El Autonomista.com

Enero 15, 2009

OPINIÓN

Clasificado bajo: Opinión, Edición 253 — El Autonomista @ 10:04 am

2009


Juan Ramón Cevallos Viteri

Este año los ecuatorianos estamos en el momento para fraternizar, para unirnos y vivir momentos de grandes satisfacciones por el accionar propio atendiendo y entendiendo el mensaje de Jesús: “amaos los unos a los otros” en la lucha constante contra el mal disfrazado de mil maneras para la felicidad que todos necesitamos.

¡Que fecha más oportuna para entregarnos a la reflexión profunda de nuestra realidad, cruda, dolorosa que presagia graves días con amenaza de una hecatombe que pondría en peligro la existencia misma del planeta Tierra!

En este nuevo año no debemos ser repetitivos: ¡Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo¡. Desde que tengo conocimiento lo he venido escuchando sin que nadie cambie en forma trascendente, no pasa del ritualismo que en forma mecanizada se repite con motivo del nacimiento de Jesús y del advenimiento del nuevo año, como que pareciese que ahora nadie tomará en serio el anuncio y la presencia de los fenómenos telúricos que cobra millones de vidas y perdidas en ciudades y comarcas donde los servicios asistenciales no abastecen a la demanda de los necesitados; donde los poderosos en su ciega pretensión no vacilan en seguir manteniendo sus hegemonías aún a costa de la vida de sus semejantes. Qué grave y triste es saber que mientras unos permanecen apoltronados en sus sillones de mando, otros pasan en vela poniendo en peligro cada segundo su vida en la frontera o en la línea de combate para mantener una lucha absurda de ganar por el que mata, mientras por otro lado, las ciudades se encuentran amenazadas, cada vez por el auge de la delincuencia y el vicio por la falta de trabajo, por la falta de educación, por la corrupción o por escases de recursos para adquirir los medios necesarios para la defensa de la familia, de la sociedad. Qué absurda la política de sacrificarse, tecnificarse y armarse para terminar con la vida de los demás pero cuando se trata de la educación, de la salud, de la construcción de escuelas, de laboratorios, bibliotecas, se regatean las asignaciones.

No se quiere aprender de las experiencias ni de las enseñanzas de los apóstoles de la paz como Gandy y Jesús, para vivir en orden, en libertad como si cultivando estos valores no pudiéramos vivir en armonía sino todo lo contrario, en revanchas para el desquite ahondando resentimientos. Esta es la característica del mundo actual, del año 2009 que recibimos, que pone los recursos de la ciencia y la técnica al servicio de la destrucción, y así las navidades y los años nuevos, años tras años, siguen el mismo camino de la destrucción. Esta es la cultura que tenemos y se enseña en las escuelas, colegios, sistema que nos mantiene acorralados porque el que más y mejores armas tiene en su arsenal de guerra, domina y destruye a las naciones que no se someten o se atreven a presentar su personalidad con esquemas de convivencia pacifica, constructiva y progresiva.

La crítica constructiva, el señalamiento de los desaciertos de la política equivocada para el cambio, corrigiendo errores para entrar a un nuevo orden para llegar al cambio en el que esta empeñado el gobierno, es una labor titánica en la que se necesita el esfuerzo de todos para pasar de la teoría a los hechos que son en definitiva, los que convencen a los pueblos.

Que en este año, comience una nueva era donde los esquemas sean diferentes que permitan el trabajo con remuneraciones justas, donde las relaciones obrero-patronales sean cordiales asegurando un bienestar común. Si se consigue dar este paso, podemos decir que se ha dado un avance, entrando a la práctica de un cristianismo que desde que Jesús vino al mundo han pasado varios siglos de muerte y corrupción para seguir en lo mismo.

El cambio esta decidido y tiene que comenzar con las personas más cercanas, esto es, con la familia, en la sociedad , en el trabajo para romper el círculo vicioso de combatir al que esta arriba para luego de triunfar, subir y hacer lo mismo sin cambiar las causas que originan estas conductas que nos mantienen marchando en el mismo terreno.

En esta tarea los periodistas, los comunicadores sociales juegan un papel protagónico que en este 5 de enero, Día del Periodismo, debemos renovar la promesa de seguir luchando por días mejores para el cambio que necesitamos.

Que este año, sea en verdad, el cambio que por siglos hemos estado impotentes para dar los pasos trascendentes que nos lleven a vivir en paz, en orden, con justicia y libertad como lo predicó Jesús de Nazaret en su misión de cambio.

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