El Autonomista.com

Junio 5, 2008

Clasificado bajo: Edición 230, Edicion 239 — El Autonomista @ 12:37 am

Lo que dijo Alfaro

Por: Walter Andrade Castro

“No se trata de llevar un apellido de adorno, como corona, sino de honrarlo y reafirmar con nuestra conducta el ejemplo de sus ideales, de sus principios y de aquella vivencia ejemplar que nos legó EL VIEJO LUCHADOR” lo dijo Eloy Alfaro de Alba, biznieto de Eloy Alfaro, con ocasión de la inauguración del Mausoleo a su memoria.

¿Qué quiso decir con estos conceptos? Se refiere, claro, a los que llevan su apellido pero si análogamente los aplicamos a los ecuatorianos, nos daremos cuenta que los principios de Alfaro, de los cuales somos sus herederos, no es asunto de recordarlos porque son útiles para articular un discurso patriotero, de barricada que busca aplausos fáciles o de emplearlos masivamente en campaña electoral. No. De lo que se trata es de ser leal a ellos todo el tiempo, de sentirlos, de convertirlos en soportes inamovibles de una filosofía de vida.
“La figura cimera del General Eloy Alfaro Delgado continúa su descendiente - su obra, el regalo de sus ideales y de su ejemplar conducta, han trascendido el ámbito familiar, constituyéndose también en patrimonio nacional, que no es ni puede ser ya patrimonio exclusivo de ningún movimiento, sector, ni partido político.”

Estas palabras suenan como advertencia para aquellos que creen que Eloy Alfaro es sólo de ellos, para los que piensan que la herencia que nos dejó es un pedazo de trapo que les sirve para todo: como pañuelo para secarse las lágrimas que solas ruedan cuando las desgracias los golpea, para el sudor cuando saltan de alegría porque algo les ha salido bien o para limpiar pisos cuando viven al margen de sus principios. Lo correcto es saber que Eloy Alfaro no es, como lo dice su descendiente, exclusivo de nadie y su legado no puede ser de uso temporal que hoy es pañuelo y mañana un estropajo. Sus ideas son parte integral del templo de la patria a las que hay que honrar y no utilizar.

Pero Don Eloy Alfaro de Alba, también nos dice “…que debemos profundizar los procesos de democratización y desarrollo que logren erradicar para siempre de nuestro continente americano las conjuras de la pobreza, de la corrupción y de las injusticias…” Bueno, cumplir estos tres objetivos bastaría para que un gobierno se lo recuerde para toda la vida.
Es que el deber fundamental de un gobernante es elevar el nivel de vida de su población y para lograrlo se necesita de políticas públicas que lleven a ofrecer educación de calidad, infraestructura que facilite la producción, legislación que aliente la creación de empleo y un sistema judicial que proteja.

Hacer esto es honrar a Eloy Alfaro. Si no se lo hace tendremos al Viejo Luchador como relleno de discursos y su descendiente habrá pronunciado un discurso en vano.

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