PORTADA
Por Milton Bowen Rivera
Es probable que en nuestra vida en la tierra, no exista un enigma más desconcertante y persistente como este pensamiento: ¿Qué sucede después de la muerte?. Durante milenios, mentes brillantes de todas las civilizaciones se lo han planteado. Sin embargo, la filosofía humana y la investigación científica sólo han producido una maraña de teorías y mitos.
Nos han enseñado y nos hacen creer que la muerte no es el final de la vida, sino el tránsito al más allá. Entre tantas cosas que dicen, sobre lo que sucede después de la muerte, ¿cómo sabe uno cuál es la correcta?
Todas las religiones y todas las sociedades, han tenido la idea de que los seres humanos continúan existiendo o volverán a existir, tras la muerte. Entre otras creencias que la gente profesa, ¿Cuál es la verdadera? Muchos tienen más dudas de que haya un más allá, por eso no le temen a la muerte.
La vida humana es demasiado frágil, por eso la muerte ha sido llamada la enemiga del hombre, y con razón. Una persona muere a causa de las guerras, asesinatos, suicidios, accidentes de tránsito, por hambre. Cada día mueren millones de personas en el mundo, porque estamos sujetos a la ley de la muerte.
Según los investigadores, la ansiedad ante la muerte comprende varias categorías, corno son el temor al dolor, el temor a lo desconocido, el temor a la pérdida de un ser querido y el temor a las consecuencias que la muerte propia pueda tener en nuestros allegados.
Los vivos sabemos que vamos a morir, pero los muertos no saben nada, no tienen conciencia de nada y serán olvidados. Después de morir uno ya no siente amor ni envidia. Cada vez que encuentras un trabajo que hacer, hazlo lo mejor que puedas.
En el sepulcro no hay trabajo, ni pensamiento, ni conocimiento, ni sabiduría, y para allá vamos todos. E! ser humano no es mejor que el animal, porque ambos terminan en lo mismo. Morimos por igual. Todos vamos a un mismo lugar.. Se acaba todo con la muerte, es el final de la vida humana, ¿Será delito decir la verdad?

POR Carlos Intriago Solórzano
En esta ocasión, tomaré este espacio, no para explicar un tema médico, hoy llevo una reflexión sobre aquellos acontecimientos funestos que ocurrieron el fin de semana pasado, cuando un médico interno del hospital Rafael Rodríguez Zambrano pereció en un accidente de tránsito la madrugada del sábado.
Este amigo de todos quienes lo conocíamos era un buen estudiante de medicina de nuestra Facultad de la Uleam. Y lo recuerdo muy bien cuando cursábamos los primeros años; cuando ese espíritu al portar una bata médica era un orgullo tal, que sólo lo puede experimentar quien verdaderamente siente desde un principio esta carrera; sin temor a los reproches o las críticas. Así, jóvenes de diferentes partes de la provincia y de otros países nos empezábamos a conocer, en esas reuniones de guitarra y estudios de anatomía o embriología, allí estaba un compañero de nombre Fernando Díaz Toro, un flaco de buen espíritu, con un carisma impresionante, capaz de sacar un comentario humorístico de cualquier cosa; un catalizador de amigos, la mayoría de veces con buen ánimo ante las adversidades duras que le tocó vivir.
Fernando era amante de la buena música, aunque no tenía una voz de tenor, siempre tocaba buenas notas en su guitarra. Disfrutaba de un buen libro de medicina, era un asiduo investigador del Internet; en verdad una gran persona, que hoy por cosas del destino cruel, se apartó de nuestro propósito, que era ser doctores y buenos profesionales, hoy sus amigazos no lo verán más, como Panchito, Miguel Luís, Roddy, David, Mella, Roberto, el chino Cristhian, Pablo, y la lista sería interminable pues así de muchos conocían a Fernando.
Los maestros universitarios que conocieron de él, estarán por siempre contentos de haber tenido un alumno como Fernando, talvez algunas cosas las tomaba a la ligera, ¡pero quién no ha hecho lo mismo para mi, es un autómata sin vida! Conocedor de materias clínicas, justo cuando realizábamos el internado rotativo en Portoviejo atendía de la mejor forma a sus pacientes.
Y sin embargo aún no creo lo sucedido; porque es verdaderamente tan inesperado, que de mala gana podemos aceptarlo en nuestra mente este mal pasaje de la vida; pero en nuestros corazones sabemos que está vivo y reflejado hoy más que nunca en cada pasillo de cualquier casa de salud al que le haya brindado su trabajo y entrega a cada enfermo que asistió. Porque aunque no haya podido disfrutar la profesión en lo futuro, sus compañeros médicos recordarán sus consejos para prescribir un tratamiento.
Pienso que Fernando simplemente no ha muerto. Y hago mías las palabras escritas en el libro del Dr. Deepak Chopra titulado “Jamás Moriremos” quien habla de la trascendencia del alma que ejecuta un acto de desaparición y que gradualmente puede unirse al mar de la conciencia del que nació. Y Fernando Díaz nació para trascender más allá del cosmos.
La muerte es solo una trasgresión del tiempo y el espacio, en la que el alma queda encerrada en el ciclo del renacimiento que se traslada en formas de vida desde las más básicas hasta las más complejas como el hombre mismo.
Por eso sabemos que nuestro compañero existe entre nosotros, y su cuerpo sólo espera renacer y cumplir su propósito nuevamente. Esperamos que este humilde homenaje refresque un poco la pérdida irreparable para su familia, y la comunidad universitaria de la facultad de medicina envía sus respetos más solemnes. Hasta luego amigo Fernando, nos veremos pronto.

POR Marco Arteaga Calderón
artecal185@yahoo.com
Iniciar una reunión de 130 elegidos para conformar una Constitución más para el país no pedía tanta faramalla, tanto circo, tanto espectáculo. Los ecuatorianos necesitamos más seriedad en el tratamiento a los problemas de la cosa pública. ¿Es que no podemos dejar atrás los enredijos políticos folklóricos, de la continua feria de vanidades del poder, que nos resta, incluso, capacidad de discernimiento racional? ¿O es que para gobernar seguimos necesitando de los escenarios y rituales de la vieja “partidocracia”, que tanto criticamos y en cuya crítica estamos agotando, día por día, todos los adjetivos con los que exigimos su destrucción definitiva? ¿No es que, por fin, había llegado el momento de encaminarnos hacia una democracia sinónimo de bienestar social creativo, en plenitud de libertad y de justicia?. O sea, lo que en términos de las relaciones vivas de la comunidad significa tolerancia, diálogo, reciprocidad, acuerdos y consensos en un contexto de amplia serenidad… ¿Y en qué estamos en estos momentos? En los instantes de los disfraces y los afeites…Pues, tal cual aclaró Voltaire en su Elogio de la locura, son los que mantienen la atención de los espectadores.
Los honores al general Eloy Alfaro nunca estarán de más, sobre todo cuando se trata de dignificar la patria, no con la formalidad del boato y ritual bizantino, sino con el cumplimiento de sus principios, que hoy deberían profundizarse, para avanzar sobre la modernidad hacia una nación en desarrollo solidario. Social, política, económica, culturalmente. Alfaro está más allá de la típica heroicidad. Jamás pretendió integrar ningún club histórico de intocables. Pues su posición, su lucha, su entrega fue para liberar al pueblo ecuatoriano de la camisa de fuerza del modo de vida colonial que no le permitía respirar, al bloquear, irracionalmente, las aperturas de oxigenación que el momento del país y del mundo exigía. ¡Qué nadie pretenda, ahora, so pretexto de rendir honores al “viejo luchador”, subirse al carro de la historia, que con su espada y sangre condujo; subirse sin garantía de validez y autenticidad de protagonismo propio!
Como que las acciones en la Constituyente van muy rápido. Por lo pronto, un reglamento de corte y confección de los 80 que, autocráticamente, es impuesto para los 130, cese y cambio ilegítimos de funcionarios por reemplazo temporal de otros nuevos que serán igualmente cambiados con la nueva Constitución, determinación de que la actual Constitución sólo está en vigencia en lo que no se oponga a los caprichos de los 80 asambleístas… A este tipo de agilidad, planteada con tanta suspicacia, Lao Tse la llama, con mucho acierto, la “complacencia nociva”, pues como advierte “quien camina a grandes zancadas no irá muy lejos”, sin marginar, además, que “una hoja permanentemente afilada pierde su filo”. A ojos vista la idea es que los 50 asambleístas no directamente incluidos en el oficialismo, estén en calidad de simples corifeos que, como en la tragedia griega, aplaudan, denuncien o lloren los instantes en que los actores interpretan el drama, para cumplir con la consumación prevista de antemano.
¿Para este comportamiento, un tanto marginal a la democracia fue que el pueblo votó con tanto entusiasmo? ¿Dónde está la diferencia entre los procedimientos tramposos de los partidos tradicionales de ayer y el nuevo, de propiedad gobiernista manipulando, con la magia de los comodines escondidos en las mangas, una asamblea sin fuerzas morales que la justifiquen, toda vez que ha roto el Estatuto legal por el cual tiene vida? “El pueblo, dijo alguna vez Alfaro, desea instituciones liberales que favorezcan su desarrollo moral y material, y una administración honrada que de garantías a los partidos doctrinarios en sus luchas civilizadoras en el campo de las ideas”. ¿Es que en los 80 están subsumidas las decisiones de los 130, porque los 50, de forma libre y/o en oposición sobran, y están de más? Alucinante juego de ajedrez en que avanzando con exclusividad las fichas blancas logran todos sus peones coronar una nueva reina!

POR Karla Intriago Zambrano
kainza84@yahoo.com
Se dice a soto voces que las cosas en este país andan mal. A la hora de hablar de un problema social no faltan los diagnósticos y las críticas. Sin embargo, al momento de enfrentar un conflicto determinado, muy pocos quieren asumir la responsabilidad de ser parte de la solución.
Inclusive, resulta que el que sabe de un acto de corrupción, por ejemplo, no lo denuncia “porque no se quiere meter en líos”, o dicen simplemente “si aquí todo funciona al revés y mientras no sea conmigo, no me importa lo que suceda a mi alrededor”. Y así este desinterés producto de esquemas educativos caducos que, lejos de formar a un ser humano, pro-activo, que propenda a la solución de problemas, que sea solidario y ético en todos sus actos, han “fabricado”, a sujetos fríos, egoístas, con baja autoestima y con una visión muy pobre del futuro.
Es verdad, aquí no se trata de buscar culpables, no obstante, de la familia también depende el desarrollo de las sociedades, porque es en su seno donde se forma en valores y principios al que tiene, más temprano que tarde, la responsabilidad de hacer de su patria un lugar digno para vivir.
El primer paso para resolver un conflicto, es reconocerlo, es decir, saber que existe y tener la predisposición de cambiarlo. Ahora bien, la violencia en nuestra sociedad es tan común que la presenciamos desde el hogar hasta en instituciones donde se supone, se forma al profesional bajo principios sólidos de calidad total.
Y con toda sinceridad tenemos que decirlo, aun cuando no nos guste esta realidad. Es penoso que los tentáculos de la violencia y todas sus ramificaciones lleguen a las universidades, entes deportivos, colegios, etc., o ¿acaso no recuerdan ustedes lo que ocasionó las enfurecidas “barras bravas” en un estadio de Guayaquil, cuando lanzaron una bengala?, como resultado de esto, murió un niño manabita, cegando su vida y no alcanzó a volar su última cometa. ¿Acaso no recuerdan lo que ocurrió, hace muchos años, en la UTM cuando reinó la ley del más fuerte?, ¿Acaso no recuerdan cuando un estudiante de segundo año de un colegio de Georgia (EE.UU.) hirió a seis compañeros?
No podemos ser simples espectadores de lo que pasa, por tanto, es perentorio poner en alerta a las autoridades universitarias, especialmente, a las de nuestra querida Universidad Laica “Eloy Alfaro” de Manabí, al contar en una de sus Unidades Académicas, con un grupo que promueve “el relajo” como literalmente lo dicen en uno de los pasquines que últimamente han circulado, situación que deja mucho que pensar, y nos preocupa que “la manzana podrida”, contamine a las demás y, en el peor de los casos, cause el caos, la anarquía y el terrorismo.
Aquí nos preguntamos, a esta clase de “pandillas” ¿quién o quienes las patrocinan, las financian y las protegen? ¿Quiénes son los mentores o los padres nutricios? ¿O es que hay mecenas poderosos tras bastidores?
Maquillar la realidad, es igual que negarla, y hacerlo sería no cumplir con nuestro rol histórico, es por eso que lo más normal es exponer de manera sencilla y sin aspavientos lo que ocurre, y que por muchas razones, no nos atrevemos a decir. Entonces ¿quién se atreve a ponerle el cascabel al gato?

POR Lenin Manuel Moreira Moreira
Resulta en verdad preocupante la actitud de ciertos profesores o debiera decir un significativo número de ellos , que en lugar de ser guías u orientadores de los alumnos se convierten en torturadores de éstos con consultas extra aula o clase con preguntas que exigen cierto tipo de asesoría y en el tiempo normal requerido, a fin de que no resulte un galimatías, para el estudiante que se ve en la necesidad de acudir, no siempre, a la biblioteca sino a padres y amigos para que le resuelva la tarea que el “moderno” maestro le ha dejado.
La consulta es una buena técnica, es una fase de la investigación y desde luego el profesor diligente debe servirse de ella para cumplir el proceso educativo, sin embargo, ella debe, tiene que ser aplicada en el interior del aula, convirtiendo a ésta en un taller de interaprendizaje con el material didáctico adecuado y con la guía y con la supervisión pedagógica del profesor que debe encaminar el desarrollo de la destreza del raciocinio y la pertinencia de la temática en un ambiente de familiaridad para que el alumno convierta, de suyo, un conocimiento significativo.
Algunos profesores confunden la consulta con la investigación que resulta improcedente, antipedagógica y torturante para niños en edad escolar a quienes les hacen preguntas de corte político y de opinión que los confunde porque determinadas áreas están fuera de su universo cognoscitivo. Naturalmente que las respuestas las “dan haciendo” adultos que tienen otro grado de instrucción y no siempre son los padres que están a ese nivel de educación y cultura.
La tradicional clase del maestro que enseña y del alumno pasivo que sólo aprende de aquél, es, debe ser, un referente del pasado, aunque todavía hay maestros que no han evolucionado en la técnica y siguen practicando esa metodología, que el pedagogo Paulo Freire la llamaba educación bancaria; no obstante, como contraparte, están aquellos que cómodamente sólo mandan a consultar al niño (a) en una interminable carrera contra el reloj, sin la orientación adecuada y con amenaza de la nota cuantitativa blandiendo sobre su cabeza como “espada de Damocles”.
La escuela, que líricamente tiene diversos significativos, entre ellos “templo del saber”, dejó de ser el recinto de cuatro paredes que sólo era el espacio de un solo protagonista, el adusto e inasible profesor que sólo emitirá órdenes y teoría con la consigna de que los alumnos sean el eco de sus conocimientos, para convertirse en un ambiente donde interactúan personas que buscan interpretar la naturaleza y la sociedad a partir del entorno de coexistencia, en su realidad circundante, donde prime la comprensión y el compartir de experiencias donde todos aprendan de todos.
ASAMBLEÍSTAS MANABITAS
Manabí está feliz porque se inició la Asamblea Nacional Constituyente en el cantón Montecristi. Es un merecido homenaje para Don Eloy, sin lugar a dudas, el estadista más sobresaliente de nuestra historia nacional.
Por todo aquello merece el reconocimiento provincial, nuestro primer mandatario, el Ec. Rafael Correa. La gratitud de Manabí, para este joven Presidente, que por su temperamento y acciones decididas y frontales, se parece mucho a Eloy Alfaro, en su juventud.
Pero nuestra preocupación se concentra en la actuación de los asambleístas manabitas. En los ocho designados en elección provincial. En la asambleísta elegida en elección nacional. Y los que están por los emigrantes, doce o trece, en total.
A ellos queremos decirles, que tienen una gran responsabilidad frente al destino de nuestra provincia. Una agenda mínima de aspiraciones provinciales que deben consagrar en la nueva Constitución, para merecer el reconocimiento perdurable de la estirpe manabita.
De lo contrario, serán considerados ineptos o incapaces. Y es posible que hasta caiga sobre ellos, el baldón de traidores a las aspiraciones de la tierra de Alfaro.
Por eso, con toda consideración, queremos recordarles lo que deben gestionar y alcanzar, para que la provincia manabita no se sienta defraudada.
Primero.- Que en la nueva Constitución conste la descentralización del poder político nacional… y que Montecristi se convierta en sede permanente del Congreso Nacional. Las condiciones materiales y tecnológicas son óptimas, y no es válido ningún pretexto para negar a Montecristi su condición de “capital de la democracia y la legislatura del Ecuador”.
Segundo.- Lograr la aprobación del nuevo modelo de administración del Estado que son las AUTONOMIAS PROVINCIALES. Frente a un centralismo que ha colapsado, las Autonomías son la mayor solución, y existe la mejor predisposición de la mayoría de asambleístas del país, para lograr este objetivo.
Tercero.- Consagrar en la Carta Magna, el nuevo modelo económico para el Ecuador, que será de “economía solidaria” para terminar con las prácticas neo-liberales que tanto daño han causado al Ecuador.
Estas son las principales tareas, compañeros asambleístas manabitas. Lo demás, llegará por la fuerza de las nuevas realidades y el impulso del pueblo organizado.
Estamos seguros que el Presidente Correa también está de acuerdo con estos planteamientos. Sólo falta que el Ec. Alberto Acosta supere sus fijaciones centralistas, y se ponga en la nueva hora histórica, que plantea la provincia de Alfaro.

POR Guillermo Navarro Jiménez
La Iniciativa Legislativa, en términos parlamentarios, es la facultad legal que tienen las personas o instituciones para proponer proyectos de Ley. Facultad que pueden ejercer el Ejecutivo, el Legislativo y la ciudadanía, bajo determinadas normas a cumplir. Normas que determinan el mayor o menor grado de democracia, entendida como la mayor o menor restricción y el grado de consideración o no de las fuerzas ideológicas y políticas.
Por su propia naturaleza, la iniciativa sólo puede proponer leyes en el marco de la constitución, lo que, a propósito de nuestro análisis la convierte en fuente de acciones tácticas, mientras que la Constitución, en tanto marco referencial ineludible de aquella, adquiere el carácter de estratégica.
El enfoque teórico antes mencionado, nos advierte entonces de que en un proceso político como el que enfrenta el Ecuador, es indispensable y prioritario poner énfasis en la elaboración del marco constitucional, en tanto que lo legislativo, sin desmerecer la importancia que tienen para avanzar en las reformas legales que permitan desmontar el modelo neoliberal, y, para ejecutar acciones y proyectos indispensables para la construcción de un modelo de desarrollo justo y solidario, debe relegarse en favor de lo constituyente.
Sin embargo de lo antes dicho, tan pronto se informó que la Asamblea Constituyente (AC) asumiría las funciones legislativa y fiscalizadora, era previsible que se produciría una contradicción entre el objetivo nacional de elaborar la constitución con los intereses subalternos de grupos, de estratos sociales, que se reflejan, inevitablemente, en las propuestas legislativas. En otros términos, era previsible que se antepongan y privilegien los intereses de grupo, con lo que la preocupación fundamental se traslada de recrear las mejores condiciones para consolidar y fortalecer la direccionalidad de la AC, hacia lograr las “mejores” condiciones para que los grupos de interés presenten las propuestas legislativas, incluso en menoscabo de la estrategia política que asegura la direccionalidad de la AC.
La contradicción se puso de manifiesto cuando en el proyecto de Reglamento de la Asamblea Constituyente, Artículo 50, se estipuló que: “La Asamblea Constituyente tramitará los proyectos provenientes de la propia Asamblea, que cuenten con el respaldo de por lo menos el 20 por ciento de asambleístas; del Ejecutivo o los que hubieren presentado por iniciativa Ciudadana respaldada por lo menos con el 0.25 del padrón electoral”, puesto que los bloques minoritarios de la tendencia que mantiene la hegemonía en la AC, asumieron que estaban siendo excluidos de la posibilidad de proponer proyectos de ley, por mantener un número de miembros inferior al 20 por ciento, equivalentes a 26 asambleístas, despreciando incluso la ineludible obligación política que tiene Alianza País de respaldar las propuestas de ley de los bloques que forman parte de la tendencia, esto es de la alianza política que mantiene la hegemonía en la AC.
Por y a pesar de lo antes dicho, la mayoría de bloques minoritarios, se niegan a aceptar el porcentaje antes citado, no se diga la lógica elevación del porcentaje del 20 al 30 por ciento, lo que permitiría neutralizar cualquier intención de la derecha de utilizar lo legislativo, como medio para impedir el avance en la elaboración de la constitución. Pero no sólo se niegan, insisten en proponer la reducción del porcentaje, sin percatarse que en tanto menor sea el porcentaje, los bloques de la derecha tendrán más oportunidad y margen para obstaculizar el trabajo constitucional. Su posición no reconoce que de reducirse el porcentaje al 5 por ciento como lo proponen, gozarán de iniciativa legislativa no solamente el conjunto de 34 asambleístas que suma actualmente la derecha, sino también, en forma independiente, el PSP con 18 asambleístas, el PRIAN con 8 asambleístas, y, que el PSC con sus 5 asambleístas, más los 2 de UNO, por ejemplo, gozarían igualmente de iniciativa legislativa.
Pero no sólo ello, olvidaron también que estratégicamente el bloque hegemónico de la AC, del cual forman parte, no modificaba el 0.25 por ciento que para la iniciativa legislativa consta en la Constitución vigente. Circunstancia que significa relegar la democracia participativa, la cual exige ampliar la iniciativa ciudadana. Condición que deja intocada la estructura de la iniciativa legislativa que corresponde a la democracia representativa. Olvido que se demuestra en la ausencia de pronunciamientos al respecto, salvo el del asambleísta Pedro Morales de la Izquierda Unida, única voz que sugirió la reducción del porcentaje antes mencionado.
En esa perspectiva, para que la alianza de la tendencia se diferencie de la posición de la derecha que impuso su criterio en la Asamblea de 1998, y, principalmente, para demostrar que la AC esta dominada por fuerzas que apoyan el cambio de la democracia representativa hacia la democracia participativa, en este caso, mediante la ampliación de la participación ciudadana, lo prudente y consecuente es plantearse una reducción en el porcentaje. Podría, por ejemplo, sugerirse que el porcentaje se reduzca del 0.025 por ciento al 0.010 por ciento. En este caso, para que mejor se aprecie la diferencia cuantitativa y cualitativa, podría incluso utilizarse la misma forma de expresión que consta en la Constitución vigente que habla de partes de un punto porcentual.
Podría expresarse entonces que se diga: “la décima parte de uno por ciento del padrón electoral”, a diferencia del texto de la constitución vigente que dice: “La cuarta parte del uno por ciento del padrón electoral”. Reducción que puede parecer imprudente si no se recuerda que el 0.01 por ciento equivale, en términos absolutos a aproximadamente a 9.500 ciudadanos que deberían apoyar la presentación de todo proyecto de ley, y, que fundamentalmente, se estaría iniciando una reforma en la estructura de la iniciativa legislativa, la cual atribuye actualmente esa facultad incluso a determinados individuos, por más funcionarios públicos que sean.
En conclusión, las fuerzas minoritarias de la alianza de la tendencia, asumen una posición puramente táctica, tras intereses que se develaran en el transcurso del proceso legislativo de la AC, sin reparar en que esa actitud afecta al objetivo estratégico para el cual fueron elegidos los asambleístas de la tendencia: elaborar una constitución que desmonte el modelo neoliberal e imponga un modelo de desarrollo justo y solidario; el desmontar todos los instrumentos de la democracia representativa para reemplazarlo con los que corresponden a la democracia participativa; y, anteponer siempre los intereses de la Nación sobre la de grupos o estratos específicos.
Dr. Miguel Sacoto Guillem:
“La sociedad vive una ruptura de la estructura familiar”
“La universidad es el Alma Mater, un lugar donde el ser humano va a engrandecerse intelectual y espiritualmente, no a empequeñecerse”.

Para nadie es desconocida la vorágine en cuanto a la decadencia moral que padece nuestra sociedad. Las opiniones de su causa y efecto son de tipo muy variado, desde orientadores sociales, psicólogos, educadores y gente común que busca acceder a mejores estándares de vida.
El Autonomista, como medio de comunicación preocupado, por estos temas que vinculan la familia y la sociedad, entabló una entrevista exclusiva con uno de los médicos más prestigiosos en la rama de la neuropsiquiatría; el Dr. Miguel Sacoto Guillem, quien además se desempeña como catedrático en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.
En su consultorio no podía faltar la imagen del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, un cuadro donde se observa un fragmento de su poema “Hospicio”, objetos antiguos que datan del siglo XIX y principios del XX como parte de su decoración, y libros que lo mantienen actualizado en el amplio mundo del ser humano y su psiquis.
EA. ¿El siglo XXI está condenado a ser víctima de los grandes flagelos sociales que se viven en estos momentos?
MS. Hay un sistema en la iniciación de la vida de un individuo, llamado familia, es decir, padre, hijo y madre; de ahí parte todo, yo pienso que es lo que está fallando en la actualidad, lo que no ocurría hace muchos años atrás, donde había mucho respeto de los hijos hacia los padres, inclusive el comportamiento de una persona lo podíamos conocer según el origen de su familia.
Pero la sociedad también tiene parte importante en este caso, porque ésta es la que puede determinar la progresión o no de esos actos que son hasta cierto punto patológicos, es más, nosotros muchas veces abonamos a que se cometan situaciones disfuncionales en la sociedad, por ejemplo, sino hubiera alguien que comprara droga, todos los que venden droga, lo que tendrían que hacer es abandonar el ‘negocio’.
EA. Pero, ¿qué ha pasado con los valores?
MS. El realizar el mal se lo tiene como un acto de “viveza”, o sea el ladrón es un “vivo” y el honesto es un “tonto”, es decir se han mutado los valores.
EA. ¿Podríamos hablar que el problema nace en la familia?
MS. Hay una disfunción familiar, hay una ruptura de la estructura familiar. A la hora del almuerzo, por ejemplo, el padre o la madre están ausentes, ya no se acostumbra a hacer la sobremesa donde uno platicaba temas constructivos con los hijos. La televisión con una información manipulada, nos muestra lo que ellos quieren que nosotros veamos, además de sus programas que cada vez son más violentos, entonces creemos que todos los problemas los podemos resolver utilizando la violencia.
EA. ¿Por qué ahora los actos violentos o delincuenciales ya no nacen única y exclusivamente en los barrios marginales o periféricos, sino que están alcanzando otras esferas incluyendo la clase media - alta?
MS. Evidentemente que no podemos hablar que estos problemas sólo ocurren en los lugares donde hay pobreza económica, no, inclusive, pasa en los estratos más elevados, en donde el padre no le ‘obsequia’ una caricia a sus hijos, sino que le obsequia un carro de valor para que se vaya a divertir, entonces allí no está fomentando los verdaderos valores que debe tener un individuo.
EA. ¿A su consultorio ha llegado algún paciente con estos problemas?
MS. Alguna vez un padre consultó conmigo por qué su hijo tenía problemas en su conducta, él, entre otras cosas, me decía: “Miguel, yo a mi hijo le doy todo, ropa, zapatos, se fue a Miami, a Europa, etc.”, y yo le preguntaba: “¿le das afecto a tu hijo, conversas con tu hijo? Y me dijo que no. Su vástago se había convertido en un alcohólico y drogadicto. Entonces, repito, esto es producto de la familia.

EA. ¿Entonces, producto de la desintegración y la falta de amor familiar es el nacimiento de grupos como los autodenominados “Los Trastornados”, quienes han tomado como centro de operaciones la gloriosa Universidad Laica “Eloy Alfaro” de Manabí?
MS. Seguramente son grupos que tratan de identificarse con una “etiqueta”, el término “trastornado”, no supone un valor de tipo científico, prácticamente son costumbres que se crearon de determinadas palabras al ver cierto tipo de conducta de esa persona, entonces, se colige que ellos deben tener algún problema de trastorno en su personalidad, y para no salir de su grupo tienen que cometer actos iguales a los de la mayoría del grupo, caso contrario se considerarían aislados, creando a veces neologismos.
La universidad es el Alma Mater, un lugar donde el ser humano va a engrandecerse intelectual y espiritualmente, no a empequeñecerse y que eso ocurra hace un gravísimo daño, al nombre de la universidad, que es la madre del conocimiento.
EA. ¿Qué podrían hacer las autoridades al respecto?
MS. Pienso que primero hay que organizar la familia, en este caso la familia universitaria, creo que todos, especialmente los profesores, estamos obligados a fortificar los valores, sería la única forma de poder extirpar estos problemas, de lo contrario, no se podría hacer absolutamente nada, porque si adoptamos la decisión de dejar hacer y dejar pasar, estaríamos siendo cómplices de aquello. Recordemos que “la maldad progresa porque los buenos no hacen nada por detenerla”. Este tipo de cambios no hay que hacerlos con violencia, sino con ternura, afectividad y con amor; así como lo dice la Biblia “amaos los unos a los otros”, pensemos en que no todo hombre es malo, ni todo hombre es bueno.
EA. Finalmente doctor, a más del catedrático universitario, del médico psiquiatra, del poeta, ¿qué más podemos saber de Miguel Sacoto Guillem?
MS. Soy un ser humano que se enfrenta a diario con la realidad de esta vida.