su palabra no era promesa fácil, eran hechos firmes; sus jornadas eran la materia prima de transformación y progresó la construcción de colegios y escuelas; los trabajos técnicos y artísticos; la redistribución de la riqueza y por sobretodo el FERROCARRIL constituyeron la manifestación material de su legado.

ALFARO, EL COMUNICADOR DE HOY Y UN MENSAJE NECESARIO. Alfaro es un comunicador imperecedero, con su obra y su mensaje nos acompaña. Con su fuerza moral y su luz libertaria nos conduce permanentemente. Por ello, también nosotros nos comunicamos, nos preguntamos, nos inquietamos a cerca de él.

VILLAGRÁN Y EL CAMBIO

Clasificado bajo: Editorial, Edición 221 — El Autonomista @ 8:35 pm

Un hábil golpe de timón del Presidente Rafael Correa ha hecho posible que se aplaque transitoriamente el descontento que crecía en la provincia de Manabí por las promesas incumplidas del actual gobierno. A los seis meses de la administración Correísta, nuestra provincia demostraba grandes síntomas de desconcierto y desasosiego, por cuanto, ninguna de las obras ofrecidas en campaña se ha concretado.

El cambio de ministro manabita, de la Cartera de Obras Públicas, se lo consideró más bien como una forzada maniobra política para deshacerse de un colaborador que tenía muchos cuestionamientos y que sus propios partidarios afirmaban que no tuvo intervención alguna en la campaña electoral presidencial.

La construcción de la sede en Montecristi para la Asamblea Constituyente estaba abandonada; las obras viales en total deterioro; la Subsecretaría de Pesca en Manta aún no se concreta; la petroquímica no da señales de vida y los funcionarios nombrados por el actual gobierno, algunos ya demuestran sus falencias acaparando cargos y dignidades; o repitiéndose en las candidaturas seccionales de elección popular.

Ante esta realidad, el Presidente aprovechó la integración de las listas de candidatos Asambleístas para propiciar el golpe de timón que se esperaba.

Un joven profesional afincado en esta provincia y que empezó su carrera política como asesor del actual prefecto, pero que acompañó a Correa desde el inicio de su campaña electoral, por las circunstancias de haber sido compañeros de estudios en Guayaquil, fue nombrado como Ministro de Transporte y Obras Públicas, en la “cuota” correspondiente al Ministro Manabita.

Héctor Villagrán Cepeda, “manabita de corazón” y guayasense de nacimiento, fue nombrado en tan importante función. Este nombramiento ha merecido la aceptación general de la comunidad provincial, porque Villagrán tiene valiosos atributos como profesional y ciudadano, que lo evidencian como un elemento confiable y capacitado para atender las demandas de Manabí y Ecuador.
La provincia ha recibido con regocijo este nombramiento que ha permitido al primer mandatario recuperar el afecto de la tierra de Alfaro. Da la impresión que Villagrán Cepeda sí cumplirá con las ofertas hasta hoy postergadas.

Y está bien que así sea, porque Villagrán tiene dotes ejecutivos y visión globalizadora sobre los problemas provinciales y nacionales. Es un hombre de acción y con importantes vínculos en el gobierno central y en organismos internacionales; además de estar casado con una manabita y haber establecido su hogar en esta provincia.

El Autonomista, periódico de las Provincias Autónomas del Ecuador, conoce a Villagrán desde sus actividades similares como Director de “El nuevo Empresario”. Esto nos congratula y nos identifica con su accionar.

Saludamos esta designación y abrigamos la esperanza de que ahora sí, el presidente Correa y el Ministro Héctor Villagrán, cumplan con las expectativas que tiene nuestra provincia, porque los manabitas estamos cansados de los repetidos fraudes.

¿Qué mismo es la patria?

Clasificado bajo: Opinión, Edición 221 — El Autonomista @ 8:33 pm


POR Marco Arteaga Calderón
artecal185@yahoo.com

El vocablo patria es un término muy socorrido para quienes buscan protegerse en sus acciones, bajo un símbolo emblemático, reconocido mayoritariamente, en tanto la representación de una identidad holística nacional. Claro que es una abstracción. Pero, en determinados momentos, su presencia como llamado o promoción, ha pesado más que la proyección de los sucesos concretos. Sinónimo de nación en las luchas ha servido como punta de lanza en los ataques o escudo de retaguardia en las defensas. Si “Los persas” de Esquilo no es más que desmesurada exaltación de la patria griega, el canto de Claude Rouget de L’isle propone a la revolución francesa como la patria madre de la liberación. Pero para los intelectuales del Renacimiento Florencia es la patria del arte y cuando Anibal amenazó a Roma en sus puertas, la patria en peligro fue el grito principal para detenerlo. Hay también el criterio que el cielo ofrecido a los fieles de una religión es la patria de la fe. ¿No es, además, Estados Unidos la patria de la democracia de la que todos deben aprender, a la que todos deben seguir y de la que nadie puede dudar?

Al parecer, en el momento actual, con esto del socialismo del siglo XXI, algo que sus líderes dicen saber pero no tienen la habilidad de explicarlo, la palabra patria, vacía de significado, va de un sitio a otro, según los antojos de alguna oportunidad política clientelar, manoseando su ir y venir con toques y retoques de sabor nacionalista. Nacionalismo que, teniendo en cuenta sus orígenes y fuentes, nada nuevo tiene que decir ni siquiera insinuar en el contexto del proceso tecnológico mundial en plena aceleración, más allá de las cansadas esperanzas internas de algún desarrollo propio. Es que este nacionalismo entrelazado con un vocabulario reiterativo de la patria trae recuerdos no muy lejos de la historia nacional. ¿ Olvidar los cánticos super nacionalistas de confrontación guerrerista, de ARNE (Acción Revolucionaria Nacional Ecuatoriana) para liquidar la libertad de pensamiento, de movilización y de expresión, y el chato populismo velasquista, que mantenían patria y nacionalismo como bastones ideológicos para manipular la sociedad ecuatoriana, desde los gobiernos aparentemente populares a favor del pueblo?

Esto de “pasión por la patria”, “la patria vuelve”, “la patria ya es de todos” trae más confusión, teniendo en cuenta que son parámetros políticos que convergen, en la práctica de la gestión gubernamental, hacia el autoritarismo de una concentración de poder malsana, desde donde se dicta como única verdad la decisión dogmática del ejecutivo. ¿Es que, entonces, el país está viviendo una transición de chauvinismo fascistoide, de exceso y torpe patrioterismo? Lo cierto es que ahora toda la terminología que alude a la patria, con tantos enlaces y cabos por atar, está a la vista que del empuje motivacional original ha pasando al marketing mecanicista de un slogan publicitario. La patria y la nación, tal cual están planteadas son apenas, en estos momentos, mercancías vendedoras de imagen a favor de un gobierno, que no atina ni qué hacer ni por dónde ir. Como que no es honesto abusar del fervor sentimental popular por la patria, y convertirlo en una simple fórmula de propaganda, en medio del mercado consumista de los cachivaches y fruslerías, en beneficio de un respaldo ficticio del poder político.

Sociedades libres

Clasificado bajo: Opinión, Edición 221 — El Autonomista @ 8:30 pm


POR Karla Intriago Zambrano
kainza84@yahoo.com

La secularización de la sociedad es más que un debate clásico, es la razón que incentiva a los países a tomar decisiones geopolíticas claves para controlar “la controversia de las civilizaciones” y el afán permanente de los ortodoxos teocráticos por imponerse a quienes no lo son.

Se trata de algo complejo y oscuro, a una “mente imparcial” le cuesta entender porqué muchos tradicionalistas occidentales lamentan la baja importancia de la religión en la política y vida pública de nuestras naciones, pero financian y apoyan a los grupos civiles de los países árabes y asiáticos que luchan contra un gobierno teocrático musulmán.

En Latinoamérica, mientras la gente sobrevive como puede, la ortodoxia católica alejada de las muchedumbres pobres, exige pureza angelical y virtudes -que corren alto riesgo ante el hambre y la pobreza-, mientras ignora déspotamente que parte del clero se ha visto envuelto en casos de violencia sexual o corrupción Ej. Cura Flores. Es penoso aceptar que “en tiempo de bárbaras naciones colgaban de las cruces los ladrones; más ahora, en tiempo de las luces, del pecho del ladrón cuelgan las cruces”.

Según los ortodoxos, el mundo entre más secularizado, es más amigo del relativismo y por tanto pecador.
Ellos rechazan rotundamente el uso de anticonceptivos para regular la explosiva natalidad, uso de preservativos para controlar el SIDA, el manejo de embriones humanos para la obtención de células estaminales para la investigación, el aborto en todos los casos, la eutanasia sin importar cuan deplorable pueda llegar a ser la calidad de vida del enfermo, objeta totalmente el divorcio y la unión libre, etcétera.
Y claro, siendo nuestro pueblo, un pueblo en vías de desarrollo y limitaciones educativas, las diferencias de opinión entre sociedad e Iglesia se parecen, provocando marginalidad y rechazo hacia muchos que no son sino víctimas o inocentes de un sistema falso e impúdico, repleto de aparentes virtudes públicas, pero vacío de virtud en lo privado. Ni en la ética fría ni en el castigo inflexibilísimo, hay espacio para la rehabilitación, el respeto y el perdón.

Afortunadamente, en la Iglesia se impone la idea que no sólo los clérigos y religiosos pueden alcanzar la santidad, sino también los seglares, quienes por vocación, con su ejemplo y discurso, anuncian el evangelio y enfrentan con fe las realidades temporales. La iglesia los llama “laicos”, por ser además persona bautizada y que practica la religión.

Cuestión que a los no religiosos llama también la atención, porque ellos consideran que un laico es aquel que se identifica con el laicismo, es decir, con una forma de entender al mundo sin multitud de dogmas y autoridades privilegiadas, con libertad religiosa, gobernantes no religiosos, curas no políticos, con Estados fraternales y laicos, que acepte al ateo o al religioso sin menoscabo, respetando la libertad de cada cual.

La “humanización” de los iluminados

Clasificado bajo: Opinión, Edición 221 — El Autonomista @ 8:28 pm


POR Guillermo Navarro Jiménez

Los iluminados, esos seres casi infalibles, poseedores de la verdad absoluta, definidores de caminos ciertos por los cuales transitar, alquimistas del racionalismo en fe ciega, son una presencia ineludible en toda sociedad. Desde que las religiones existen, aparecieron los intermediarios entre los dioses y sus cortes, y los hombres. Cuando son capaces de interpretar el momento histórico se convierten en líderes políticos. Ante ellos los hombres caminan al unísono, en irracional marcha, o en casi veneración del poder oculto que dicen ostentar.

Más, como todo en este terrenal mundo, termina cuando se descubre que los iluminados son tan humanos como todos los humanos. Cuando se reconoce que el amasar fortunas es también apetecida por los intermediarios de dios, que el fornicar con consabidas “sobrinas” es practica común, que el amor al vino en demasía no es privativo de quienes no ofician los ritos diarios, en suma, que tales acciones no tienen nada que ver con la inspiración divina. Entonces la irracionalidad de la fe se reemplaza con certezas humanas.

En política, los iluminados, sobre la base de interpretar en forma correcta el momento histórico, nos visitan y entonces, recrean y renuevan la esperanza, conforman una suerte de fe en el que, esta vez sí, se dicen, les cumplirán la palabra siempre incumplida. Entonces, se inicia el transito tras de ellos, en una suerte de peregrinación hacia el futuro. Sin restricciones, sin correas que maniaten su esperanza. Cuanto más, si la palabra empeñada por los iluminados parece que se cumple. Si los iluminados señalan caminos que abren derroteros aún intransitados.

Más los iluminados políticos, como todo iluminado, cuando así se auto convencen y auto consideran, para preciarse de serlo, no sólo tiene que parecer, sino comportarse como tales: infalibles, poseedores de la verdad absoluta, autoritarios, majestuosos. Si no, piensan, la fe no supervivirá. Pero la maldita dialéctica, como siempre, con su ineludible antítesis, aparece y entonces, lo humano acaba con la iluminación, con la fe.

Y empieza el fin, si no se sabe corregir a tiempo. Si no entienden que sólo son seres humanos como todos. Si no reconocen que la infalibilidad no existe, que es necesario analizar, pensar profunda y serenamente antes de actuar, que los intereses de la Nación están sobre la amistad -por entrañable que ésta sea-, que la consecuencia no puede ser aprisionada por la información de tesoreros de campaña, que los parientes no tienen méritos por ser sólo ello, que la madurez política y personal no es más que la capacidad de enfrentar la realidad por dura que ésta sea. Si no comprenden, que los actos que cometemos nos “humanizan”, y que, entonces, la fe empieza a esfumarse y, con ello, el apoyo irrestricto. Cuanto más si no entienden que convertir el infierno de la pobreza en el paraíso de la abundancia sólo es posible mediante la redistribución de la riqueza social. Que el futuro que la Nación anhela, sólo es posible con la transformación profunda de la estructura de poder que la domina y que hoy se enfrenta, por lo que no bastará el reacomodo económico y político de aquel, como parece ser el rumbo escogido por el iluminado de hoy.

Clasificado bajo: Edición 221 — El Autonomista @ 8:24 pm

CARRIZAL CHONE, LÍOS EN VANO

Carrizal Chone

entre la política y la demagogia

Con sorpresa y sin entender lo que sucede, cientos de agricultores de la zona centro norte de Manabí, siguen esperando la construcción de la Segunda Etapa del Sistema Carrizal-Chone.

Conforme a las informaciones publicadas, el proceso de contratación del crédito para la construcción de la segunda etapa del proyecto, ha cumplido con todos los requerimientos, faltando únicamente la firma del señor Ministro de Economía y Finanzas, Ricardo Patiño.

Sin embargo, a inicios de la gestión del nuevo gobierno, Ricardo Patiño, a pesar de haber hecho público su decisión de firmar el contrato de crédito y dar a Manabí una obra de beneficio social importante y necesario para los agricultores, esto no ha sucedido todavía.

Al contrario, en las últimas visitas realizadas a la provincia por parte del Ministro, este ha realizado pronunciamientos desfavorables en contra del proyecto, al término de denunciar que habrían irregularidades y que previo a la firma del contrato de crédito se debe transparentar el proceso en beneficio del estado ecuatoriano. Para ello, la primera acción que ha realizado, fue enviar a Derlis Palacios, flamante Ministro de Coordinación Institucional de la Presidencia de la República, y de ingrata recordación para la provincia, para que conjuntamente con los directivos de la CRM revisen el proyecto. De lo cual, no se conoce que haya sucedido, ya que la visita relámpago no fue conocida por los medios de comunicación, y hasta ahora no se conocen los resultados de su visita, que seguro deben ser desfavorables para el proyecto.

En las últimas dos semanas, Ricardo Patiño ha nombrado una comisión de Manabitas, para que sobre la base de las presunciones de irregularidades y sobreprecios, el proceso de contratación de la construcción y el crédito para la Segunda etapa de Carrizal-Chone, sea revisado.

Conforme se entiende, si todos los pasos fueron cumplidos y sólo falta la firma del señor Ministro, se debe inferir que existen los informes de ley emitidos por los organizamos de control, como la Contraloría y Procuraduría General del Estado, procesos que deben ser considerados como determinantes, pues los pronunciamientos de los organismos de control del estado tienen una incuestionable vigencia en este y en todos los gobiernos de turno.

Entonces los agricultores manabitas no entienden de que se trata la revisión y por un grupo de notables manabitas, cuyo criterio, si emiten un informe, no se sabría qué futuro y qué implicación pudiera tener, toda vez que legalmente, no tendría validez alguna, y lo que es peor, qué pasará si se contraponen a los que también realiza la Contraloría general del Estado? En ese caso lo más lógico pudiera ser entonces nombrar otra comisión que revise lo actuado por la comisión conformada por Patiño?

Tampoco entienden donde están sus representantes políticos, que agrupados en la Comisión Especializada Para Asuntos Manabitas, no han salido al frente a defender el proyecto que por su connotación, no solo tiene una importancia para el desarrollo agrícola de la provincia, sino con todos los servicios que colateralmente ella involucra.

Igualmente no entienden cómo las nuevas autoridades de la CRM, nombrados justamente para impulsar del desarrollo de la provincia, a través de este tipo de obras, le hagan juego al Ministro de Economía y por cuidar sus puestos, permitan todo tipo de declaraciones que no le hacen bien al proyecto y van en contra de los intereses institucionales. Es preocupante que el mismo Presidente de la CRM cuestione las grandes obras hídricas que esa entidad ha ejecutado, será que no se acuerda todos los días que gracias a ellas tienen agua él, y toda la comunidad provincial, y que desde hace ya varios años no existe escasez del vital líquido aún en las épocas veraniegas?

De todas maneras, Manabí está a la expectativa del informe de la comisión de notables manabitas, que no debe ser después de 15 días posteriores a esta fecha, y espera que los hijos de Manabí, limpien la mala imagen dada para la provincia y permitan que la construcción de la segunda etapa del sistema Carrizal Chone se inicie lo más pronto posible, en beneficio de la agricultura, la seguridad alimentaría, y el crecimiento no solamente de Manabí sino de todo el país.

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