¡Ojalá me equivoque!

Patricio Guayaquil Cortez | mava5@hotmail.com
Y lo digo convencido porque soy de izquierda. Ojalá que me equivoque, que en el referéndum va a ganar el NO.
El Ecuador votó por el cambio en las anteriores elecciones y es verdad que el país estaba harto y carcomido por el cartel de la derecha, el mismo que había, a través de la aplanadora socialcristiana demócrata popular, corroído las instituciones del Estado; tal es así, que dejó plasmado el reparto en la actual Constitución. Es por eso que el proyecto del joven economista Rafael Correa Delgado caló hondo en el cuerpo social del Ecuador y se transformó en una esperanza para que el país vaya por otros senderos de desarrollo, igualdad y progreso. Esta esperanza continuó con el triunfó del referéndum para la realización de una nueva constitución y se consolidó en la votación de elección de asambleístas donde triunfó abrumadoramente el Partido de Gobierno.
Hasta allí la esperanza estaba latente. Luego, primero, la Asamblea que fue elegida para realizar una nueva constitución, comenzó a atribuirse funciones que no le fueron encomendadas como una serie de mandatos, que si bien son necesarios e importantes, pueden quedar en nada si gana el no en el referéndum. Es como quererse poner los calzoncillos encima del pantalón (¡claro algunos asambleístas se creen Superman!).
Y en verdad que muchos buenos mandatos como la Ley de Equidad Tributaria, Mandato Minero, Eliminación de las Tercerizadoras, Regulación de Indemnizaciones, etc., pueden quedar fojas cero si gana el no y luego en el país puede armarse la de San Quintín. Todo por ponerse los zapatos, después los calcetines.
Luego, actos de prepotencia y arrogancia de las principales autoridades del gobierno comenzando desde el Presidente de la República “…si no ganamos me voy”… “si perdemos que venga Gutiérrez o Febres Cordero…. ¿Acaso nos está metiendo miedo Presidente?… Eso, no es ser responsable con la posibilidad histórica que le dio el pueblo a que transforme este país con inclusión, no con exclusión. No utilice lo mismo que había criticado o no se recuerda “porque me da la regalada gana”. ¿Qué tufo a Bucaram no?.
La entonación de la canción “que se vaya, que se vaya” a los indígenas. ¿Acaso Presidente, si no están conmigo, están en mi contra? Al más puro estilo de Lucio Gutiérrez.
El papelón del Superintendente de Compañías Arellano Raffo, ¡qué vergüenza! ¡Qué atropello! ¡Qué prepotencia! ¿No se diferencia mucho de Febres Cordero verdad?
El alza de los precios en los artículos de primera necesidad se ha duplicado desde que se inauguró el gobierno de la revolución ciudadana y nadie hace nada. Y ojo, ya no hablan los economistas contadores, ahora habla el pueblo que ve cada vez menores sus ingresos. Las carreteras llenas de baches que no se puede circular. En los hospitales populares la gente se muere por falta de medicinas e implementos para atención. No es mentira señor Presidente, eso pasa en el Ecuador. Vaya haga una cadena radial desde algún hospital popular, pero imprevisto y verá que lo que digo es cierto y usted sigue hablando de la larga noche neoliberal.
En la Asamblea al igual que en el Congreso que siempre se criticó se pueden observar: chantajes, acusaciones de corrupción, de venta de cargos públicos, patadas, trompadas, insultos, espionajes, gritos, proposiciones ridículas (cambio de escudo, cambio de himno, cambio de moneda, gozo sexual garantizado, eliminación de autonomías seccionales) etc.
Todo esto hace que el gobierno se desgaste mucho y su principal proyecto político de cambio con él. Tal es así que el propio partido de gobierno a su interior ha comenzado a agrietarse y hacer aguas y con ellas muchas deserciones.
¡Mala tos te oigo Rafael! ¡Ojalá me equivoque! Porque yo también tenía la esperanza de que todos los ecuatorianos firmemos un nuevo pacto social. Porque todos apuntemos a un proyecto de largo plazo y no como hasta ahora que el largo plazo político en el Ecuador son de apenas dos semanas. ¡Ojalá me equivoque!
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