El Autonomista.com

Junio 1, 2007

Clasificado bajo: Portada, Edición 219 — El Autonomista @ 1:12 pm

Ser maestro

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:09 pm


POR Karla Intriago Zambrano
kainza84@yahoo.com

El ser humano es un ente en proceso de permanente aprendizaje, en el vientre materno recibe sus primeras lecciones y quizá la última sea al exhalar el adiós de este mundo, al que vinimos llorando y nos debemos despedir sonriendo, como nos aconsejó un viejo maestro.

Así pasan los años y las experiencias se acumulan, nos rodeamos de nuestros familiares, nos unimos a otros niños, compartimos con jóvenes llenos de energía y sueños, nos convertimos en compañeros de otros que como uno, se hacen discípulo de un maestro.

¡Un maestro¡ aquel que con años de práctica, estudio y constancia logra tanta habilidad y sabiduría que es en si mismo un científico, un artista y un artesano del conocimiento. De su eminencia, nada inspira que no sea sublime y fuerte. Sus lugares de trabajo son templos, a los que los discípulos debemos, humildes y excelsos, arribar descalzos. El descalzo también, pero por su pureza y bondad, entrega sus enseñanzas y compartir sus profundos conocimientos sin mezquindad alguna, anhelando que sus discípulos o aprendices, sean algún día sus compañeros.

Las épocas cambian, las tecnologías de la información y el avance científico han incentivado que la sociedad ubique en las universidades a los patriarcas del saber, las normas exigen que los inteligentes se gradúen en un nivel terciario, llamado “Maestría”, pues el grado, ante el avance vertiginoso del saber, certifica a la persona como alguien que puede desempeñarse con pericia profesional y buen colega.
Así es, ahora hay que aprender a aprender, día a día, y aún siendo profesional aceptar ser discípulo notable para en el momento preciso ser maestro.

Por tanto, es sano y necesario que ninguna persona, sin importar edad ni condición social, se menosprecie, y por el contrario se animen, primero a lograr su grado y luego avanzar a una maestría.
Hoy en día muchas universidades del país otorgan los grados de maestro y este logro académico es auspiciado por el Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas IECE, por medio de diversos mecanismos de apoyo, que permitirán a quienes tengan dificultades económicas, saltar este impedimento casual.

En conclusión, comparto con ustedes el mensaje de superación personal que anima a toda persona de bien. En Manabí, existen muchos graduados que pueden dar un paso más y hacer estudios de especialización. No está mal que la opción de alguien sea mantener una licenciatura, pero con el tiempo se probará que no será valorada como la última fase de la educación formal. Y volveremos a los viejos tiempos, en que los más especializados y hábiles eran llamados “Maestros”, pero con el pequeño gran detalle de haber realizado una maestría o magíster y doctorado.

La Prensa contra Alfaro

Clasificado bajo: Director, Edición 219 — El Autonomista @ 1:08 pm


POR Carlos Intriago Macías

La prensa puede ser grito libertario o silencio totalitario. Si está, como estuvo en la época de Alfaro, ligada a la banca, oligarquía y los poderes fácticos, es obvio que sea enemiga de quien encarna el cambio y la justicia social.

Desde 1905, la prensa estuvo casi sin excepción, en contra del General Alfaro. Y no fueron pocos los que planteaban abiertamente la traicionera sedición armada. Hasta el propio Leonidas Plaza Gutiérrez, principal adversario político de Alfaro, se amuralló en El Telégrafo, con el seudónimo de “Corresponsal X”.

La prensa en manos de la oligarquía, fue un arma clave para el triunfo de los conservadores. La prensa golpeó diariamente a Alfaro por lo regular o lo sospechoso de su gobierno, pero ni un día se detuvo para apoyar o valorar la excelente conducción política, diplomática y militar del General Alfaro frente al Perú en 1910.

Así, el resentido periodista Miguel Valverde, echaba grotescos párrafos : “No queremos que la Convención Alfarista, decía, elija Presidente a otro hombre que Eloy Alfaro ni que éste dimita el usurpado mando en otro ciudadano. Nosotros queremos combatir con las armas al usurpador; derribarlo con las armas en la mano y, enseguida, no por venganza, sino por necesidad… juzgarle, sentenciarse, condenarle a muerte y fusilarle a medio día, en la plaza pública “…Hay medidas dolorosas que se imponen…triste, muy triste, pero indispensable para la vida misma de la nación ecuatoriana, será la ejecución del General Eloy Alfaro. Que la fiera se defienda y que sus zarpazos hieran de muerte a todo el que lo ataque, está bien: éste es el derecho de la fiera; pero los sobrevivientes tenemos, no el derecho, sino el deber imperioso de matarla”.

Y como si los actores de la destrucción nacional fueran pocos, aparecieron otros periódicos
como El Guante, estiércol de Manuel J. Calle, alcanzando la mentira y transgresión a niveles perversos, que no necesitaron del Internet para, universalizar la artimaña.

El Guante se sumó al coro mortífero de “La Patria”, “La Prensa”, “La Nación” y “La Dictadura”, “El Sol” y el placista “El Telégrafo” piden insistentemente la eliminación de Don Eloy y sus aliados, lo que sucedería en el fatídico año de 1912.

El 8 de enero, “El Tiempo” de Guayaquil reprodujo las alevosas sentencias de Octavio Díaz Ministro de Gobierno y hombre clave del presidente Carlos Freire Zaldumbide: “Los Alfaros son imposibles; si ellos intentan regresar, los liberales, radicales y conservadores nos uniríamos con el gran pueblo para rechazar o para incinerarlos si cayeran prisioneros”.

El diario “La Constitución” de Quito, decía el 10 de Enero : “Ayer lo decíamos y hoy reiteramos nuestra aseveración categórica: es imposible la vuelta del Alfarismo en el Ecuador. Y si él viene será para que el pueblo de Quito haga con esa gente lo que el pueblo de Lima hizo con Gutiérrez (asesinados, arrastrados y colgados de los faroles, en Lima en 1872)”.

Por su parte, el diario quiteño “La Prensa”, en su página editorial del día 11 de enero protervamente señalaba: “Con aire de soberano Congo viene a pacificar sus dominios, y dirige circulares y da órdenes hasta el Gobierno de Quito, olvidando el imbécil que no impunemente se ultraja la moral… Esta es la víbora que tenemos entre nosotros, oh ecuatorianos, y a esta víbora es preciso triturarla!!.

El quiteñísimo “El Comercio” de los hermanos Carlos y César Mantilla Jácome, en su editorial del mismo día 11, expresaba: “Será la llegada de Guayaquil de Alfaro un poderoso estímulo para acabar, de una vez para siempre, con todos esos elementos nocivos de la República. Tal vez la justicia haya unido a Montero con Alfaro para ejercer sobre ellos sus inexorables reivindicaciones”. (La Hoguera Bárbara).

Finalmente, el 18 de enero inicia el martirio alfarista con el desastre de Yaguachi. El 20 de enero los liberales, irremediablemente capitulan, no ante hidalgos, sino verdugos. La masacre empieza ipso facto, la inapreciable humanidad del General Pedro J. Montero estalla en miles de pedazos, como si fuera la peor basura. A la vez, el papel y la tinta multiplicaban la noticia. Alboroto en los burdeles, mansiones y púlpitos quiteños.

El 24 de Enero, el periodista serrano Juan Benigno Vela le decía en carta al General Leonidas Plaza Gutiérrez: “Deje pasar la justicia de Dios, remita los presos a Quito, no se enajene la voluntad de los pueblos: su situación es delicadísima, corre peligro su inmenso prestigio y sería para lamentar que después de haberse coronado con tantas glorias, tenga la Patria una nueva calamidad separándose a Ud. del escenario político: sus deberes de capitán victorioso y su generosidad para con los vencidos están ya satisfechos. Por lo mismo, que caiga sobre ellos la Ley”

“El Guante”, decía el 26 de Enero: “con qué gusto habríamos visto que el noble gremio de cocheros de la Capital y los batallones de aquella guarnición, levantasen una horca más alta que la que levantaron los limeños para los Hermanos Gutiérrez en la torre de la Catedral de Lima”. (La Hoguera Bárbara).

El 28 de enero de 1912, los canallescos terratenientes pese a la inmensidad de su perversidad, pecaron de incautos al pretender, con el crimen más vil, sacar de la historia y arrebatar la inmortalidad a los magníficos del Ecuador: El estadista, periodista y militar Don Eloy Alfaro, a sus bizarros incondicionales sobrinos, generales Flavio y Medardo Alfaro. Y los valerosos Generales Belisario Torres, Ulpiano Páez, Manuel Serrano, y el gallardo Coronel Luciano Coral, dignísimo periodista liberal.

Después del embelesamiento delictivo, hasta el cielo se tiñó con la sangre liberal. Las imprentas también estaban manchadas, y con veloz enmascaramiento, lograron impunidad. Nadie decía nada…El silencio fue la falsa amnistía común.

Leonidas Plaza Gutiérrez, con el crimen del General Julio Andrade, despejaba aún más las dudas acerca de su ADN maligno. Sayón mayor, contó con la complicidad de los empresarios de medios y de los intelectuales de alquiler. Ya con el gobierno en sus manos, ofreció paz y olvido, pero no concedió otra cosa que tiranía. ¿Qué dijo entonces la prensa?. Nada. Pero después instó al sicario Plaza a que aplastara al digno Carlos Concha y sus montoneras esmeraldeñas y al vulcano escritor colombiano José Vargas Vila, firme alfarista.

Plaza, sin oposición interna, tuvo la oportunidad de probar su potestad y valentía cuando se presentó un desafío internacional, pero apenas capaz de matar al pueblo indefenso, cobardemente aceptó el tratado Muñoz Vernaza Suárez, con el que perdimos 180.000 kilómetros cuadrados. Décadas después, su hijo estadounidense Galo, avalaría la dilapidación territorial, cuando dijo: “El Oriente es un mito”

Los Plaza, Vela, Terán, Vásconez, Fernández, Cordovez, dizque periodistas, moralistas, militares, monaguillos antialfaristas de ayer, están presentes hoy con indignas esculturas del Viejo Luchador, repitiendo el engaño de que Manabí significa “tierra sin agua”, calumniando a Alfaro en el programa ‘Mejor Ecuatoriano de Todos los Tiempos’, etc. Familias y medios favorecidos por la burocracia dorada, la partidocracia y el centralismo, que no triunfaron antes, ni lo harán hoy, porque el pueblo ecuatoriano alza su voz rebelde para repetir incansablemente
¡Viva Alfaro, Carajo!

INGENUIDAD MANTENSE

Clasificado bajo: Editorial, Edición 219 — El Autonomista @ 1:07 pm

Estamos sorprendidos, por decir lo menos, ante la polémica pública que ha surgido entre el alcalde de la ilustre y querida ciudad de Manta y la presidenta de la Cámara de Comercio, de dicho puerto.

Esos son “los folclorismos” que perjudican a Manabí, y que nos causan tanto desprestigio interno y externo. Y lo decimos con mucho respeto y consideración para los protagonistas de este desaguisado, pero no es posible que esto ocurra en el puerto más importante y promisorio del Ecuador actual.

Por eso, nos permitimos sugerir a dichos funcionarios, que archiven esta disputa innecesaria; y más bien, sumen sus esfuerzos, para lograr lo antes posible que la vía intermodal Manta- Manaos sea una realidad. Por nuestra parte, hacemos conocer nuestro punto de vista sobre esta problemática, en base a los informes confidenciales y geopolíticos, que poseemos al respecto.

Es decir, hermanos mantenses y hermanos manabitas…NO HAY TIEMPO QUE PERDER. Porque, en lo macro, el denominado “calentamiento global” es una situación irreversible; eso bien lo saben. Las “grandes potencias”, tanto que un ex candidato presidencial norteamericano, realiza una gran campaña mediática para liderar esta lucha.

Esto quiere decir, que la cuenca amazónica: desde el pacífico al Atlántico es la mayor reserva que tiene la humanidad, tanto que después de pocas décadas, el litro de agua costará más que un litro de gasolina o petróleo.

Por eso, mientras más pronto nos ubiquemos en la cuenca amazónica, estaremos garantizando el porvenir de nuestros hijos y de nosotros mismos. Hasta el oxigeno planetario forma parte de esta futura realidad.

En lo regional, mejor si Perú o Colombia se retrazan en involucrarse en este proyecto; aunque la información que tenemos es más bien, que estos países ya están avanzados con un proyecto parecido al nuestro: pero teniendo como punto inicial de la ruta intermodal los puertos del Callao, en Perú; o Buenaventura, en Colombia.

Entonces, en vez de boicotearlo, hay que acelerar el proyecto Manta-Manaos. Hay que involucrar de urgencia a todos los sectores sociales de Manabí y el País, para concretar la iniciativa.
Esa es nuestra propuesta respetuosa, para que Manta y Manabí, no pierdan el liderazgo de desarrollo y futuro que el país y la geografía nos han concedido.

Porque Manabí, con su puerto-aeropuerto en pleno desarrollo serán parte del vigoroso futuro que nos espera en el escenario nacional e internacional.

RCTV, al fin de cristal

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:06 pm


POR Alfredo Castillo Bujase
bujase@uio.satnet.net

Respecto de RCTV, concluyó el tiempo de concesión de la que fuera “su frecuencia”, la cual pasará a formar parte de un medio estatal de información.

La reacción de sus directivos y la de un sector de medios regionales que mantienen hegemonía en la SIP, corresponde al intento de crear un consenso de protección de la función que tienen los medios vinculados al poder y no al periodismo que contribuye a desarrollar la conciencia social.

La hegemonía mediática percibe que está siendo desplazado su sistema despótico y de control del Estado.
El poder posee cierto matiz de diablo y dios: la invisibilidad. A la inversa, sus exponentes son generalmente imágenes de exposición protagónicas, entran y salen en todos los escenarios. Cuando estas representaciones políticas decaen, el poder asume directamente su papel y aparece. Entonces, actúa una regularidad desde la segunda posguerra. Primero se insolenta un sector de medios; si falla, se enciende el aparato especulativo en su diversidad. Al final, las multilaterales fraguan desde bombardeos financieros hasta ejercicios desestabilizadores e invasiones democratizantes.

En América Latina, la fragilidad de los partidos políticos obligó intermitentemente al poder a asumir funciones golpistas o electoralmente fraudulentas.

El 13 de abril de 2002, RCTV habría callado durante más de 20 horas, después de haber azuzado el golpe del día 11. Su silencio se refería a la restitución de Hugo Chávez en la Presidencia.

En los últimos años, se juntan, además momentos de descomposición de las multilaterales cuya debilitada autoridad en el mundo admite desde su interior la merma de eficacia en el control de Estados y recursos sudamericanos.

Fue entonces que RCTV se volvió visible como vértice multimedia de poder. La adhesión internacional y la desesperación por miedo a no ver más allá de la apariencia, demuestran que no está en juego un cambio de funcionarios ni la libertad de expresión ni el debido proceso en dar por concluida la concesión a RCTV, canal de telenovelas de la mayor audiencia, sino un cambio de poder.

Eso lo sabe la SIP, protectora de intereses en decadencia. Curiosamente, la OEA actual también lo sabe, pero cae en cuenta que debe reaccionar con prudencia.

Hugo Chávez no es sólo la palabra que inaugura un nuevo discurso, sino el líder de una nueva organización social en tránsito a la sustitución del viejo poder que hizo de Venezuela un Estado subordinado.

Hoy, las fuerzas del anciano sistema en retroceso enfrentan al pueblo movilizado y a un ejército unido a él.
Además, está en marcha la recuperación por parte de la Nación venezolana de sus recursos más importantes, la materialización de una política integradora que convierte a Sudamérica en espacio de formación de un nuevo paralelogramo de fuerzas, cuya resultante podría negociar en términos distintos al simulacro que se impuso a los Estados sumisos del continente.

El papel que tuvo RCTV, con otros nombres y con la misma función, está presente en los mass-media que integran el poder en diversos países del continente.

Apuntes para la decisión del Congreso Nacional sobre la “libertad de expresión”

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:05 pm


POR Guillermo Navarro Jiménez

Es de sabios, en forma previa a una decisión, recopilar toda la información posible sobre el tema, más tratándose de la “libertad de expresión”, derecho fundamental limitado por una serie de realidades pasadas por alto, conciente o inconcientemente, o simplemente desconocidas, por lo que ameritan ser develadas en apoyo a la mejor decisión posible.

La “libertad de expresión” el derecho que supuestamente tenemos todos los ciudadanos para expresar nuestras opiniones, nuestras posiciones ideológicas, políticas, religiosas, culturales, nacionales, etc., data desde mediados del siglo XIX, como elemento de lucha de la burguesía progresista contra la iglesia, los feudales y terratenientes que mantenían el privilegio de la expresión. Privilegio que asume la burguesía cuando asume el poder, a través de la compra y control de los medios de información, de la compra de escritores, lo que le permite fabricar la opinión pública a favor de sus intereses.

Capacidad de compra que conforma una realidad restrictiva irrefutable, hasta tal punto que permitió a Louis Molle, Editor del Washington Daily News, ante la pregunta de “¿Quien disfruta de la libertad de prensa?, contestar tajantemente: “Los propietarios de los periódicos y sus semejantes”. A lo que añadía que: “la libertad de prensa es la propiedad”. Verdad extensible a todos los grandes medios de información, por lo que podemos afirmar que la “libertad de expresión”, se restringe, se limita a sus propietarios.

En consecuencia, la “libertad de expresión” no es una realidad que existe para el conjunto social, sin discriminación alguna, y que, por lo tanto, deban realizarse todos los esfuerzos por mantenerla incólume. Es solamente un recurso ideológico del poder económico que la controla, a través de convencer a los ciudadanos de un país de que el derecho a la “libertad de expresión” existe con el carácter de general, cuando la realidad objetiva señala que ese derecho se restringe a los propietarios de los medios y, cuando más, a quienes laboran en los mismos. Trabajadores que, por cierto, gozan sólo de una autonomía relativa, dependiente de la agenda, de la direccionalidad establecida para las distintas ediciones por el poder económico que los controla, en suma de las decisiones del poder económico oculto tras los medios.

Así planteado el problema vale preguntarse ¿Quiénes controlan los grandes medios de información en el Ecuador? La respuesta es brutalmente decidora: nueve (9) grupos familiares, controlan todos los grandes medios de televisión abierta y por cable; de radio FM y AM; de prensa escrita: periódicos, semanarios, revistas; Internet por cable y satelital, etc. Sí, solamente nueve familias: los Isaías, los Eljuri, los Vivanco, los Egas, los Alvarado, los Mantilla Mosquera y Mantilla Anderson, los Pérez y los Martínez. Grupos familiares que mantienen nexos entre sí, conformando grandes alianzas: Isaías-Eljuri-Vivanco; Vivanco-Pérez-Martínez[1], que limitan aún más la “libertad de expresión” que reclaman airadamente.

La aseveración de Louis Malle, nos permite entonces afirmar que en el Ecuador gozan del derecho a la “libertad de expresión” nueve grupos familiares, en tanto que a las familias restantes se nos ha conculcado este derecho. La defensa de la “libertad de expresión”, ante la evidencia mencionada se convierte, entonces, en una defensa de un privilegio de nueve familias antes que el de la Nación en su conjunto, puesto que los: “Derechos para algunos, por más numerosos que éstos sean, no son derechos son privilegios”, como bien lo afirma Cándido Grzibowski, del Instituto Brasileño de Análisis Social y Económico.

Desde otra óptica, vale recordar que dado el grado de control monopólico que mantienen los grupos familiares antes mencionados, el comunicado de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (AEDEP) tiene por objetivo el defender el privilegio del que disponen esos grupos familiares y no de la “libertad de expresión” como derecho de todos los ecuatorianos. Valga revisar quienes conforman la AEDEP para confirmar que todos, sin excepción, son miembros de las familias que controlan todos los grandes medios de información.

Finalmente, señores Diputados, siempre es importante investigar sobre los antecedentes de quién o quiénes son, explícita o implícitamente, las personas a las cuales defendemos, por quienes elevamos nuestras banderas al aire. En este caso es sugerente investigar las causas por las cuales el defendido de hoy fue defenestrado de la Subsecretaria de Cultura en el gobierno del ingeniero Febres Cordero. Conocer quiénes eran parte de la oficina de abogados que operaba en el cuarto piso del edificio del ex Banco la Previsora de la ciudad de Quito, ubicada en la calle Río de Janeiro y avenida 10 de Agosto, y, principalmente, cuáles eran los defendidos y las causas que defendían. No olviden el adagio popular que dice “dime con quien andas y te diré quien eres”. Eviten que se los impute.

Lincoln Verduga Loor

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:01 pm


POR Juan Ramón Cevallos Viteri

Después de conversar, comentar con varios amigos y escuchar opiniones diversas, unas favorables y otras adversas sobre el comportamiento de Lincoln Verduga Loor y con ocasión de las discusiones sobre la libertad de expresión que se ventilan en estos días, tomé la decisión de escribir estas notas para relievar una virtud que quiero destacar porque la viví y porque en estos tiempos no es común encontrarla aun en los que se presentan alardeando ser amigos.

Por estos lares llegó un profesional de la serranía, y como nuestra gente suele decir, comiéndose la camisa, y como nuestro pueblo es hospitalario le brindó oportunidades de trabajo, otorgándole además, con mucha largueza, amistad y aprecio, por estas circunstancias en alguna reunión nos presentaron y quedamos “amigos”. Me dispensan los lectores que no diga su nombre porque ya falleció y es preferible que descanse en la paz de los sepulcros por lo que nos referiremos a él llamándolo Quispi.

Frecuentemente nos reuníamos por las noches varios amigos para comentar diversos tópicos, especialmente sobre la seguridad social y jurídica de la vida citadina. Quispi se daba el tono de panelista. Con su audacia y la indiferencia de sus colegas había conseguido una “clientelita” con la que ufano, ante sus incautos, alardeaba su calidad de fatuo penalista.

Un buen día, me honraron los señores de la Corte Superior de Justicia de Portoviejo, designándome Juez de lo Penal de Manta, por tal motivo Quispi de broma en broma se pidió una botella de wiski para celebrar el nombramiento. No encontré nada malo en aquello y lo celebramos en unión de varios amigos. Con el pasar de los días lo que fue un acto social espontáneo por esa ocasión, se intentó hacerlo una obligación semanal, pretensión que además de insolente atentaba a los nobles sentimientos de la amistad.

Ante mi rechazo, Quispi comenzó a sacar las uñas y a presentarse tal cual en verdad fue, un vulgar chantajista, era la época de la Izquierda Democrática y se jactaba de ser afiliado y tener muy buenos amigos e influencias en la Corte Suprema de Justicia por lo que me amenazó con hacerme separar de la Función Judicial, intención que mereció mi más rotundo rechazo y desprecio.

Abiertos los fuegos comenzó su labor de intriga, campo en el que fue, ahí sí, especialista, y como Quispi, fue miembro de un Tribunal Penal, aprovechó de un recurso de apelación que cayó en este Tribunal para pretender amedrentarme violando la Ley pero su fama de penalista no pasaba del consumo “trinquero” y mi fallo fue ratificado por la mayoría del Tribunal. Después tomó más fuerza el problema y Quispi publicó un comentario tratando de sorprender a los lectores lo que dio lugar a mi aclaración, pero como mi escrito resultó extenso, se dificultó la publicación, y aquí aparece Lincoln Verduga a esa fecha director del Diario El Popular (tercera época) con quien somos amigos desde mi época de muchacho con Edmundo Izaguirre, los hermanos Jaime José, Luis Linzán Wittong, los hermanos Miguel, Jorge Atilio Briones, Luis Gómez, Alfonso Romero Bravo, Venancio Larrea, Ulbio Cevallos, cuando andábamos enamorados, en la época de oro de la calle Colón, y me dijo: ¿Por qué no le contestas? A lo que le respondí lo que había ocurrido, a lo que me replicó -tráeme el escrito para publicarlo, no importa la extensión-, y así lo hizo. El escrito se llevó una página y parte de la siguiente pero en la publicación se deslizaron varios errores por lo que me acerqué al día siguiente para hacerle notar los errores, y Lincoln, todo parsimonioso me dijo: “no te preocupes los publicaremos nuevamente sin errores”.

La aclaración le quitó la máscara a Quispi que no tuvo el valor de replicar pero en cambio buscó un gurupié para mandarle a ofrecer dinero a Lincoln para que no me publicara ningún escrito que se refiera a él, lo que no sólo fue rechazado de plano por Lincoln, sino que me pidió que siguiera escribiendo. Aquí resalta su gesto de lealtad y amistad que me motiva a escribir estas líneas en homenaje a esta amistad que quiero destacar narrándola ahora cuando la neblina del tiempo comienza a cubrir nuestras vidas y no queda más del recuerdo que no se borrará, quedando el hecho que trasciende con la manifestación de una sincera amistad que la llevo hasta el fin de mis días.

La patología del poder…

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:00 pm


POR Marco Arteaga Calderón
artecal185@yahoo.com

De todos es conocido que, al margen de una formación ideológica seria, el poder corrompe. Pero cuando más allá de sacar ventaja para los intereses personales, quien detenta la autoridad, potencializa el mando, con la práctica de sus acciones, hacia la negación de los valores sociales de la comunidad en que vive, la patología del poder hace presencia. Ahora, entonces, todo es posible, porque nada es respetable. Y cuando nada es respetable, la ostentación del ego emerge en un insano e incontrolable quemeimportismo, capaz de superar la instancia de sentirse, creerse y proponerse más allá del bien y del mal. “¿Qué importa, por lo tanto, que me odien? ¿Acaso lo importante no es que me teman?”. Política de Estado de Tiberio que mantuvo en duermevela a Roma mientras gobernó. En general, por definición, el autoritarismo confundiendo, sicopáticamente, la función de mandatario con la de mandante rechaza la fuente de elección, de procedencia y busca destruirla, volviéndose una especie de nacido de sí mismo. De repente el poder, el hacer o deshacer, ha llegado de fuera del contexto humano, fuera de toda realidad social. Es que para el autócrata, para el déspota, para el tiranuelo toda arbitrariedad suya, todo abuso, todo desafuero no pasa de ser un resultado legítimo del poder. ¿Razón de su sinrazón?

El mandatario, en circunstancias participativas y solidarias de gobierno, pretende ser estadista, hombre de derecho, de justicia y de consensos… El trauma del apoderamiento de la gestión de la cosa pública como propia, en cambio, trastoca el ordenamiento del mando en el aislamiento de solo entender, comprender y atribuirse el proceso de las relaciones sociales, como extensión de sí mismo. Todo queda sintetizado, por concentración sicológica aberrante, en una fórmula casi esotérica y mágica… ¡YO SOY! Después de esta autodecisión los demás ya no son… Y cuando los otros, los que realmente necesitan un gobierno de gran sanidad mental, ya no son cualquier suceso puede ocurrir. Algo válido, aunque sea catastrófico para la sociedad, si viene del poder ensimismado en su prepotencia, en su arrogancia, en su impertinente necedad. En caso contrario, la mínima discrepancia es oposición. “Los que no están conmigo están contra mí”. Pero como “YO SOY” la vida y quien la dispensa, los que están contra mí están contra el Estado. La conspiración es señalada por todas partes. En cada rincón hay enemigos. Y, por supuesto, enemigos de la patria… ¿Qué hacer, entonces, con los enemigos de la patria? Exterminarlos! De cualquier forma… A como de lugar! La ideología del garrote es, ahora, en semejante circunstancia, el derecho de autocrítica ciudadana…y, además, la única permitida.

Al tomar lo patológico el liderazgo, los disfraces y el afeite ganan terreno y como bien dice Erasmo “son los que mantienen la atención de los espectadores”. O sea, el marketing de la imagen igual al doble discurso juega a favor de la estupidez, de la torpeza, de la intolerancia que viene a ser lo mismo que la trituradora orden del autarca. Verdad absoluta sin posibilidad a ser desmentida. Atreverse es entrar en una rueda de molino sin fin, en donde la dignidad y la honra del opositor cuando no son destruidas quedan fuertemente disminuidas. No por gusto expresa Albert Camus que de un hombre que pretende tener la verdad y con ella acallar al contrincante, lo mejor es dejarlo solo, retirarse. ¿Cómo olvidar que un insano mental con el poder en sus manos, cuando alguien aclara reflexivamente su posición, igual que Goering, el “filósofo” del fascismo, está siempre dispuesto a expresar “si hay quien me dice que piensa y con ese pensamiento busca detenerme, de inmediato saco el revolver”? ¿Pueden acaso los pueblos mantenerse a la sombra de tanta impudicia, esta sí miseria humana, fuente viva de la patología del poder? Ciertamente que no. Cuando escogemos vivir, y disfrutar en justicia y creativamente la vida, condicionamos nuestra vivencia a la libertad.

Y si vivir es ser libres, por razón y derecho, no podemos permitir ningún obstáculo a su desarrollo por imposiciones opresivas. Sería, al aceptarlo, dejar que el látigo caiga sobre nuestras espaldas, sabiendo, que el látigo es el derecho exclusivo de las bestias! O somos o no somos humanos…

Retorno al Verdi Cevallos Balda

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 12:58 pm


POR Carlos Intriago Solórzano
intriagomedicina81@yahoo.com

En la vida, hay un viejo refrán que se aplica a la vida cotidiana, y dice: “el Mundo da vueltas”. Que quiere decir este adagio, simplemente que en el ciclo de la vida de todo ser humano, en algún momento de la existencia, volvemos a una parte de ese círculo para ser un eslabón más de la cadena. De tal manera que las manos se vuelven productivas para generar acciones. Sin embargo sólo el hombre puede decidir situaciones negativas o positivas para sí mismo.

Hoy, me toca recordar cuando mis padres me contaban de dónde me trajeron al mundo, y fue en una institución de salud pública y de las situaciones que comparecieron al nacimiento de este servidor.
Luego en mi infancia, en el crecimiento también participé con curiosidades, travesuras y caídas propias de los primeros pasos, y producto de estos acontecimientos, fui asiduo visitante de la emergencia de la misma casa hospitalaria por varias veces, las que ocasionaron algunas cicatrices en mi cabeza, y sin embargo no me conmocioné ni amilané para seguir adelante en el duro camino del crecimiento. En mis estudios secundarios aspiraba una carrera que tenga que ver con la vida, fue muy dura la decisión de una profesión que me otorgue la Universidad; al principio escogí ser médico veterinario, pero todo quedó en nada, pues no era ese el camino. Luego me vino la idea de ser más útil para la sociedad y decidí ser médico. Fue cuando llevé mis ilusiones al puerto manabita, para tomar mi rumbo en la querida Uleam.

No ha sido fácil el estudio, y hasta considero de varones decir que tropecé algunas veces, y pensé en buscar otras opciones; sin embargo mi obstinada idea se volvió tan fuerte que me obsesioné cada año, tanto así que me levantaba y seguía con cada caída, las que afortunadamente me sirven como experiencia en la actualidad. Así mismo en pleno trayecto de estudios sufrí un accidente físico con electricidad, el cual me obligó a internarme nuevamente por dos semanas en la sala de quemados del hospital al que muchas veces fui cuando niño. Justo en esas semanas aplicaba mis exámenes finales, los mismos que pasé con hombría y tesón. Ese pasaje de mi vida me fortaleció más el espíritu para cambiar el rumbo de mi profesión, al ver a mi alrededor tanta pobreza y miseria de aquellos pacientes con escasos y nulos recursos para llegar a comprar una crema o una pastilla y pasar dolor y llanto en una cama de hospital.

La lucha sigue y no termina jamás para cualquier profesional, especialmente para los estudiantes de medicina, ya que los primeros años de estudios pueden incidir en deserción a los verdaderos sueños de usar un estetoscopio en un paciente, por ello la cadena del destino me ha dado la oportunidad de volver al hospital provincial Verdi Cevallos Balda de Portoviejo, por un proyecto realizado entre estudiantes y el Decano dr. Roddy Mata, el mismo que dirige el Dr. Melitón García C. como coordinador del Internado rotativo. Hoy tengo la misión de poner a prueba los conocimientos y seguir aprendiendo de maestros como el Dr. Melitón García, Dr. Hermes Bello, Dr Johnny Ortiz, Dr. Carlos Almeida, y los médicos residentes, para luego emprender solo el largo camino y brindar mis manos en pro de la comunidad como profesional de la salud. Claro está que esta travesía del conocimiento no hubiera sido posible sin la bendición de Dios, los desvelos de mi querida madre y los sabios consejos y cuidados de mi padre.

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