Cambio radival en nuestro fúlbol

POR: Leonardo Intriago Solórzano
Este año sin duda está transcurriendo de una forma cambiante en el fútbol ecuatoriano, lógicamente estos cambios no son nada casuales, los clubes denominados “chicos” son los que lideran en todo sentido nuestro irregular fútbol.
Equipos como el Olmedo, D. Cuenca, Azogues, han planificado una gran estrategia para contrarrestar los efectos de la presión de los tradicionales como Barcelona, EMELEC, Liga y Nacional, con un planteamiento inteligente y ofensivo.
El Centro Deportivo Olmedo, los últimos cinco años si bien es cierto, no ha logrado repetir el campeonato del año 2000, pero hay que destacar su contundente presencia, con un par de buenas actuaciones en Copa Libertadores, y disputando siempre los primero lugares.
Otro factor importante es la excelente gestión de su presidente Arq. Eduardo Granizo Luna, que sin objeción alguna es el mejor dirigente del fútbol de nuestro país, por su gran acierto en la contratación de jugadores extranjeros y por tener a un club procedente de una provincia sin mucho calor futbolístico en posiciones estelares.
El D. Cuenca, este año no empezó bien, pero de a poco ha ido subiendo su nivel. Hay que destacar que al principio no había dirigente alguno que coja las riendas del club morlaco y eso respondía a que su presupuesto era muy deficiente y nadie se quería arriesgar a invertir.
A posteriori ya con los ánimos más calmados, el equipo tomó vía para alcanzar su meta que es la de apuntalar a cosas grandes, hoy lo está logrando, y como siempre conjuntamente con una hinchada la más fiel del país diría yo, pues está siempre en las buenas y en las malas. Dirigidos por un técnico joven, frío, calculador y ganador como Daniel Perrone.
El equipo “Guacamayo”, D. Azoguez no se queda atrás, en el cambio del fútbol ecuatoriano en la actualidad, este equipo que el pasado año tuvo una actuación decorosa, este año se ha armado con jugadores que no han sido tomados en cuenta en sus clubes de origen, ya que de el 90 % de éstos ninguno pertenece al plantel azogueño, pero en cada partido dejan todo en la cancha por amor a la divisa que defienden, además poseen un técnico temperamental y de “pocas pulgas” como Carlos Sevilla, su cuota foránea está dando resultados lo que significa que la estabilidad reina por sobre todas las cosas.
Pero la pregunta es cuál es la razón por la que estos clubes, están en posiciones donde hasta hace ocho años siempre pertenecieron a los llamados equipos “grandes”.
Sencillamente la respuesta se reduce a “livianas” palabras, como ganas, amor propio, hambre de triunfo; que denotativamente no tienen tanta trascendencia, sin embargo su connotación es profundamente significativa.
Sin duda la gran mayoría de los futbolistas que militan en estos equipos antes nombrados son los que no son escogidos en sus conjuntos dueños de los derechos deportivos, esa es una inspiración por la cual estos jugadores dejan todo en la cancha sin importar lesiones, o expulsiones, simplemente son seducidos por acariciar la victoria.
Refiriéndome en términos de equipos de fútbol en cambio es una satisfacción gigantesca llegar a la primera “A”, ya que la serie “B” es un torneo complicado, ni se diga del campeonato de segunda categoría que es más espinoso, eso significa que para estos equipos tienen un valor importante el disputar el torneo de la Copa Pilsener, y ganar un espacio dentro del plano internacional.
La tabla de posiciones en la actualidad es un evidente ejemplo de que hay que jugar por amor a la camiseta y no por el simple capital, que sin duda es importante, pero los jugadores tienen que darse cuenta que atrás de ellos existen miles de hinchas que dejan todo por estar alentándolos en las gradas.
Emocionalmente el fútbol debería trasladarse a la época dorada, donde prevalecía el amor a sus equipos antes que al dinero.
Deje un Comentario