Ofensiva conservadora contra migrantes ecuatorianos en Europa y Estados Unidos
Marco Villarruel Acosta | mava5@hotmail.com
En Europa y en los Estados Unidos arrecian en estos momentos las medidas para deshacerse de los migrantes ecuatorianos. El gobierno italiano ha penalizado la condición de migrante e incluso ha prohibido el envío de las remesas hacia el Ecuador. Ha amenazado con sanciones a los propietarios de inmuebles que arrienden a los “sin papeles”.
Decenas de ecuatorianos y ecuatorianas, niños, jóvenes y ancianos, acusados de no tener sus papeles en regla, son deportados en vuelos especialmente fletados por el gobierno de los Estados Unidos que llegan a los aeropuertos de Quito y Guayaquil. Un clima de terror se ha apoderado de miles de conciudadanos quienes no se atreven a salir a las calles de muchas ciudades norteamericanas por temor a las redadas de la policía.
En España la xenofobia asume rasgos criminales. Ya son muchos los golpeados y humillados, y otros tantos incluso han sido asesinados en actos de odio a los trabajadores ecuatorianos que por su naturaleza humana muestran sus rasgos culturales diferentes a los de los españoles. Palabras degradantes hacen parte del trato diario en una muestra de la decadente cultura que ignora el aporte del trabajador extranjero y olvida la solidaridad mostrada con los millones de migrantes españoles en décadas pasadas.
Como si fuesen seres inferiores, los migrantes ecuatorianos son tratados despectivamente en los aeropuertos, aduanas y hasta en las oficinas consulares de las embajadas, incluso en Quito. De este trato discriminatorio ni siquiera se salvan los jóvenes becarios, quienes han sido ya aceptados por las universidades extranjeras y sin embargo no dejan de ser humillados hasta el último minuto antes de abordar el avión.
Hay en todo esto un trasfondo que une a los gobiernos que encabezan la campaña internacional contra los trabajadores de diversas nacionalidades que, paradójicamente mueven la economía, la industria y los negocios de esos países. Uno de esos rasgos comunes es que esos gobiernos están alineados con la derecha política en cada uno de sus países, como el caso de Italia con el régimen cavernario de Silvio Berlusconi, Francia con el xenófobo Nicolás Sarkosy, González Zapatero de España, de falsa convicción socialista. En los Estados Unidos en archiconservador George Busch es el triste campeón mundial de la legislación contra los migrantes latinoamericanos.
Estos gobiernos perseguidores de pobres y de migrantes mantienen históricamente esas actitudes. Ya lo hizo Adolfo Hitler en Alemania con millones de judíos, gitanos, con los minusválidos y especialmente con los comunistas. Especialmente lo hacen para ganar votos antes de las elecciones o para mantener ocupadas a sus fuerzas represivas. De manera perversa declaran su democratismo y se declaran campeones de los derechos humanos, pero a la hora de la verdad, especialmente cuando se hacen fuertes los vientos políticos conservadores, arremeten contra los trabajadores foráneos.
Curiosamente los miles de trabajadores extranjeros mantienen con vida los seguros sociales de los países receptores, pagan los impuestos, tienen en movimiento sus industrias, entre ellas las de la construcción, y aportan más que significativamente al aseo y conservación de las grandes ciudades.
Parece haber llegado la hora de acciones contundentes en el plano nacional e internacional para defender a nuestros conciudadanos. La República Federativa de Brasil ha resuelto fichar y dar el mismo trato a los turistas y viajeros norteamericanos, tal como hacen ellos con los brasileños en las grandes ciudades gringas.
Hay centenares de miles de migrantes ecuatorianos que en Israel, Italia, España o Francia sufren vejaciones de todo tipo, por lo que se impone una reacción del gobierno ecuatoriano con la altivez que el problema amerita.




