Acta de Guayaquil por la Libertad y Autonomía Regional
Nosotros, los abajo firmantes, y partícipes en el I FORO INTERNACIONAL POR LA LIBERTAD Y LA AUTONOMÍA REGIONAL (FILAR 1), en nombre y representación de nuestras organizaciones-regionales, nacionales e internacionales- convenimos todos en suscribir esta declaración constitutiva de la CONFEDERACIÓN INTERNACIONAL POR LA LIBERTAD Y LA AUTONOMÍA REGIONAL (CONFILAR).
ANTECEDENTES:
Por más de doscientos años Latinoamérica ha sido sojuzgada por un sistema de gobierno mercantilista, estatista y centralista, impuesto en sus comienzos por España y que continúa hasta hoy, causando atraso, pobreza y corrupción tal cual vivimos hasta ahora.
El centralismo es autoritario y maneja a toda una República desde lejos, ejerciendo un colonialismo interno en lo político, económico, social y cultural, sin percatarse de las necesidades locales, ni respeta la identidad de los pueblos, causando ineficiencia y corrupción.
El atraso en que vivimos no puede continuar más en Latinoamérica debido en su totalidad a que los Estados son demasiados sobredimensionados desde un solo lugar causando la concentración del poder político y económico.
En pleno siglo veintiuno, con todos los adelantos de la tecnología moderna, Latinoamérica casi en su totalidad continúa rezagada en su pleno desarrollo frente a muchos países de otros continentes.
Los pueblos actuales reclaman libertad para invertir, libertad para trabajar, libertad de culto, libertad para decidir sus rumbos futuros y todo esto no podrá nunca realizarse si continuamos viviendo con un Estado centralista.
En el mundo entero, todas las sociedades libres y los Estados de Gobiernos Autónomos o Federales son los que han triunfado y que el centralismo ha fracasado.
POR LO TANTO:
Con la Autonomía Regional de los gobiernos locales, provinciales o departamentales, podremos desarrollarnos eficazmente y vivir mejor en toda Latinoamérica.
En Latinoamérica al igual que en el mundo entero-, hay considerables iniciativas privadas, de producción de bienes y servicios en las regiones, departamentos o municipios de cada país.
Esas mismas circunscripciones territoriales se hallan crónicamente deprimidas; sus niveles de vida e ingresos son casi siempre muy inferiores a los promedios nacionales. ¿Qué pasa? ¿Por qué esta contradicción al parecer insuperable? ¿Por qué tanto desequilibrio? ¿Por qué las regiones más productivas, son a la vez más azotadas por la pobreza, el desempleo, el hambre y desnutrición, la ausencia de servicios médicos y educación, la criminalidad y la desintegración familiar?
La respuesta es que el sistema es el problema; porque en nuestros países aún predomina un sistema económico heredado de tiempos de la Colonia: el mercantilismo así como el sistema político que es su hermano gemelo inseparable, el estatismo. Ambos son incorregiblemente centralistas por esencia pues, se combinan siempre entre sí, con mucho de populismo y con dosis cada vez mayores de socialismo, viejo o remozado.
¿Y qué tienen en común todos estos regímenes? Principios y normas que consagran siempre el predominio del colectivo sobre el individuo, de lo estatal sobre el ciudadano, de la política sobre la economía, de los privilegios sobre los derechos, de la burocracia gubernamental sobre las iniciativa privada o del cooperativismo voluntario; y de la capital o sede de gobierno de nuestros países sobre los departamentos, regiones o municipios. Por eso, creamos riqueza en cantidades insuficientes, que son absorbidas por un sistema parasitario e inclemente.
¿Cuál es la solución? Es la desestatización de la sociedad, el cambio de sistema, y no meramente la descentralización del sistema imperante. La solución es el sistema de Gobiernos Autónomos, regionales, departamentales, seccionales o municipales, según las características de cada país, el respeto a los derechos humanos y la propiedad privada, inspirada en el falso neoliberalismo.
En este sentido, emerge la autonomía como un modelo que profundiza la libertad y la democracia, evitando cualquier proyecto concentrador o hegemónico, cuya práctica política tiende a ser más de consenso que de confrontación; donde se valoran más las propuestas y menos la demagogia, se consideran más los resultados y menos las grandes promesas. Más aún, la autonomía ha de ser un dinamizador extraordinario del desarrollo económico.
Apostando por el régimen autonómico como un nuevo sistema de Gobierno subnacional, con capacidad de dictar normas y reglas propias para nosotros, sin que ello implique llegar a la independencia o separación, con la consiguiente secesión de las naciones, que nadie desea.
PRINCIPIOS
Las tres libertades.
En la sociedad queremos las normas propias de hombres y mujeres libres, las cuales se constituyen desde los siguientes principios, conceptos y valores:
Libertad política, que se asegura con Gobiernos subnacionales autónomos, elegidos democráticamente, limitados al pleno ejercicio de sus competencias específicas.
Libertad económica, que se asegura con el respeto de la iniciativa privada y mercados libres, significa reconocimiento a la propiedad privada en toda su extensión, un Estado capaz de garantizar igualdad de derechos, mayores oportunidades e imperio de la ley.
Libertad ética e intelectual, que se asegura con el respeto a las instituciones públicas y privadas, entre las cuales se cuentan algunas que por naturaleza son anteriores al Estado, como la familia, la empresa productiva, los municipios, regiones, departamentos o provincias. Estas instituciones han de recibir del Estado simple reconocimiento y no imposiciones o mandatos, subsidios o privilegios.
Estas tres libertades nos permitirán crear la riqueza de la cual carecemos.
Las cuatro autonomías.
Aspiramos alcanzar:
Autonomía política o gubernativa. Cada gobierno subnacional debe contar con autoridades elegidas democráticamente.
Autonomía administrativa. Cada gobierno subnacional debe alcanzar la capacidad de administrar competencias con los recursos necesarios y de acuerdo a su realidad.
Autonomía normativa. La facultad de dictar las normas ordinarias, leyes o resoluciones comunes (civiles, comerciales, etc.) para actividades locales y resolver sobre ellas, así como el poder para privatizar o desregular empresas, institutos o actividades.
Autonomía fiscal. El poder de cobrar los impuestos necesarios para obras y servicios públicos a nivel local, cediendo a autoridades nacionales parte de lo recaudado, para obras y servicios genuinamente públicos.
Sólo con estas cuatro autonomías podremos llevar a nuestros pueblos la prosperidad y el bienestar que hoy nos hacen falta.
Para alcanzar estos principios
SE RESUELVE:
Fundar la Confederación Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (CONFILAR), cuya misión entre otras, es la de impulsar y difundir en Latinoamérica al igual que en el mundo, el ideario de libertad, autonomía y los principios suscritos en la presente Declaración, mediante Foros, Cursos, Talleres, Seminarios, Conferencias y otros medios de difusión.
Elegir como Presidente de CONFILAR al Dr. Carlos Dabdoub Arrien y al Sr. José Luis Tapia Rocha como Secretario General. Asimismo, los voceros oficiales de cada país ante el CONFILAR cumplen el rol de Vicepresidentes.
Designar a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, como la Sede oficial para el Segundo Foro Internacional Sobre Libertad y Autonomía Regional (FILAR 2), a realizarse el mes del septiembre del 2007.
Encomendar al Presidente y Secretario General las siguientes tareas:
Creación y publicación del boletín electrónico y la página web del CONFILAR
La organización del FILAR 2
Elaborar el proyecto de “Manual del Autonomista”.
Los reglamentos y estatutos del CONFILAR, para su posterior aprobación en el FILAR 2.
Anexar a la presente acta las resoluciones de apoyo y solidaridad para los países hermanos de Ecuador, Bolivia y Venezuela.
Firmado por: Organizaciones de Bolivia, Ecuador, Guatemala, Perú y Venezuela.




Enero 2nd, 2008 at 1:39 am
Me pregunto si el Manual del Autonomista estará bajo acceso del público general antes de que se empiece a ejercer…
Si no es así, entonces todo esto es GATO POR LIEBRE