Cambio también para el deporte

POR Juan Ramón Cevallos Viteri
El pueblo ecuatoriano está motivado para el cambio. No hay quien no lo desee, excepto los beneficiarios de la corrupción que están conformes y que al darse el cambio los corruptos de la bancocracia y la partidocracia también buscan el “cambio” a su manera, para tratar de seguir burlando las mejoras y el bienestar de los demás, pero como ha llegado el momento de las definiciones, se inicia el cambio que en buena hora el señor Presidente de la República lo lidera o seguirá la carga de la derrota, agobiando las acciones públicas y privadas.
El cambio tiene que ser integral, esto implica que también comprende la actividad deportiva, sobre todo en el fútbol, en donde va en aumento la corrupción.
En el fútbol como en cualquier deporte, el público debe concurrir a divertirse, a dar salida a la sana alegría de vivir agradables momentos pero hoy vemos en el mundo y entre nosotros, concretamente, en los clásicos de Barcelona y Emelec a los hinchas delirar y cuando no ganan se sienten defraudados y terminan en garulla destruyendo bienes y poniendo en peligro la vida porque el espíritu deportivo se ha perdido y no viven la sana expansión espiritual, porque ni el cuerpo ni la mente están sanos. Los dirigentes y deportistas todo lo “dolarizan” y forman mafias.
Los dirigentes rivalizan, se acusan, se pelean, y los jugadores que vienen de hogares humildes, pasando necesidades y cuando llegan a destacarse por sus habilidades deportivas lo contratan y luego salen del país y como no han estado acostumbrados y preparados para manejar mucho dinero, lo malgastan en el vicio, en los excesos de las diversiones provocando bajo rendimiento y mueren en el camino, mientras tanto en los hinchas surgen reacciones incontrolables con fatales resultados.
Estos hechos que desmejoran el presente y el futuro de éste deporte , es lo que hace que el cambio sea una necesidad, en especial, en los equipos de mayor hinchada como los de Barcelona y Emelec que han creado un fanatismo tan peligroso como el político o religioso, los dirigentes deben cambiarse con gente joven, con nueva mentalidad para que la hinchada aprenda a presenciar sanamente los encuentros y no se conviertan en una amenaza a la vida para que en cada encuentro se viva la fiesta del fútbol y las autoridades no tengan que montar operativos ni estrategias de seguridad para proteger la integridad física de los jugadores, de los dirigentes, de los árbitros, del público en los que en muchas veces, los inocentes pagan con su vida.
Que se eduque enseñando que el fútbol es una sana diversión y no el desafío en donde se termina hasta con la vida de los aficionados. Partidos que son promocionados con bombos y platillos por todos los medios, todos los días y esto al ritmo de la técnica y la ciencia para mejorar los escenarios deportivos que se convierten en obras maestras de la arquitectura cuya construcción demandan millonarias inversiones para recibir a los deportistas y aficionados que hacen delirar a las masas por lo que merecen un cambio para cumplir con los objetivos del deporte y no tengamos que lamentar derrotas que avergüenzan.
El cambio en el fútbol, en el Ecuador, debe de comenzar con los equipos de Barcelona y Emelec, tanto más, que tienen escuelas de fútbol en donde trabajan con niños a quienes hay que enseñarles y aprovechar su creatividad con sanas orientaciones igual que a los adultos para que tengan conciencia que el deporte nace de la naturaleza del hombre para compartir y vivir alegremente en sociedad.
Es por esto, que tenemos que entender que el deporte nace y vive en el hombre, y al tiempo que sirve para confraternizar, fortalece la unión de los pueblos y naciones. El fútbol es el deporte que determina la capacidad de dominio, de carácter ante la incierta situación, previa al desarrollo del partido.
El comportamiento que se adopte antes, durante, y después del encuentro, establece el equilibrio recomendado entre lo físico y lo síquico cuyo resultado permitirá valorar la personalidad del espectador o del jugador con el componente que éste tiene sueldo y premios por lo que debe tener un cambio en el comportamiento, porque se conoce que hay jugadores de reconocimiento mundial que son débiles de personalidad y se dejan llevar por el torrente del vicio, como ocurrió con Garrincha que terminó sus últimos días viviendo de la caridad luego de vivir la gloria del deporte; en cambio, otros se superaron intelectual y económicamente como por ejemplo Pelé, Spencer, Aguinaga.
La práctica del deporte como diversión, como satisfacción del espíritu se proyecta a nuevas realidades de superación para vivir con progreso y bienestar para no perder el tiempo y no terminar de guiñapos de la sociedad decadente.
Es hora de seguir empujando el proyecto de cambio integral para que el deporte no quede marginado.




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