Amigo de la crisis

Fernando Naranjo-Villacís | fnaranjo@gye.satnet.net
Platicaba con mi hermano Eduardo y escuché algo interesante, expresado de una manera muy simple para entender mejor esta situación de crisis que nos toca vivir. Me decía: “debemos hacernos amigos de la crisis, no temerla porque caes en pánico, toma cuerpo y te hundes.”
Como médico que es enfatizó: “cuidar la salud es lo prioritario y al ir de compras, pensar en lo estrictamente necesario y no lamentarse por los precios altos, porque entras en depresión.”
Esto podemos aplicarlo en función de nuestro bienestar, elaborar un presupuesto básico para ser cuidadosos y evitar los imprevistos que incomoden el disfrute del diario convivir. Los invito a elaborar un pequeño acróstico con la palabra ODA… y colocarlo en un sitio visible… Orden… Disciplina… Ahorro…
Eso es, vamos a poner en práctica estas normas de vida para lograr alentadores resultados… El Orden es saludable, nos permite ser metódicos para vivir con tranquilidad. La Disciplina constituye toda una enseñanza para aplicar las normas del ordenamiento y el Ahorro representa la actitud prudente que nace del orden y la disciplina para evitar el despilfarro, de esta manera lograremos generar las reservas correspondientes para satisfacer las necesidades propias de la economía familiar.
Este asunto de la crisis, a los ecuatorianos en particular, no debe asustarnos, porque siempre hemos vivido en crisis; de una u otra forma la hemos padecido y superado, por algo se dice que nuestro país es de corcho, porque a pesar de los pesares no se hunde, siempre flota.
La crisis no es del todo mala, tiene su lado provechoso, porque nos sacude, contribuye a despertarnos, nos lleva a reaccionar positivamente manteniéndonos siempre alerta; dispuestos a crear y promover ideas productivas para avanzar.
Al pasar por las plazas, parques, calles, avenidas apreciamos la creatividad de nuestra gente, haciendo malabares para arrebatarle un pedazo de pan a la adversidad. Es impresionante ver la imaginación popular para crear situaciones lucrativas las que pueden convertirse en oportunidades para orientar esas habilidades del colectivo callejero que bien pueden ser transformadas en artesanías, servicios y entretenimientos variados.
La abuelita con su acostumbrada sabiduría, solía decir: “Al mal tiempo, buena cara y mantenga esa sonrisa”. Bien sabemos que un problema cuando no tiene solución, deja de ser problema. Estos son tiempos en que debemos cultivar la creatividad y trabajar intensamente con altas dosis de entusiasmo y optimismo para transformar la crisis en una oportunidad para avanzar y contribuir a la prosperidad de la familia ecuatoriana ahora dispersa por todo el planeta.
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