El Autonomista.com

Agosto 28, 2008

Clasificado bajo: Edición 245 — El Autonomista @ 3:59 am

¿Cuál es la propuesta económica de Montecristi?


José Chica Pincay

Como podemos comprobar la Constitución del año 98 trajo consigo una propuesta de país que económicamente nos llevó a una crisis financiera que se convirtió en el mayor atraco del siglo XX, cuando el ahorro nacional fue tomado por asalto por banqueros corruptos. Asimismo esta misma constitución provocó el éxodo masivo de ecuatorianos y el empobrecimiento de las clases sociales.
Esto nos demuestra lo que sostenía David Ricardo en 1976, que “el rendimiento decreciente es producto de un crecimiento económico limitado”. Obviamente el decrecimiento económico se debe a un perverso sistema laboral convertido en trapiche sin una política de desarrollo sustentable. A pesar de ello, el segundo rubro más importante en nuestra economía sigue siendo la remesa de los emigrantes, según informes del Banco Central.
Otro de los factores de ese decrecimiento aparentemente de crecimiento económico, en los últimos años, fue la gran benefactora “dolarización”, idea salvadora que pulverizó el salario de los trabajadores y creó un descontento social, porque la devaluación constante en sucres no dejó de ser en dólares, la diferencia de dígitos dejó entrever que en la práctica nunca se renunció a la pérdida del poder adquisitivo de los ecuatorianos, peor aún en una moneda extranjera.

La condición de los ecuatorianos al igual que la economía nacional entró en una recesión económica. Mientras, las decisiones eran el propio mercado, donde la oferta y la demanda resuelven disponer qué se produce o qué se compra, cómo se produce o cómo se subsidia, a qué precio se vende o se compra, etc. Todo esto es lo que constituye la propuesta del neoliberalismo plasmado en el articulado constitucional del año 98.
Es decir, que el enfoque económico de hace diez años nos dio un resultado netamente negativo, debido a la manera con que se aplicaron las políticas económicas, indiscutiblemente se adoptó tendencias condicionantes del mercado sin entrar en estado de alerta, ya que en economía se requiere de un sistema sistematizado que debe relacionarse entre sí para que funcione y se cumpla con el objetivo nacional, el bien común.
Algo muy propio de una nación, o sea, que el dilema radica en que si la propuesta de Montecristi cumple con ese objetivo nacional. Cuando nos habla de un sistema económico, social y solidario, reconociendo al ser humano como sujeto y fin, propende a una relación dinámica y equilibrada entre Sociedad, Estado y Mercado…( artículo 283).

De aquí nacen las preguntas básicas: ¿Qué producir? – Sociedad, ¿Cómo producir? – Estado, ¿Para quién producir? – Mercado. Dentro de este enfoque debemos saber de qué se trata, de un libre mercado o de un nuevo orden del mercado, donde el sistema económico nuestro es proteccionista y/o regulador de la estabilidad económica.

Porque al decir que el Estado desincentivará aquellas (importaciones) que afecten negativamente la producción nacional…., mientras que por otro lado, se promoverán las exportaciones ambientales responsables, con preferencia de aquellas que generen mayor empleo y valor agregado…(artículo 306).
Acaso esto define el cambio drástico hacia la llamada “mega máquina social”, en la que el hombre es sólo la parte menos importante de su engranaje y él mismo considera que esa nueva sociedad es inevitable y, por lo tanto, no vale la pena discutir sus méritos en pensar en cambios, o por el contrario, es la tesis de que la humanidad aún es capaz de replantearse como una sociedad con nuevos y humanistas paradigmas, según los cuales el hombre vuelve a ser el señor de la naturaleza y quien maneja las cosas que él mismo ha creado y va a seguir creando, hasta trascender las limitaciones impuestas por el sistema tectónico.
Básicamente esto nos anima a pensar que la propuesta económica de Montecristi es un modelo económico que adopta un sistema de planificación participativa, en el cual interviene la soberanía alimentaria, la política económica y el sistema financiero nacional. Triada que se implementará como un sistema coherente para el desarrollo del país.

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