El Autonomista.com

Octubre 18, 2005

AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA

Clasificado bajo: Edición 178 — El Autonomista @ 2:49 pm

Cuando en 1820, los pueblos se declararon independientes y desafiaron la dictadura imperial de la Corona española, la cual sería definitivamente vencida en la gloriosa batalla de Pichincha del 24 de Mayo de 1822, los subyugados de entonces optaron por la libertad, la autodeterminación y la soberanía.

En nuestra independencia los nombres de Manuel Ribadeneyra y Coello, Luis de la Vega, José Arteaga Larriva, Andrés de Vera y Rivera, Juan Antonio Menéndez del Barco, Gregorio Giler, Gregorio Florentino Loor, Mariano Cevallos del Barco, Juan Bense, Manuel Guerrero, Alexander Mendoza, Manuel de Jesús Mora, José de Vera y Rivera, Manuel Cantos, Plácido Macías, José López Cueva, Antonio Subyaga y Avilés son inmortales, como imperecedero es el testimonio libertario y digno de todo un pueblo que sin reservas, todo dio, para que hoy tengamos patria y libertad.

Por eso duele intensamente que en el Ecuador actual exista tanta dependencia, y desigualdades económicas y sociales profundas entre ciudadanos, ciudades, provincias y regiones; que haya quienes hagan apartheid clasificando a unos como: eje, núcleo, área metropolitana, capital, polo de desarrollo, gran provincia; y a otros como: periferia, culatas, tugurios, etc.
Apartheid georegionales, que además de los miles de males que provocan, son la causa de que exista una reacción de quienes lo sufren. Después, los bicentralistas dicen cínicamente que habemos quienes no nos sentimos tan ecuatorianos o que somos separatistas. Y eso no es así. Ellos lo saben, pero aún así lo dicen. Canallas bicentralistas que rechazan a la autonomía, como ayer los hispánicos colonialistas rechazaban a la independencia.

Vivimos en el siglo del conocimiento, tiempos en que la ciencia y la tecnología se superan inmensamente en forma cotidiana. Entonces como comunidad progresista no podemos aspirar sino a una era diferente, de adelanto y bienestar, de autoestima; y también, de autoridad, respeto y democracia participativa entre todos los portovejenses.

Por ello, de la actual administración municipal, destacamos la popularidad alcanzada por la alcaldesa, gracias a la empatía entre ella y la gente, y el buen manejo sociológico y mediático de las masas; y el trabajo en equipo de los concejales, quienes han ganado una credibilidad perdida desde los tiempos del Dr. Lara. En cambio es preocupante que existan muchos asuntos pendientes: mejor dirección del personal, con una reingeniería, y suspender la práctica de engrosar la burocracia; dar respuestas ejecutivas a la ineficiencia de las empresas municipales en vez de pensar en eliminarlas; lograr que el gobierno cumpla con, al menos, un punto del Acta de Compromiso del 8 de julio pasado; integrar briosamente a las parroquias en la planificación y ejecución de trabajos y servicios municipales; y, construir al menos, una obra de infraestructura imponente, entre otros.

También, la alcaldesa y el Concejo deben motivarse a exigir un trabajo conjunto con un Consejo Provincial predispuesto a coadyuvar al desarrollo de todos los cantones, pero que a la vez, no puede actuar si no hay coordinación, ni realiza nada por su cuenta, o mucho menos impone nada a los municipios que no toman la iniciativa para un trabajo común, por más que haga falta. Indudablemente, en Portoviejo es urgente ese trabajo mancomunado para ampliar la Av. del Ejército, terminar la Av. Reales Tamarindos, mejorar la Av. 5 de junio y la prolongación de la Av. Manabí, continuar con el paso lateral, construir puentes, edificar e implementar escuelas y centros de salud, reforestar las parroquias rurales, etc. Obras que podrían realizarse porque existe el presupuesto. Según analistas, hasta ahora, en el Consejo Provincial se ha considerado sólo 765 000 dólares, que podrían sumarse a 1 400 000 dólares que estaría por invertirse, esto nos daría un total de inversión de 2 165 000 dólares. Pero “a Portoviejo, le corresponden 7 400 000 dólares”. Entonces, con voluntad y recursos, manos a la obra.

Deje un Comentario