Arquitectura Ecológica

Por Paúl Intriago Solórzano
paul_inso@hotmail.com
Arquitectura ULEAM
Crecimiento de la conciencia planetaria y pavor ante los graves efectos del calentamiento global son dos de los muchos argumentos que explican que arquitectos, ingenieros, empresas y estados se comprometan cada vez más con el desarrollo sostenible integral, es decir, el crecimiento económico-social sin afectar los recursos naturales.
De hecho, se está promoviendo el uso de la energía solar en casas habitaciones y ya existen edificios ecológicos que entregan servicio de agua caliente a todos sus departamentos solamente utilizando paneles solar en la terraza.
Muchos están volviendo a las opciones constructivas antiguas como es el adobe, que además de ser un excelente aislante térmico es una forma muy bella de construir una casa, tanto estética como ecológica.
Todo esto es oportuno porque ya no es posible seguir haciendo arquitectura convencional llena de consumismo, explotación y depredación de nuestros recursos (empleando metal, hormigón, vidrio, plástico, etc.), nuestro planeta exige un cambio donde el hombre coexista en armonía con su entorno, como una especie de asociación, considerando que la Tierra es un ser vivo; como lo mencionan prestigiosos científicos.
El paradigma de la arquitectura ecológica inició con los trabajos del arquitecto australiano Glenn Murcutt. Él Ganó la Medalla Alvar Aalto en 1992, y el Premio Pritzker en el 2002, cuyo jurado declaró: “En una época obsesionada con las celebridades, el brillo de nuestros arquitectos estrella, apoyado por grandes oficinas y profusas relaciones públicas, domina los titulares. En total contraste, Murcutt trabaja en una oficina de una sola persona al otro lado del mundo… aún así, tiene una lista de espera de clientes, a los cuales pretende brindar el mejor proyecto que él pueda producir. Él es un técnico innovador de la arquitectura, quien es capaz de dirigir su sensibilidad hacia el ambiente y lo regional, y producir obras de arte totalmente honestas y humildes.”
El proyecto de vida de Murcutt es un modelo para los jóvenes arquitectos, pese a que no es nada fácil dejar las actitudes consumistas y servicios urbanos.
Parece que a todos se nos ha impuesto una contracultura ambiental. No hay respeto por la armonía del entorno donde se vive, la religión por el consumismo es un gran problema y uno de los factores que destruyen el ecosistema.
Muchos con el pretexto de la modernidad devastan las playas, la selva, el manglar, el bosque, el llano y toda naturaleza posible, asesinando miles de especies naturales y animales, quebrantando el medio ambiente.
La arquitectura ecológica se propone cambiar este escenario negativo, construyendo nuevos espacios sin dañar la naturaleza, usando recursos renovables, que no afecten el medio ambiente.
La arquitectura ecológica cree que es posible la vivienda digna, integrando la belleza natural, la tecnología, la cultura popular, etc.
Ante los problemas ambientales que ya son globales, la nueva generación de arquitectos estamos llamados a diseñar viviendas y establecer espacios habitables con características ecológicas, que pronto se deberán convertir en requisitos mínimos para construcción.
La arquitectura ecológica tiene 10 principios básicos, estos son: Valorar las necesidades de espacio y superficie, proyectar la obra de acuerdo al clima local, ahorrar energía porque significa obtener ahorro económico directo, pensar en fuentes de energía renovables; ahorrar agua permitiendo el uso racional del consumo hídrico, construir ecológicamente porque las construcciones sostenibles tienen mayor calidad y mayor longevidad, evitar riesgos para la salud de los trabajadores de la construcción, utilizar materiales obtenidos de materias primas generadas localmente, recurrir a materiales reciclables y gestionar ecológicamente los desechos.
Ya es tiempo de familiarizarnos con la arquitectura ecológica, ya que programa, proyecta, realiza, utiliza, demuele, recicla y construye edificios sostenibles para el hombre y el medio ambiente. Los edificios se emplazan localmente y buscan la optimización en el uso de materiales y energía, lo que tiene grandes ventajas medio ambientales y económicas.
Lamentablemente, en el país todavía son pocos los que participan de una proposición ecológica integral; así por ejemplo, el Foro Regional “El Ecuador que Queremos” hizo la presentación de sus propuestas, todas ellas importantes, pero orientadas únicamente a solucionar la problemática que enfrentan las comunidades de la CONAIE, afectadas por la minería y la contaminación del medio ambiente por las transnacionales y fábricas que operan en sus territorios.
Otro caso similar es la propuesta de la asambleísta Mónica Chuji, interesada sobretodo en la propiedad comunitaria y ancestral sobre los territorios, fuentes de agua y la biodiversidad; otorgando el carácter inalienable, imprescriptible e inembargable de las tierras y territorios indígenas y afroecuatorianas (¿?).
Esperemos que la Asamblea Constituyente tenga la visión, la sensibilidad y el compromiso con el desarrollo sostenible integral, base de todas las políticas que permitan el crecimiento económico-social sin afectar los recursos naturales y el establecimiento de una cultura con sello genuinamente “verde” que promueva, entre muchas iniciativas sencillas y nobles, como la arquitectura ecológica.
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