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Los aplausos asambleísticos

Raúl Zavala Mosquera | r_zabala@hotmail.com | http://raulzavala.blogspot.com
Realmente no lo entiendo. No encuentro la razón lógica para lo que vi. Pensé que un grupo de niños inconscientes se emocionaban al sentir que su travesura estaba completada. Sentí dolor al saber que la alegría que reflejaban sus rostros no tenía trazas de responsabilidad y que la mirada de unos a otros fue la de emoción cuando clasificó la Selección de Fútbol de Ecuador a su primer mundial.
Siempre pensé que al redactar una ley u otro texto legal debía pensarse en las responsabilidades futuras cuando entre en vigencia esa normativa, los impactos sobre la sociedad y sobre la actividad productiva, sobre los derechos humanos y sobre la normalidad humana.
Lo que se sabe hasta ahora el proyecto de nueva Constitución que se ha terminado de construir en Montecristi– Ecuador, es altamente compleja al haber sido elaborada sobre el pensamiento de una elite intelectual y que requiere de bastantes aptitudes, actitudes y habilidades ciudadanas.
Muchas ‘y’ para mi gusto pero no hay otra manera de explicar lo que siento.
Creo que soy uno de los pocos que tengo un tiempo adicional para mirar los debates en la Asamblea Nacional Constituyente a través de Ecuador TV y lo que vi en las últimas horas me tiene asombrado.
En la vertiginosa aprobación de los últimos doscientos artículos, los aplausos de los asambleístas mientras se anunciaba cada anuncio de aprobación, eran impresionantes como que si se hubiera ganado una batalla, un partido de fútbol o hayan presenciado una gran obra de teatro o película.
En cada artículo aprobado la mirada de alegría y las sonrisas de una victoria reflejaban la irresponsabilidad de lo que habían hecho y las probables consecuencias sociales que ello implicaba, como que desconocía los millones de dólares que deberá gastar Ecuador para hacer realidad esos articulados.
No existe o al menos aún no sé cual es el resultado de la Asamblea Nacional Constituyente, podrá decirse que está escrita una vieja aspiración de izquierda, podrá decirse que es una Carta Magna de avanzada y revolucionaria, podrá decirse que se han plasmado las soluciones a los grandes y pequeños problemas nacionales; todo eso se puede decir y mucho más. Pero el asunto es que esos resultados no son cuantificables y, ni siquiera, cualificables. No hay cómo evaluar técnicamente.
Y si no existe la posibilidad de evaluar para obtener resultados objetivos, entonces significa que tampoco podremos, o al menos yo no, conocer los impactos que tendrá o tendría ese proyecto de Constitución si es que entra en vigencia. No hay cómo medir ni vislumbrar lo que pasará con el Ecuador del futuro.
Entonces de qué se reían y por qué aplaudían los asambleístas en las últimas sesiones. Creo, que de irresponsabilidad e inconciencia. O por nervios de las consecuencias. No creo que haya otro motivo.
Manabí Uno, Manabitas SOLOS
No es exceso de arrogancia o prepotencia, es simplemente creernos capaces, suficientes, preparados para llevar por sí solos una autonomía cabal.- Lo tenemos todo, territorio con unos pocos, poquísimos kilómetros de diferencia precisamente impuestos para que ello sea un obstáculo insalvable; tenemos potenciales agrícolas, ganaderos, infraestructura para el turismo playero, campesinos y de montaña; recursos hídricos, centros educativos, profesionales, técnicos y orientadores de grandes y pequeñas empresas; comercio interno de inmensa potencialidad; puertos marítimos, aeropuertos uno con capacidad para ser de alcance intercontinental.
Los manabitas somos ecuatorianos que observamos y respetamos la unidad nacional, pero luchamos insistentemente por nuestra autonomía para manejar nuestro progreso ya que el bicentralismo que no queremos y no es mi deseado de peyorisar la forma que desde siempre y hasta ahora se lo ha manejado particularmente en perjuicio de nuestra provincia.
En 1962 un movimiento provincial que nos llevó a un PARO de actividades general, liderado por la Confederación de Obreros de Manabí que bajo la dirección del Profesor Lutero Santana Zambrano logró la creación del Centro de Rehabilitación de Manabí que construyó las represas de Poza Honda y la Esperanza, más la Salazar Barragán, que han provisto de agua para el consumo y las necesidades humanas y para el riego de campos de producción que benefician al sector centro norte de la Provincia, y parte del sur pero aún falta mucho y ya se va desmantelando la institución que ahora se la centraliza bajo la denominación de la INAR.
Alguna mala administración de la, o el CRM cometió el error doloso de firmar un contrato con alguna empresa privada para fundar Manageneración, productora hidroeléctrica que absorbe la mayor parte del agua que es para el consumo humano y para el riego de los campos agrícolas y ganaderos y hasta ahora el poder económico y la presión bicentralista ha impedido posiblemente que la Asamblea Constituyente de plenos poderes de paso al pedido y gestión de que se anule ese convenio perverso para el interés común manabita.
El llamado “mandato” manabita no fue atendido, posiblemente ni leído, Hemos escuchado y visto en la TV del gobierno, las intervenciones de los asambleistas Dr. Tito Nilton Mendoza, Dr. Leonardo Viteri, Dr. Humberto Guillem, Lcda. Tatiana Hidrovo, muy buenas y valientes; hemos escuchado la réplica o explicación del presidente Cordero, pero ello no satisface a Manabí y si no hemos sido atendidos quiere decir que estamos solos y que solos debemos hacer nuestro destino, uniéndonos todos absolutamente por la ideología sagrada que se llama Manabí; nada de neocomunismo o socialismo del siglo XXI, nada de ingratos y mal agradecidos.
Chamberos de la política nacional!

Marco Arteaga Calderón | artecal85@yahoo.com
“Infelices los pueblos si han de ser el juguete
de la voluntad de unos pocos hombres insignificantes”
Periódico El Patriota de Guayaquil, Sábado 9 de mayo de 1829.
Qué ironía! ¿O qué incapacidad? Quienes gritaron tanto, desgañitándose, contra la partidocracia ahora han mostrado su filiación genética, hereditaria. Es el mismo ADN político de los saurios de ayer que corre por los cauces de su ideología electorera, la única que tienen. Con las uñas muy crecidas, por cierto, y muy afiladas, utilizando idéntico trucaje de pan y circo. Claro que los vestidos nuevos y la careta con que casi por dos años han pretendido engañar a los ecuatorianos, ya están descoloridos y hasta una vejez prematura, camino a un destino terminal, asoma en el rictus de la miseria humana descubierta. Cuánta procacidad gastada al boleo. Sin ton ni son. El país necesita cambios desde mucho tiempo atrás. Pero cambios diseñados para que, con una planificación seria y técnica, que responda al siglo que vivimos, como integrantes y en contexto, pueda la producción nacional incentivar, con proyección social y económica, sustentada y sustentable, un desarrollo de equidad. Pero en justicia y libertad. No encarcelada en los parámetros, sin principios ni criterios, de un autoritarismo presidencial absurdo, concentrado en un ir y venir autista sin razón.
Este movimiento denominado Alianza País en la práctica existe en contradicción con su propio nombre, pues está fuera del conocer de la realidad socio cultural que pretende transformar, y no tiene precisados los caminos por donde transitaría dicha transformación. ¿Qué ha significado la Constituyente más allá de un hato de borregos, dentro de la mayoría oficialista, que hacían y decían lo que llegaba mediante el buró político desde Carondelet? ¿No es acaso una vergüenza, una falta de respeto para la ciudadanía, un quemeimportismo de la dignidad individual de los integrantes de la sociedad nacional, al aprobar una constitución, como en feria maratónica, de artículos sobre derecho, economía, política, cultura sin análisis, por simple imposición? ¿Cuál es la diferencia con los partidos tradicionales en cuanto a confeccionar el nudo y sacar provecho del amarre? Tal vez que hoy la tramoya ha servido para que, a la luz del día, pueda hacerse, sin mayores remordimientos por la justicia y la legalidad, un Asalto Express. Sinónimo, en cualquier lenguaje político, de izquierda o derecha, de golpe de Estado. Sí, lo que se está imponiendo, a través de una Constituyente que perdió su legitimidad, al transgredir los objetivos causales de su conformación, es un verdadero Golpe de Estado!
Estos chamberos de la basura política ecuatoriana ni siquiera han podido hacer buen reciclaje. ¡Qué triste papel…! Qué tiempo perdido! Cuántos millones de dólares gastados en vano… Ocho meses entretenidos en la carroña de los desperdicios, hociqueando, también hociqueándose, sin llegar a nada que no sea proyección de los traumas personales de cada quien para convertirlos en nacionales. Entonces, así, convencerse y convencernos de que “los traumas ya son de todos…”. La “genialidad” del tonto útil, en el reencuentro de su propia basura, es creer que es útil como le han dicho y sentirse contento, pues jamás toma conciencia de que es tonto… Pero una Constitución que pretende dirigir, en jurisprudencia, una nación no puede ni debe emerger de este marco referencial. Usted lector tiene el derecho a opinar y tomar posición. Nadie está al margen de cada letra abusivamente implantada en esta constitución.
Particularmente la rechazo. El ciudadano no debe guiarse por el preámbulo de los primeros párrafos que en todas, democráticas o dictatoriales, denuncian, advierten y testimonian la protección para cada integrante de la comunidad social. Lo medular es lo orgánico de cada Constitución y su relación con las leyes secundarias y reglamentaciones, muchas de las cuales aún no existen y otras hay que reformarlas, sin saber qué va a suceder. Antes podíamos localizar esta acción en el Limbo, pero, felicidad o desgracia, ya el Vaticano le dio de baja…
Ha terminado la fiesta anticipada de inocentes. Casi celebración rosada de 15 años, de una virgen fuera de tiempo y de lugar. ¿Será por eso que el presidente le dijo “ingenuo” al ambientalista Acosta, “majadera” a la ambientalista Bucaram, “infiltrados” a los alza manos que el último día querían recobrar, luego de un sueño de plácido oportunismo, algo de su identidad al reclamar por un mejor trato a la patronal? Sin embargo, quien no está conmigo, está contra mí, dice el proverbio. ¿Entonces? Ingenuos, majaderos o infiltrados…, resumiendo, no son más que traidores! A la paila! No por gusto el Dante los colocó en el Infierno por orden de la majestad divina… Ojo lector, cuidado traiciona su conciencia. Y entonces, sí, la ingenuidad, la majadería y la infiltración ya será de todos…
Por qué debemos
votar por el ¡SI!

Guillermo Navarro Jiménez | g_navarro_j@yahoo.com
1. En reiteradas oportunidades hemos insistido en que la elaboración de un nuevo texto constitucional es un hecho político, mucho más si se trata de una constitución que pretende crear el marco indispensable para iniciar una transformación, para desmontar el sistema neoliberal que impregna a la constitución de 1998. En consecuencia, si los procesos parlamentarios guardaron correspondencia o no respecto a la consabida normatividad vigente, no es importante, ni relevante puesto que, como es normal, el cuerpo jurídico vigente se estructuró para mantener el statu quo y no para posibilitar su ágil reforma. En consecuencia, todos los argumentos que reclaman el irrespeto a las leyes y procedimientos vigentes, no tienen otro objetivo que deslegitimar al nuevo texto para, con ello, mantener el statu quo. Siendo ello así, sólo cabe votar por el SI.
2. En el marco de la confrontación política concreta, en el actual momento histórico del Ecuador, es evidente que la contradicción principal no es entre Acuerdo País y los movimientos y partidos de izquierda. Es entre las posiciones de los sectores de la derecha, tanto de la tradicional representada por los social cristianos y los demócratas cristianos, como por la renovada derecha “infiltrada” en el seno de Acuerdo País, con la izquierda de los movimientos y partidos tradicionales como con las fuerzas progresistas que forman parte de Acuerdo País. En esa circunstancia, no es dable principalizar contradicciones secundarias, puesto que ello, implícitamente, significa fortalecer a las fuerzas de la ultraderecha. Significa permitir el robustecimiento de las posiciones retrógradas como las contenidas en el Manifiesto de la Conferencia Episcopal, suscrito por Antonio Arregui Yarza. Significa alinearse con los “infiltrados” de Interagua, con los miembros del Partido Social Cristiano que actúan desde el propio Palacio de Carondelet. Por ello y ante ello, por el repudio que se nos merecen las tesis de la derecha, por la obligación de negar la posibilidad de que prevalezcan sus postulados, por el apoyo implícito que prestaríamos a la derecha “infiltrada” en Acuerdo País, por acabar con el modelo neoliberal defendido por la derecha, por todo ello, sólo cabe votar por el ¡SI!.
3. En toda confrontación política, como es la definición de contenidos constitucionales, existe una realidad concreta, objetiva, insoslayable: la correlación de fuerzas. Correlación que, en determinadas condiciones, posibilita incluso la posición hegemónica de determinado grupo o sector ideológico y político. La Asamblea Constituyente no es una excepción: existe un predominio de las fuerzas del cambio frente a la derecha, el predominio numérico de Acuerdo País y una minoría de derecha que actúa en el seno de Acuerdo País. En esas circunstancias, el reclamo ante la pérdida de tesis que son caras a la izquierda y al movimiento indígena, debe explicarse en el marco de esa correlación de fuerzas, reconociendo una realidad evidente: en Acuerdo País, en ciertos temas, predominan las posiciones ideológicas y políticas de derecha defendidas por los “infiltrados”, por los Mera, los Panchana, los Queirolo. Siendo ello así, nuestra posición no puede condicionarse, someterse, sumarse a esa minoría bajo el argumento de que no fueron aceptadas nuestras propuestas. Lo que procede es reconocer esa adversa correlación de fuerzas, y preguntarnos cuánto fuimos capaces de lograr en ese entorno adverso. Un análisis sereno nos indica que hemos avanzado a pesar de nuestra debilidad. Que hemos logrado se incluyan conceptos que nunca antes habían sido considerados. Por ello, por esta victoria parcial, pero victoria al fin, sólo cabe votar por el ¡SI!
4. En términos de contenidos concretos, votaremos por el Si, por que ello significa la posibilidad de reemplazar el modelo de desarrollo neoliberal por los equilibrios que demanda el Sumak Kawsay; por el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado ecuatoriano; por que implica la posibilidad de institucionalizar los derechos de la naturaleza; por los avances incluidos en derechos colectivos; por la declaración de que nuestro territorio es un territorio de paz, por lo que no pueden ubicarse en él bases extranjeras; por el establecimiento de mecanismos que permitan acabar con el divorcio entre lo dogmático y lo orgánico; por los logros alcanzados por la universalización de la seguridad social; por declarar a las actividades de las entidades financieras como servicios de orden público; por la posibilidad de construir un nuevo tipo de Estado en el cual a la sociedad política se sume la sociedad civil; por el desarrollo de una democracia participativa, directa y permanente que reemplace paulatinamente a la democracia representativa; por el fortalecimiento del Estado y la Planificación; por la creación del Sistema Nacional de Salud; por la adopción de la muerte cruzada entre la Asamblea y el Presidente de la República; por todo ello, insistiendo, sólo cabe votar por el ¡SI!.
¡EN MANABÍ
GANARÁ EL NO!
Será la mejor sanción del pueblo manabita, contra el Presidente Correa y la Asamblea Constituyente, que nos negaron la Autonomía provincial. El mayor castigo para este régimen que nos engañó ofreciendo una autonomía que nunca cumplió. Contra esa Asamblea que se manejó entre el ridículo y la mentira, y que hoy termina envuelta en contradicciones, sin “pena ni gloria”.
Las heridas cívicas que ha recibido Manabí con esta Asamblea, no tienen parangón en nuestra historia. Porque usaron el nombre de Manabí; el nombre de Alfaro, para burlarse de las más sentidas aspiraciones de nuestro pueblo.
Ni siquiera un pedido tan nuestro, como reconocer la soberanía manabita sobre el territorio de “la manga del cura”, pudieron consagrar esa mayoría oficialista; que en cambio sí satisfizo a los centralistas de Quito, Guayaquil y Cuenca, demostrando que “la Patria, es solamente de ellos”.
Y cuánta pena nos producen los Asambleístas manabitas, que no pudieron conquistar ni siquiera la más insignificante victoria para los ideales de nuestra tierra. La historia se encargará de juzgarlos y ponerlos en el lugar que merecen.
Por eso, la decisión mayoritaria de esta provincia será por el NO en el próximo referendo, para castigar a los presuntos salvadores de la Patria, que resultaron ser unos embaucadores de la esperanza popular.
En todo caso, los últimos días de la Asamblea de Montecristi, han resultado un rosario de violaciones y adulteraciones de los textos aprobados en un primer momento, que luego han sido grotescamente cambiados.
Ingerencias extrañas en dicha Asamblea, de funcionarios de la Presidencia de la República y del mismo Presidente; además de asesores extranjeros, deslegitiman el proyecto de Constitución que sale de Montecristi, al punto que ya se escuchan voces de diversos lugares del País, que profetizan que dicho cuerpo legal, jamás podrá entrar en vigencia, porque desordena totalmente la vida nacional.
Se afirma que nunca antes, en la historia constitucional de la República, han ocurrido las violaciones y adulteraciones que tiene la nueva constitución, lo que será una razón más para que el pueblo ecuatoriano la rechace en el inminente referendo.
Por todas estas consideraciones, se reafirma la decisión del pueblo manabita de pronunciarse por el NO, para que los olímpicos asambleístas del partido gobernante y el propio primer mandatario, sientan el tremendo error que cometieron al negarnos la Autonomía Provincial; y será un nuevo Congreso Nacional, el que pondrá en orden los atentados cometidos al derecho constitucional.
Es decir, la Autonomía manabita, no ha perdido la batalla, y más temprano que tarde, será consagrada definitivamente en un nuevo texto constitucional, que rectifique los errores cometidos en Montecristi.
El niño y la falta de apetito

Carlos Intriago Solórzano | CarlosIntriago.medic@hotmail.com
Cuando los infantes están en ese período de crecimiento desde los seis meses en adelante, su sistema digestivo comienza a trabajar en la futura y real digestión de los nutrientes que le beneficie para su desarrollo físico e intelectual. Además de esto, hay muchas madres que prosiguen con la lactancia materna que le proporciona al bebe más protección y refuerzo a su sistema inmunitario.
Sin embargo, conforme el tiempo pasa, los niños van probando diferentes clases de alimentos cuyos sabores gustan y otros no; en cierta forma eso es normal en todos los pequeños, lo peligroso está cuando no tenemos cuidado a la hora de darle las comidas y que justo su programa de TV pase en ese instante y se distraiga fácilmente, olvidando comer. Otros efectos negativos para la falta del apetito surge con las clásicas recompensas por el comportamiento o alguna gracia que practiquen y les proporcionen dulces o glúcidos en exceso; lo que explica cuando muchas veces prefieren un chupete a una sopa de legumbres por ejemplo. Esto condiciona angustia en las madres, pues enseguida se piensa que el niño se va a desnutrir, que tiene parásitos o alguna enfermedad grave, lo cual causa una situación tensa en esta conexión madre-hijo, pues con el afán de que el niño coma con gran frecuencia se cometen excesos, que con mucha paciencia podrán ser corregidos a tiempo.
Desde luego que Las parasitosis son a menudo la explicación que todos los padres adjudican para justificar esta falta de apetito en su hijo y en nuestro medio, es muy común recurre en ocasiones a tratamientos indiscriminados de “desparasitación” en forma empírica con brebajes y preparados y sin supervisión médica; sin tener en cuenta que el uso de estos “limpiadores intestinales a la larga pueden destruir el epitelio del intestino; dando un efecto de rebote que cause más perjuicio que beneficio. Otras veces la automedicación farmacológica no se sigue como lo indica un médico sino como la vecina le aconsejó lo que le dieron a un amigo adulto, creyendo que la dosis es igual para infantes, incrementando entonces la aparición de efectos adversos en el paciente.
Si bien es cierto que las infecciones parasitarias son una causa importante de falta de apetito, no siendo la única de origen infeccioso, pues podemos encontrar patologías por virus o bacterias que están ocultas; allí entran los exámenes médicos como un hemograma, examen de heces y orina que nos ayude a buscar la solución a su problema de anorexia infantil, por ejemplo la infección de vías urinarias, para la cual contamos con pocos síntomas en niños pequeños, pero uno de los datos constantes es la falta de apetito, dichas infecciones deben de ser sospechadas o buscadas por un médico antes de que se intente iniciar un medicamento en forma empírica incluyendo la costumbre de desparasitar periódicamente a los niños sin previa valoración médica.
Algunas otras enfermedades crónicas o malignas tienen como antecedente haber iniciado con falta de apetito, fatiga, fiebre prolongada, entre otros síntomas, de tal forma que tampoco puede ser un dato que se pueda subestimar, es importante saber que la anorexia puede acompañar a enfermedades banales, severas o simplemente ser parte de los cambios de conducta de los niños.
Hecho el diagnóstico, el siguiente paso es el tratamiento específico para el mal con antibióticos, desparasitantes, y en ocasiones hidratación venosa u oral. En todo caso, el uso del hierro puede a más de corregir la anemia, estimular las ganas de alimentarse y complementar con vitaminas y una gama de comidas que poco a poco vaya degustando hasta proporcionarle el peso adecuado para la edad que le correspondería en su normal crecimiento.
El Cineforum ¿qué es?

Carlos Fidel Intriago Z. | cfintriagoz@elautonomista.com
Bien, vamos al cine, quizás una vez a la semana, miramos la película, comemos palomitas de maíz, salimos, pronunciamos unas palabras sobre el film; estuvo buena, no me gustó, pudo estar mejor, muchos efectos, que buena que es esa actriz, etc. Rara vez reflexionamos sobre tal. O si lo hacemos, ¿cómo sabemos que mi modo de haber visto la película es el correcto o no?, teniendo en cuenta que el acto de ir al cine es un acto individual. ¿Cómo nutro mi conocimiento del tema que trató, y de la historia del film?.
Existe una actividad que se realiza de forma grupal y que a partir del lenguaje cinematográfico, y a través de una dinámica interactiva o de comunicación entre sus participantes, pretende llegar al descubrimiento, la interiorización y la vivencia de unas realidades y actitudes latentes en el grupo, que se despiertan luego de ver una proyección fílmica, y no es nada más que el famoso CINEFORUM, y el objetivo de éste es completar ese acto individual a través del diálogo, de esa lluvia de ideas por parte de los participantes.
Dicen que el cine es una mentira que nos hace descubrir la verdad, y precisamente eso es lo que busca el Cineforum, descubrir la verdad, que la verdad se vaya en cada uno de los asistentes, que sea una verdad construida con la valiosa opinión de todos. El Cineforum es una herramienta educativa, persigue una reflexión crítica, pero no basta solo con opinar sobre el tema del film; por ejemplo: el racismo, el rol de la mujer, el deporte, la homosexualidad, etc. sino que también debe haber opiniones con contenido cinéfilo, el por qué el autor prefirió contar la historia con planos secuenciales, que tanto influyó en la película la voz en off. etc. esto con el objetivo que los asistentes enriquezcan su “vocabulario cinematográfico”.
En conclusión, el fin del Cineforum es que la gente aprenda del y con los films, despejar todas las dudas de éste, que todos a través de la “mentira” del film, construyan su verdad.
En un viaje a España que hizo Carlos Intriago Macías en el año 1993 para estudiar el modelo autonómico de ese país, el Diario de Cádiz lo entrevistó durante su estadía en esa ciudad. Esta página muestra el facsímil de la nota periodística al autonomista manabita.

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