El Autonomista.com

Julio 20, 2007

Alfaro, el comunicador

Clasificado bajo: Director, Edición 221 — El Autonomista @ 8:39 pm


POR Carlos Intriago Macías

¡Dialogar sobre el Ser Comunicador es algo admirable!, y reconocer el aporte de alguno de ellos a la actividad, es un ilustre ejercicio. Como muestra un botón, Gabriel García Márquez y su Nuevo Periodismo.
Pero permítanme una necesaria aclaración. Tratar sobre Eloy Alfaro y su faceta de comunicador, con un marco privativo, es una gentileza exigua.

Pero como la inmensidad está en el horizonte, tomemos al horizonte mismo como prueba de la inmensidad. Excelso periodista fue Don José Eloy, aunque otras de sus múltiples facetas parecen más trascendentales: ¡Alfaro Estadista!, Alfaro Militar, Alfaro Revolucionario, Alfaro Ideólogo, Alfaro Constructor Civil, Alfaro Maestro, Alfaro Espiritual, Alfaro Patriota.

Es válido señalar que Ser Comunicador es ser un receptor de los signos sociales, del imaginario colectivo, de las ideas, los proyectos y las acciones, imágenes y opinión de las personas.
Ser Comunicador es ser poseedor de conocimientos y competencias que permitan cumplir a los medios de comunicación con su rol social. Ser Comunicador es ser la voz con capacidad de hacerse oír, para representar a los que no tienen voz.

El periodista Eloy Alfaro, selló con sus finas y firmes grafías, las altas columnas que los ávidos lectores de LA ESTRELLA de Panamá, EL DERECHO y EL CORREO NACIONAL, ambos de Bogotá, leían y releían, porque Alfaro hizo de la pluma, una excelsa cátedra.

ALFARO EL JOVEN LUCHADOR Y EL COMUNICADOR, escuchó desde el vientre sus torrentes arteriales de Montecristi y Cervera del Río Alhama, percibió la libertad del Cóndor, sintió la humedad y la espesura de los tiempos, se estremeció con los consejos y enseñanzas de los suyos, vio hasta el trueno del heroísmo de Abdón Calderón, lección dada por su madre, doña María Natividad Delgado López. El Joven Luchador, cabalgó sobre los cortijos de la revolución, la guerrilla, el complot, la tortura, la cárcel, el exilio. A los 42 años, en Jaramijó, era ya un veterano de la lucha social, que evocaba y provocaba al pueblo, el mismo que veinte años antes, fue convocado por Alfaro no sólo para retener al malvado gobernador Salazar, sino, y sobretodo, para que encuentre su sentido de trascendencia.

ALFARO EL AMERICANISTA Y EL COMUNICADOR, receptor del espacio y el tiempo que deben ser manejados geopolíticamente, con aquella comunicación estratégica heredada por los milenios y nuestros aborígenes que siendo agua, el usurpador peninsular trató de convertirlo en sangre derramada, pero no lo hizo barro trémulo, arcilla total, piedra de empuñadura. Por ello, Alfaro junto a Martí, Maceo, Mitre fueron viento que partió el silencio. Alfaro, militar insigne, en Guatemala, con marcial decoro, le puso insignia de General de División.

DON ELOY, EL PROGENITOR DEL ALFARISMO LIBERAL Y EL COMUNICADOR de lo imposible que puede llegar a ser real. A la masa, convirtió en Sociedad. Le dio nombres a millones de anónimos. De Ecuador hizo una Nación respetada, machete equinoccial, estremecimiento de púrpura. Enjuagó el rostro cautivo del negro, montubio, aborigen, mestizo, hasta que escuchó ¡El Pueblo Unido, Jamás será Vencido! Y la novel pero concreta e histórica prole lo abrazó y le exigió más servicio, más sacrificio. E irremediablemente, se convirtió en el gurú de la armonía social, del bienestar popular, de la supervivencia y la seguridad de la sociedad ecuatoriana. Eloy Alfaro fue acción y doctrina, el único faro, el gran imán, el líder prestigioso. Hombre Total. Liberal sí, pero más aún: ¡LIBERTAD!; Radical, sí, pero más aún, el REVOLUCIONARIO DE LA REVOLUCIONES. Del siglo XIX, sí, pero él llegó al tercer milenio antes que nosotros.

ALFARO, EL CONSTRUCTOR CIVIL Y EL COMUNICADOR. Su palabra no era promesa fácil, eran hechos firmes; sus jornadas eran la materia prima de transformación y progresó la construcción de colegios y escuelas; los trabajos técnicos y artísticos; la redistribución de la riqueza y por sobretodo el FERROCARRIL constituyeron la manifestación material de su legado.

ALFARO, EL COMUNICADOR DE HOY Y UN MENSAJE NECESARIO. Alfaro es un comunicador imperecedero, con su obra y su mensaje nos acompaña. Con su fuerza moral y su luz libertaria nos conduce permanentemente. Por ello, también nosotros nos comunicamos, nos preguntamos, nos inquietamos a cerca de él.

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