Al que le caiga el guante… (para los hombres duros)

por: Ángel Bello Sandarreaga
Roca dura – roca pequeña – roca lisa y roca fuerte. Conocido es que algunos ciudadanos por sus propios méritos se han ganado “La Fama” de ser llamados y reconocidos como los “Hombres Duros del vil metal”; con sobradas razones especialmente la gente del pueblo los identifica, pues ellos hacen hasta malabares con el dinero, por el firme propósito de no desprenderse de él. Hay quienes hasta son capaces de desnudarse por alcanzar un centavo tirado en el piso. Otros guardan un billete en la cartera y no lo sacan de ella si no cuando está a punto de deshacerse o ya va a caducar su circulación.
¿Si o no Señores cobradores de buseta? Hay hombres duros que se suben a la buseta y al requerirles el pago del pasaje sacan un billete de $20 (veinte dólares) “tostadito”; lo que significa que tienen la esperanza de que no le cobren el pasaje por la incomodidad de darles el cambio, aunque demoren en ello y si es posible llénenlo de centavos para ver cómo reaccionan.
Estos “Rocosos caballeros” primero hacen uso de un servicio, cualesquiera que éste sea y luego martirizan al que tiene que cobrarles pues para pagar una pequeñez sacan billetes de alta dominación, como para que no les cobren.
Se recuerdan del “Pibe” Bolaños; el “loco, De María”; Apolinar Paniguana; el “tano” Bertochi etc, etc. Bueno, estos señores eran excelentes regateadores con el balón de fútbol, pero a nuestros hombres duros del presente artículo no les llegan ni a los tobillos cuando éstos van (los hombres duros) al mercado; y para la limosna dominical los hombres duros ya tienen separados en el bolsillo derecho del pantalón los dos centavos que van a dar para la limosna.
Les cuento algo, unos días atrás un “Hombre duro” fue atropellado en un vehículo en pleno centro de la ciudad por andar desprevenidamente hablando por celular; quedó sangrando en el piso aunque levemente herido, y la gente que lo rodeaba le gritaba; ¡Oiga! Llame por celular a la ambulancia, los bomberos; a lo que el hombre con la mirada perdida les responde, no, yo espero con paciencia ya han de venir por mi, lo que pasa es que nomás tengo 20 centavos de saldo en el celular.
Un camarada envía invitaciones con los sobres en blanco para no gastar la tinta de esferográfico; igual en el interior está la tarjeta que lo indica todo (piensa el hombre duro).
Y así, y así la vida continúa, pero lo que no saben los “Hombres Duros” o se hacen los que no lo saben, es que el día en que mueran ni el saco de segunda mano que compraron les va a quedar porque los gusanos y las polillas se harán cargo de él.
Tampoco hay que ser “botarate” pero ¡por favor! hombres duros ustedes ya son “récord olímpico” con sus miserablezas.
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