El Autonomista.com

Junio 1, 2007

Apuntes para la decisión del Congreso Nacional sobre la “libertad de expresión”

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:05 pm


POR Guillermo Navarro Jiménez

Es de sabios, en forma previa a una decisión, recopilar toda la información posible sobre el tema, más tratándose de la “libertad de expresión”, derecho fundamental limitado por una serie de realidades pasadas por alto, conciente o inconcientemente, o simplemente desconocidas, por lo que ameritan ser develadas en apoyo a la mejor decisión posible.

La “libertad de expresión” el derecho que supuestamente tenemos todos los ciudadanos para expresar nuestras opiniones, nuestras posiciones ideológicas, políticas, religiosas, culturales, nacionales, etc., data desde mediados del siglo XIX, como elemento de lucha de la burguesía progresista contra la iglesia, los feudales y terratenientes que mantenían el privilegio de la expresión. Privilegio que asume la burguesía cuando asume el poder, a través de la compra y control de los medios de información, de la compra de escritores, lo que le permite fabricar la opinión pública a favor de sus intereses.

Capacidad de compra que conforma una realidad restrictiva irrefutable, hasta tal punto que permitió a Louis Molle, Editor del Washington Daily News, ante la pregunta de “¿Quien disfruta de la libertad de prensa?, contestar tajantemente: “Los propietarios de los periódicos y sus semejantes”. A lo que añadía que: “la libertad de prensa es la propiedad”. Verdad extensible a todos los grandes medios de información, por lo que podemos afirmar que la “libertad de expresión”, se restringe, se limita a sus propietarios.

En consecuencia, la “libertad de expresión” no es una realidad que existe para el conjunto social, sin discriminación alguna, y que, por lo tanto, deban realizarse todos los esfuerzos por mantenerla incólume. Es solamente un recurso ideológico del poder económico que la controla, a través de convencer a los ciudadanos de un país de que el derecho a la “libertad de expresión” existe con el carácter de general, cuando la realidad objetiva señala que ese derecho se restringe a los propietarios de los medios y, cuando más, a quienes laboran en los mismos. Trabajadores que, por cierto, gozan sólo de una autonomía relativa, dependiente de la agenda, de la direccionalidad establecida para las distintas ediciones por el poder económico que los controla, en suma de las decisiones del poder económico oculto tras los medios.

Así planteado el problema vale preguntarse ¿Quiénes controlan los grandes medios de información en el Ecuador? La respuesta es brutalmente decidora: nueve (9) grupos familiares, controlan todos los grandes medios de televisión abierta y por cable; de radio FM y AM; de prensa escrita: periódicos, semanarios, revistas; Internet por cable y satelital, etc. Sí, solamente nueve familias: los Isaías, los Eljuri, los Vivanco, los Egas, los Alvarado, los Mantilla Mosquera y Mantilla Anderson, los Pérez y los Martínez. Grupos familiares que mantienen nexos entre sí, conformando grandes alianzas: Isaías-Eljuri-Vivanco; Vivanco-Pérez-Martínez[1], que limitan aún más la “libertad de expresión” que reclaman airadamente.

La aseveración de Louis Malle, nos permite entonces afirmar que en el Ecuador gozan del derecho a la “libertad de expresión” nueve grupos familiares, en tanto que a las familias restantes se nos ha conculcado este derecho. La defensa de la “libertad de expresión”, ante la evidencia mencionada se convierte, entonces, en una defensa de un privilegio de nueve familias antes que el de la Nación en su conjunto, puesto que los: “Derechos para algunos, por más numerosos que éstos sean, no son derechos son privilegios”, como bien lo afirma Cándido Grzibowski, del Instituto Brasileño de Análisis Social y Económico.

Desde otra óptica, vale recordar que dado el grado de control monopólico que mantienen los grupos familiares antes mencionados, el comunicado de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (AEDEP) tiene por objetivo el defender el privilegio del que disponen esos grupos familiares y no de la “libertad de expresión” como derecho de todos los ecuatorianos. Valga revisar quienes conforman la AEDEP para confirmar que todos, sin excepción, son miembros de las familias que controlan todos los grandes medios de información.

Finalmente, señores Diputados, siempre es importante investigar sobre los antecedentes de quién o quiénes son, explícita o implícitamente, las personas a las cuales defendemos, por quienes elevamos nuestras banderas al aire. En este caso es sugerente investigar las causas por las cuales el defendido de hoy fue defenestrado de la Subsecretaria de Cultura en el gobierno del ingeniero Febres Cordero. Conocer quiénes eran parte de la oficina de abogados que operaba en el cuarto piso del edificio del ex Banco la Previsora de la ciudad de Quito, ubicada en la calle Río de Janeiro y avenida 10 de Agosto, y, principalmente, cuáles eran los defendidos y las causas que defendían. No olviden el adagio popular que dice “dime con quien andas y te diré quien eres”. Eviten que se los impute.

Lincoln Verduga Loor

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:01 pm


POR Juan Ramón Cevallos Viteri

Después de conversar, comentar con varios amigos y escuchar opiniones diversas, unas favorables y otras adversas sobre el comportamiento de Lincoln Verduga Loor y con ocasión de las discusiones sobre la libertad de expresión que se ventilan en estos días, tomé la decisión de escribir estas notas para relievar una virtud que quiero destacar porque la viví y porque en estos tiempos no es común encontrarla aun en los que se presentan alardeando ser amigos.

Por estos lares llegó un profesional de la serranía, y como nuestra gente suele decir, comiéndose la camisa, y como nuestro pueblo es hospitalario le brindó oportunidades de trabajo, otorgándole además, con mucha largueza, amistad y aprecio, por estas circunstancias en alguna reunión nos presentaron y quedamos “amigos”. Me dispensan los lectores que no diga su nombre porque ya falleció y es preferible que descanse en la paz de los sepulcros por lo que nos referiremos a él llamándolo Quispi.

Frecuentemente nos reuníamos por las noches varios amigos para comentar diversos tópicos, especialmente sobre la seguridad social y jurídica de la vida citadina. Quispi se daba el tono de panelista. Con su audacia y la indiferencia de sus colegas había conseguido una “clientelita” con la que ufano, ante sus incautos, alardeaba su calidad de fatuo penalista.

Un buen día, me honraron los señores de la Corte Superior de Justicia de Portoviejo, designándome Juez de lo Penal de Manta, por tal motivo Quispi de broma en broma se pidió una botella de wiski para celebrar el nombramiento. No encontré nada malo en aquello y lo celebramos en unión de varios amigos. Con el pasar de los días lo que fue un acto social espontáneo por esa ocasión, se intentó hacerlo una obligación semanal, pretensión que además de insolente atentaba a los nobles sentimientos de la amistad.

Ante mi rechazo, Quispi comenzó a sacar las uñas y a presentarse tal cual en verdad fue, un vulgar chantajista, era la época de la Izquierda Democrática y se jactaba de ser afiliado y tener muy buenos amigos e influencias en la Corte Suprema de Justicia por lo que me amenazó con hacerme separar de la Función Judicial, intención que mereció mi más rotundo rechazo y desprecio.

Abiertos los fuegos comenzó su labor de intriga, campo en el que fue, ahí sí, especialista, y como Quispi, fue miembro de un Tribunal Penal, aprovechó de un recurso de apelación que cayó en este Tribunal para pretender amedrentarme violando la Ley pero su fama de penalista no pasaba del consumo “trinquero” y mi fallo fue ratificado por la mayoría del Tribunal. Después tomó más fuerza el problema y Quispi publicó un comentario tratando de sorprender a los lectores lo que dio lugar a mi aclaración, pero como mi escrito resultó extenso, se dificultó la publicación, y aquí aparece Lincoln Verduga a esa fecha director del Diario El Popular (tercera época) con quien somos amigos desde mi época de muchacho con Edmundo Izaguirre, los hermanos Jaime José, Luis Linzán Wittong, los hermanos Miguel, Jorge Atilio Briones, Luis Gómez, Alfonso Romero Bravo, Venancio Larrea, Ulbio Cevallos, cuando andábamos enamorados, en la época de oro de la calle Colón, y me dijo: ¿Por qué no le contestas? A lo que le respondí lo que había ocurrido, a lo que me replicó -tráeme el escrito para publicarlo, no importa la extensión-, y así lo hizo. El escrito se llevó una página y parte de la siguiente pero en la publicación se deslizaron varios errores por lo que me acerqué al día siguiente para hacerle notar los errores, y Lincoln, todo parsimonioso me dijo: “no te preocupes los publicaremos nuevamente sin errores”.

La aclaración le quitó la máscara a Quispi que no tuvo el valor de replicar pero en cambio buscó un gurupié para mandarle a ofrecer dinero a Lincoln para que no me publicara ningún escrito que se refiera a él, lo que no sólo fue rechazado de plano por Lincoln, sino que me pidió que siguiera escribiendo. Aquí resalta su gesto de lealtad y amistad que me motiva a escribir estas líneas en homenaje a esta amistad que quiero destacar narrándola ahora cuando la neblina del tiempo comienza a cubrir nuestras vidas y no queda más del recuerdo que no se borrará, quedando el hecho que trasciende con la manifestación de una sincera amistad que la llevo hasta el fin de mis días.

La patología del poder…

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 1:00 pm


POR Marco Arteaga Calderón
artecal185@yahoo.com

De todos es conocido que, al margen de una formación ideológica seria, el poder corrompe. Pero cuando más allá de sacar ventaja para los intereses personales, quien detenta la autoridad, potencializa el mando, con la práctica de sus acciones, hacia la negación de los valores sociales de la comunidad en que vive, la patología del poder hace presencia. Ahora, entonces, todo es posible, porque nada es respetable. Y cuando nada es respetable, la ostentación del ego emerge en un insano e incontrolable quemeimportismo, capaz de superar la instancia de sentirse, creerse y proponerse más allá del bien y del mal. “¿Qué importa, por lo tanto, que me odien? ¿Acaso lo importante no es que me teman?”. Política de Estado de Tiberio que mantuvo en duermevela a Roma mientras gobernó. En general, por definición, el autoritarismo confundiendo, sicopáticamente, la función de mandatario con la de mandante rechaza la fuente de elección, de procedencia y busca destruirla, volviéndose una especie de nacido de sí mismo. De repente el poder, el hacer o deshacer, ha llegado de fuera del contexto humano, fuera de toda realidad social. Es que para el autócrata, para el déspota, para el tiranuelo toda arbitrariedad suya, todo abuso, todo desafuero no pasa de ser un resultado legítimo del poder. ¿Razón de su sinrazón?

El mandatario, en circunstancias participativas y solidarias de gobierno, pretende ser estadista, hombre de derecho, de justicia y de consensos… El trauma del apoderamiento de la gestión de la cosa pública como propia, en cambio, trastoca el ordenamiento del mando en el aislamiento de solo entender, comprender y atribuirse el proceso de las relaciones sociales, como extensión de sí mismo. Todo queda sintetizado, por concentración sicológica aberrante, en una fórmula casi esotérica y mágica… ¡YO SOY! Después de esta autodecisión los demás ya no son… Y cuando los otros, los que realmente necesitan un gobierno de gran sanidad mental, ya no son cualquier suceso puede ocurrir. Algo válido, aunque sea catastrófico para la sociedad, si viene del poder ensimismado en su prepotencia, en su arrogancia, en su impertinente necedad. En caso contrario, la mínima discrepancia es oposición. “Los que no están conmigo están contra mí”. Pero como “YO SOY” la vida y quien la dispensa, los que están contra mí están contra el Estado. La conspiración es señalada por todas partes. En cada rincón hay enemigos. Y, por supuesto, enemigos de la patria… ¿Qué hacer, entonces, con los enemigos de la patria? Exterminarlos! De cualquier forma… A como de lugar! La ideología del garrote es, ahora, en semejante circunstancia, el derecho de autocrítica ciudadana…y, además, la única permitida.

Al tomar lo patológico el liderazgo, los disfraces y el afeite ganan terreno y como bien dice Erasmo “son los que mantienen la atención de los espectadores”. O sea, el marketing de la imagen igual al doble discurso juega a favor de la estupidez, de la torpeza, de la intolerancia que viene a ser lo mismo que la trituradora orden del autarca. Verdad absoluta sin posibilidad a ser desmentida. Atreverse es entrar en una rueda de molino sin fin, en donde la dignidad y la honra del opositor cuando no son destruidas quedan fuertemente disminuidas. No por gusto expresa Albert Camus que de un hombre que pretende tener la verdad y con ella acallar al contrincante, lo mejor es dejarlo solo, retirarse. ¿Cómo olvidar que un insano mental con el poder en sus manos, cuando alguien aclara reflexivamente su posición, igual que Goering, el “filósofo” del fascismo, está siempre dispuesto a expresar “si hay quien me dice que piensa y con ese pensamiento busca detenerme, de inmediato saco el revolver”? ¿Pueden acaso los pueblos mantenerse a la sombra de tanta impudicia, esta sí miseria humana, fuente viva de la patología del poder? Ciertamente que no. Cuando escogemos vivir, y disfrutar en justicia y creativamente la vida, condicionamos nuestra vivencia a la libertad.

Y si vivir es ser libres, por razón y derecho, no podemos permitir ningún obstáculo a su desarrollo por imposiciones opresivas. Sería, al aceptarlo, dejar que el látigo caiga sobre nuestras espaldas, sabiendo, que el látigo es el derecho exclusivo de las bestias! O somos o no somos humanos…

Retorno al Verdi Cevallos Balda

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 12:58 pm


POR Carlos Intriago Solórzano
intriagomedicina81@yahoo.com

En la vida, hay un viejo refrán que se aplica a la vida cotidiana, y dice: “el Mundo da vueltas”. Que quiere decir este adagio, simplemente que en el ciclo de la vida de todo ser humano, en algún momento de la existencia, volvemos a una parte de ese círculo para ser un eslabón más de la cadena. De tal manera que las manos se vuelven productivas para generar acciones. Sin embargo sólo el hombre puede decidir situaciones negativas o positivas para sí mismo.

Hoy, me toca recordar cuando mis padres me contaban de dónde me trajeron al mundo, y fue en una institución de salud pública y de las situaciones que comparecieron al nacimiento de este servidor.
Luego en mi infancia, en el crecimiento también participé con curiosidades, travesuras y caídas propias de los primeros pasos, y producto de estos acontecimientos, fui asiduo visitante de la emergencia de la misma casa hospitalaria por varias veces, las que ocasionaron algunas cicatrices en mi cabeza, y sin embargo no me conmocioné ni amilané para seguir adelante en el duro camino del crecimiento. En mis estudios secundarios aspiraba una carrera que tenga que ver con la vida, fue muy dura la decisión de una profesión que me otorgue la Universidad; al principio escogí ser médico veterinario, pero todo quedó en nada, pues no era ese el camino. Luego me vino la idea de ser más útil para la sociedad y decidí ser médico. Fue cuando llevé mis ilusiones al puerto manabita, para tomar mi rumbo en la querida Uleam.

No ha sido fácil el estudio, y hasta considero de varones decir que tropecé algunas veces, y pensé en buscar otras opciones; sin embargo mi obstinada idea se volvió tan fuerte que me obsesioné cada año, tanto así que me levantaba y seguía con cada caída, las que afortunadamente me sirven como experiencia en la actualidad. Así mismo en pleno trayecto de estudios sufrí un accidente físico con electricidad, el cual me obligó a internarme nuevamente por dos semanas en la sala de quemados del hospital al que muchas veces fui cuando niño. Justo en esas semanas aplicaba mis exámenes finales, los mismos que pasé con hombría y tesón. Ese pasaje de mi vida me fortaleció más el espíritu para cambiar el rumbo de mi profesión, al ver a mi alrededor tanta pobreza y miseria de aquellos pacientes con escasos y nulos recursos para llegar a comprar una crema o una pastilla y pasar dolor y llanto en una cama de hospital.

La lucha sigue y no termina jamás para cualquier profesional, especialmente para los estudiantes de medicina, ya que los primeros años de estudios pueden incidir en deserción a los verdaderos sueños de usar un estetoscopio en un paciente, por ello la cadena del destino me ha dado la oportunidad de volver al hospital provincial Verdi Cevallos Balda de Portoviejo, por un proyecto realizado entre estudiantes y el Decano dr. Roddy Mata, el mismo que dirige el Dr. Melitón García C. como coordinador del Internado rotativo. Hoy tengo la misión de poner a prueba los conocimientos y seguir aprendiendo de maestros como el Dr. Melitón García, Dr. Hermes Bello, Dr Johnny Ortiz, Dr. Carlos Almeida, y los médicos residentes, para luego emprender solo el largo camino y brindar mis manos en pro de la comunidad como profesional de la salud. Claro está que esta travesía del conocimiento no hubiera sido posible sin la bendición de Dios, los desvelos de mi querida madre y los sabios consejos y cuidados de mi padre.

¿Hasta cuándo?*

Clasificado bajo: Edición 219 — El Autonomista @ 12:57 pm


Por Eduardo Galeano

Un país bombardea dos países. La impunidad podría resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas tímidas protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores? La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron?

Hezbollá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo? Iraq, Afganistán, Palestina, Líbano… ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente?

Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria? Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?

Las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de los EE.UU.?

Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega? La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí?

En proporción a la población, los cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Iraq, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría?

Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki?

En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal. ¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación? Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación?

Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?
Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Iraq y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie? Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?

Medios Manabitas

Clasificado bajo: Entrevista, Edición 219 — El Autonomista @ 12:56 pm

Ricardo Delgado Aray

Un Quijote frente al mar

Era un primero de Mayo. Un sol intenso, una ciudad con mediano movimiento, unos rendían, descansando, su tributo al Día del Trabajo. Mientras tanto, nos propusimos ir en busca de un testigo viviente de la historia de Manta, cuando era sólo una ‘caleta’, cuando los sueños de quienes inmigraron hacia ella, se asemejaban al inmenso mar que baña sus costas y que hoy no sólo hacen de Manta, el Puerto Internacional de Transferencia y Carga, sino, la ciudad con más proyección turística y económica de la provincia.

Es así como llegamos hasta el domicilio del propietario de Diario El Mercurio. Nos referimos al señor Ricardo Delgado Aray. Y es que en aquel tranquilo día, y con una hermosa vista al mar que otorgaba la excelente ubicación de su casa, empezó un diálogo que traspasó la edad, haciendo trascendente la historia, la familia y el tesón de un líder que pese a muchas adversidades, hoy ha hecho posible que el rotativo sea el DECANO DE LA PRENSA MANABITA.

Su progenie refulge como el astro que, humildemente, quiere pasar inadvertido y no puede, pues, fue su padre, don Gil Delgado Pinto, quien puso a circular por primera vez El Mercurio, con gran esfuerzo pero con una visión sin precedentes sorteando una serie de obstáculos, propios de la época, pero con un ideal que de a poco se fue constituyendo en un blasón y puntal substancial en el desarrollo de Manta.

EA. A sus 76 años, ¿qué recuerda usted de su papá Don Gil Delgado Pinto y de su mamá Doña Carmen Amelia Aray?
RD. Mi papá empezó con una prensa vieja (allá por el año 1924) que se le rompía todas las noches y él sufría mucho, si el periódico salía una vez a la semana era un milagro. Entonces, mamá, una mujer admirable, siempre responsable y abnegada en su trabajo, sencillamente inmejorable; viendo estas frustraciones de mi papá, y como era ella de Chone, vendió sus vacas y se pudo adquirir una ‘prensita’ en mejores condiciones.
Más tarde, por los años 80′, hubo un periódico que se llamó El Sol, de Jorge Medranda, donde constantemente atacaban a mi papá, él nunca respondió, mientras ellos decían: “(el periódico) que eso no servía ni para envolver carne”, ante semejante contumelia, mi padre y yo decidimos irnos a Guayaquil y adquirimos 3 prensas Heidelberg nuevas, una guillotina, unas computadoras, que recién salían, entonces salimos al encuentro, y la competencia no aguantó dos meses más, tuvo que cerrar por falta de ventas.

EA. ¿Cuál fue el aporte de Ricardo Delgado Aray, para el desarrollo de Manta?
RD. Bueno, considero el ir avanzando paralelo al desarrollo de la ciudad, porque ese fue mi compromiso, seguir la huella de trabajo de mi papá. Hoy me siento feliz de tener un periódico, que no ha sido nada fácil, llegar hasta donde hemos llegado, pero el apoyo de mi hijo, el Econ. Ricardo Delgado Abeiga, ha sido vital desde todo punto de vista. Quise poner una radio hace diez años, se llamaba Pacífico Stereo, compré todos los equipos, la frecuencia fue el mayor problema, hubo gente que se opuso, gente de Chone. También pensé en instalar un canal de televisión, esa es una idea que persiste en mi mente, pero yo no me rindo, y el canal va porque va.

EA. ¿Qué opinión le merece la nueva generación de periodistas?
RD. Entiendo yo que ellos deben haber asimilado algo de esta generación anterior, pero no todo, porque no tienen la misma mística que tenía mi papá, por ejemplo, es más, mire, cuando se imprimía al frío (con plomo, linotipos), a veces ya cuando creíamos estar terminando el trabajo, a las 11 de la noche, se empastelaba la plancha y, ¡volver a hacerla!, imagínese, una página que había costado un día realizarla, era frustrante, mi papá quería hasta llorar.

EA. En estos últimos meses, hemos visto que El Mercurio, ha extendido su target a Bahía de Caráquez y Jipijapa, por ejemplo, ¿cómo han recibido estos manabitas a este importante medio de comunicación?
RD. El apoyo a El Mercurio ha sido total, y nosotros también le hemos dado un respaldo a ellos, y a Rocafuerte también. Con el tema del puente Bahía San Vicente, ellos reconocen el aporte del periódico por esta lucha. El Mercurio mantiene enhiesto su espíritu cívico de cara al desarrollo de los pueblos.

EA. Hay personajes que contribuyeron considerablemente al progreso de Manta, en diferentes áreas, y que hoy están olvidados y no se les ha dado justo homenaje, ¿por qué se da este fenómeno?
RD. Lastimosamente los pueblos suelen padecer de amnesia, terrible enfermedad, porque se omiten nombres de ilustres personajes, que por su sencillez y grandeza moral, sólo pensaron en construir una sociedad más justa. Es aún más doloroso que las generaciones actuales, no sepan ni siquiera de que existieron. Por eso yo tuve la idea de que en la construcción de la vía Puerto Aeropuerto, se haga una especie de hemiciclo con las figuras de personajes valiosos como: Jaime Chávez Gutiérrez, Pedro Balda Cucalón, Octavio Villacís, Gil Delgado Pinto, Ascario Paz, entre otros. Espero que esta idea tenga asidero y éxito en las autoridades del cantón.

Entre anécdotas y vivencias, el diálogo continuó, es por eso que en la siguiente entrega de El Autonomista, continuaremos escudriñando un pasado glorioso, un presente tal como es y proyectándonos a un futuro cuyas páginas aún están por escribirse.

5 de junio de 1864: La Primera Rebelión Armada de Alfaro

Clasificado bajo: Opinión, Edición 219 — El Autonomista @ 12:33 pm


POR Dr. Dumar Iglesias Mata

Era la tarde del 7 de junio de 1864, en el cuartel general de “Colorado”, Montecristi. Alfaro había accedido ante la comisión de numerosos vecinos, poner en libertad al gobernador, general Francisco Javier Salazar luego de la primera rebelión armada, ocurrida, dos días antes.
Salar impresionaba a los revolucionarios montoneros y opinó con ellos que el gobierno de García Moreno era ya imposible para los ecuatorianos.

A él debemos-dijo- la humillación de Tulcán y Cuaspud. El propio clero lo rechaza. Tavani ha demostrado ya, la reprobación de Roma por el asunto del fuero eclesiástico. Los obispos Riofrío, Toral, Aguirre y Tola están contra él. Guayaquil no lo quiere, Cuenca lo aborrece. Y Quito mismo no olvida los ultrajes a Monseñor de Posto y a los canónigos de la Catedral. Ni los enredos de la Klinger. En lo que discrepamos es en el hombre que debe sustituirlo.

Y Salazar seguía opinando como si fuese uno más de los insurgentes.

Ustedes creen que debe ser Urbina, continuó- yo opino lo contrario. Urbina es un hombre desacreditado por dos administraciones desastrosas; la suya y la de Robles. Es, además, demasiado “rojo” y Quito se ha amparado bajo la bandera de la religión. Urbina evoca la unión con los gólgotas” de Colombia. Con Mosquera y con López y el Gran Oriente de Bogotá.
Y hasta les daba sugerencias:

Yo insinuaría -prosiguió- una coalición de hombres honrados bajo el nombre de Antonio Flores. Es un hombre nuevo. Ha representado al Ecuador con lucimiento, en la cuestión de la deuda extranjera. Nos traería, además, la aristocracia toda de la capital y parte de la de Guayaquil. Porque en Guayaquil lo quieren los Marcos, los Stagg y los Wright. Antonio Flores nos daría el prestigio de la etapa de su padre. Y Juan José flores es la clave de la costa, porque es el Comandante de Armas de la plaza porteña…yo quisiera hablar algo más con usted, querido Eloy, y creo que pudiéramos entendernos. El joven Alfaro le respondió: “Nada con los “berruecos”. Aún apestan las breñas de la “Jacoba”. Y con marcado disgusto terminó la conversación.
Ya tenía Alfaro un claro concepto sobre la sinceridad de las personas.
Desde el fondo de sus ceñimientos pudo apreciar que estaba frente a un farsante, un charlatán, un mentiroso.

“He de Volver para Vengarlos”, dijo, en su primer auto-destierro

De todas maneras, se hizo la fiesta para celebrar la firmadle documento.
Fue allí donde el grito oportuno de una mulata le salvó la vida. Salazar lo había mandado a matar.
Alfaro prsintió que estaba por iniciarse una inmediata y feroz persecución contra su movimiento insurgente. Se dirigió al puerto de Manta para embarcarse rumbo a Panamá en el vapor Anne. Pascual Alvia, su esposa y otros lo fueron a despedir, pero no quisieron cruzar mares y habló el líder:
“No me han querido acompañar ustedes. Ni tú Bruno, ni Piedra, ni reyes, ninguno me ha creído cuando les he dicho que se guarden de la venganza de Salazar…
“Un presentimiento me dice que no nos hemos de volver a ver. Pero suceda lo que suceda, acuérdate Isabel, que el corazón de Eloy Alfaro siempre habrá un recuerdo y un hogar para la esposa y el hijo de Pascual Alvia”

Interrumpió la negra Martina:
-Amito eloy, que la Virgen Santa le cubra con su manto. Talvez, cuando vuelva, la pobre negra sea un nombre en su memoria y una tumba en el panteón.
Y alfaro, dándole un abrazo de gratitud, le respondió:
-¡Qué has de morir, criatura!… todavía me has de ver Presidente de la República. Y con una ancha sonrisa se despidió de sus leales seguidores.
El barco se alejaba del puerto. Con sombrero en mano abrazaba el viento mañanero y decía en sus adentros “he de volver para vengarlos…he de volver”…
El gran literato e historiador J.J. Pino de Icaza, concluye así este bello episodio:
“Días después, se cumplía el augurio de Eloy Alfaro. Pelotones de esbirros recorrían la provincia en busca de los comprometidos de la última conspiración. Pascual Alvia, arrancado de los brazos de su esposa, recibía en unión de su cuñado Bruno Muentes, la muerte en los banquillos del parque de Montecristi, con todos los refinamientos medio-evale, que el Gobernador de Manabí imprimía a las ejecuciones.
“En Jipijapa, se ejecutaba a Tadeo Piedra, y en el mismo Montecristi, poco más tarde, era el turno de Braulio Reyes. Camino de la Serranía, entre escoltas armadas, iba José María Albán, a los calabozos de aquel cuartel de Artillería, en donde el cáncer consumía a Juan borja y donde esperaba la muere el general Manual Tomás de Maldonado… en su grácil casita de “Colorado” , Isabel Muentes de Alvia, con los brazos cruzados sobre el grávido vientre, esperaba al hijo póstumo del triste amor de Pascual Alvia. Alos pies, la negra Martina evocaba, entre sollozos de rabia, la figura del caudillo, que más tarde sería el VENGADOR”.

Mes de Alfaro y el Manabiismo

Clasificado bajo: Edición 219 — El Autonomista @ 12:28 pm
Junio es el Mes de Alfaro y el Manabitismo, en homenaje al Mejor Ecuatoriano de Todos los Tiempos, Eloy Alfaro, y de los acontecimientos que a través de la historia se han constituido en hitos de progreso y desarrollo para Manabí: 25 de junio de 1842, nace el Gral. Eloy Alfaro; 5 de Junio de 1864, la primera rebelión armada de Alfaro; El 25 de Junio de 1824, creación de la provincia con los cantones Portoviejo, Montecristi y Jipijapa; en junio de 1908 culmina la obra magna de Alfaro con la llegada del ferrocarril trasandino a la ciudad de Quito; el 25 de junio de 1954 se crea la Universidad Técnica de Manabí; mientras, que el 5 de Junio de 1895 se consolida el triunfo con la Revolución Liberal Alfarista.

En la turquesa del hogar manabita, en una ciudad de montaña, Montecristi, nació el 25 de Junio de 1842, Eloy, hijo de don Manuel Alfaro, español y de Natividad Delgado, manabita. Fundó la Escuela Militar, el 11 de Diciembre de 1889, con mayor firmeza de las creaciones anteriores, su planificación, proyectaba a un magnífico profesionalismo hacia las ciencias militares; creó la Academia de Guerra y la Escuela de Clases; organizó una Fuerza Armada muy respetable, para la Defensa Nacional. Eloy Alfaro fue Presidente del Ecuador en dos períodos comprendidos entre los años de 1897 a 1901 y de 1907 a 1911. Su espíritu jamás dio sociego a su espada y a su pluma, en búsqueda de la prosperidad del país, del desarrollo y engrandecimiento del Estado. Jamás hizo de la seguridad y el desarrollo nacional, un juego suma cero. Sintetizó en su propio accionar la conducción político-estratégica del Estado, fundamentada en un concepto de seguridad, como condición esencial para que el Estado -Nación pueda lograr el progreso y desarrollo, libre de amenazas y en armonía con los intereses legítimos en el concierto de naciones con las que debe interactuar, e incorporarse al movimiento general de las naciones, que desde entonces “avanzan presurosas hacia su perfección y grandeza”. “Un solo pensamiento anima a todos los ecuatorianos: El pueblo confía en los poderes públicos y los poderes públicos descansan completamente en el pueblo. Todos, unidos, inspirados por el más puro patriotismo, salvaremos a la República o pereceremos con ella.” Fuente: MIDENA

Apuntes del Ferrocarril*

Al partido que yo he tenido la honra de acaudillar, le ha tocado una época de reformas que hemos llevado adelante, amparados por la Equidad y la Justicia siempre. En otras naciones, pero de épocas reciente aún, las reformas religiosas se han verificado a sangre y fuego; mientras que los Liberales ecuatorianos hemos realizado dichas reformas con la mayor cortesía y humanidad.
Vencidos nuestros fanáticos adversarios, reaccionaban constantemente, ayudados por sus cofrades de las naciones vecinas. En 1898, hasta llegó a realizarse una colecta considerable en el Continente, con cuyo auxilio llevaron a cabo la santa cruzada que terminó con la derrota que sufrieron en las faldas del Chimborazo.
Para nuestros católicos, no era el mismo Dios, el “God” de los ingleses, el “Allah” de los turcos, o el “Dieu” de los franceses. Hasta el año de 1895, sobraban dedos de la mano para contar el número de residentes europeos en Quito, porque a todos se les miraba como herejes, y si no confesaban y oían misa frecuentemente, estaban expuestos a recibir una cariñosa apedreada en las calles, o por lo menos oír insultos y provocaciones insulsas. Tales son los enemigos del ferrocarril en el Ecuador.
Don Archer Harman profesaba la religión Protestante, circunstancia que lo presentaba como persona inaceptable, bajo ningún concepto, para los fanáticos católicos. Era don Archer un caballero cumplido en la extensión de la palabra: trabajador, activo, generoso, franco y jovial en su trato social.
Contrariedades y disgustos no faltaron como sucede siempre en toda grande empresa. Yo sólo tengo motivo de consideración y aprecio por la memoria del señor Archer Harman, en recuerdo de su porte honrado, inteligente y leal. En conciencia declaro que sin el auxilio personal de don Archer Harman, jamás habría podido realizar la obra del Ferrocarril Trasandino del Ecuador, como al fin se realizó, venciendo dificultades casi increíbles.
Estoy seguro que, cuando los habitantes del Ecuador se convenzan del honrado proceder observado por don Archer Harman, en la obra del ferrocarril, como homenaje en gratitud le elevarán una hermosa estatua en una de las cumbres de los Andes, en la vía férrea, que eternice a la vista del viajero, los esfuerzos de un hombre digno de ese recuerdo y del pueblo agradecido que la erigiera.
Termino estos breves apuntes, significando mi profundo pesar por la pérdida de esta vida del excelente amigo y buen obrero auxiliar del progreso material del Ecuador, rogando al Todopoderoso prodigue su mirada misericordiosa en favor del Espíritu del que fue Archer Harman. Por mi parte ¡honra a su memoria!”
* De “La Historia del Ferrocarril del Ecuador” escrito por Eloy Alfaro Delgado en Panamá en 1911. Recopilación histórica de Héctor Villagrán en El Nuevo Empresario. Publicado por El Autonomista con fines informativos y educativos.

¿Qué sabe usted sobre Eloy Alfaro?

Clasificado bajo: Edición 219 — El Autonomista @ 12:25 pm

Por: Luis Hernández Serrano

Regino Sánchez Landrián, especialista del Museo Fragua Martiana de La Habana, habría encontrado la causa de la temprana gratitud que sintió el patriota ecuatoriano Eloy Alfaro Delgado por sus amigos Martí y Maceo, por la independencia de Cuba y el hecho que en sus dos períodos consecutivos como Presidente ayudara al movimiento revolucionario de Cuba y de América Latina. cuenta una historia singular y poco explorada de la relación entre estos próceres de la independencia latinoamericana. El prócer de Ecuador Eloy Alfaro Delgado habría sentido una particular inclinación hacia nuestra patria desde que conoció la historia del joven ecuatoriano-cubano Abdón Calderón de Garaycoa, al que Sucre, el Mariscal de Ayacucho, rindió póster tributo por su heroísmo.

Influyeron mucho en Alfaro, de niño, las narraciones épicas que le contara su madre, María Natividad Delgado, en las noches Montecristenses, en la provincia de Manabí, su región natal.
«Un habanero ilustre, Francisco Calderón, emigró a Ecuador en 1780 y tuvo que ver después con aquel primer grito emancipador del 10 de agosto de 1809 en Latinoamérica. El hecho despertó en Eloy Alfaro sentimientos de admiración y gratitud que se incrementaron al saber que ese cubano era el padre del abanderado de la histórica Batalla de Pichincha: Abdón Calderón de Garaycoa».

Efectivamente, el Coronel Francisco Calderón, nacido en Pinar del Río, Cuba, en 1768, comandó los ejércitos patriotas de la Presidencia de Quito y derrotado fue fusilado por los españoles realistas el 3 de diciembre de 1812 en Ibarra. Fue padre del prócer Abdón Calderón y de Baltazara Calderon Garaycoa , esposa de Vicente Rocafuerte.

Sánchez Landrián revela que Abdón nació en Cuenca, Ecuador, el 31 de mayo de 1804 y que murió el 25 de mayo de 1822, un día después de la batalla que condujo el mismo Sucre.«Aquel joven cayó siendo oficial del Batallón de Yaguachi, perteneciente a las tropas del referido Mariscal. Con 17 años, escaló las faldas del Pichincha con el estandarte de la emancipación en sus manos, y cuando sintió la metralla enemiga en su pecho, les gritó a sus compañeros que siguieran avanzando con él para conquistar la cima del monte, fuerte plaza de los españoles y realistas».
Sucre enseguida dictó disposiciones oficiales como homenaje póstumo al temerario joven con genes de cubano y ecuatoriano.«Para honrar debidamente la memoria de Abdón Calderón de Garaycoa, no se nombrará otro Capitán a la Primera Compañía del Batallón de Yaguachi. En lo sucesivo pasará revista el expresado Calderón como si estuviese vivo; y cuando en las de Comisario sea llamado por su nombre, toda la Compañía responderá: “Murió gloriosamente en Pichincha; pero vive en nuestros corazones”. A la madre de Calderón (Manuela de Garaycoa y Llaguno) se le pagará mensualmente el mismo sueldo de que hubiera disfrutado su hijo en la clase de Capitán, a que fue ascendido después de su muerte por su extraordinario valor. Mariscal Antonio José de Sucre».

Nuestro entrevistado, licenciado en Historia en 2003 en la Universidad de La Habana, participó en el concurso ¿Qué sabe usted sobre Eloy Alfaro?, auspiciado por la Embajada de Ecuador en La Habana, la Oficina del Programa Martiano y el Comité Eloy Alfaro de Centro Habana, y obtuvo Primera Mención con su trabajo: Alfaro, en una vida, la historia de Ecuador.

«Lo primero que hallé fue la singular y poco explorada relación entre Alfaro y Martí. En la página 77 del libro´´ De Paula 41 al Museo Casa Natal José Martí´´ de Mary Nieves Díaz Méndez, publicado en La Habana por la editorial Letras Cubanas en 1988, se dice: «Jipijapa legítimo obsequio del prócer ecuatoriano Eloy Alfaro a José Martí, como motivo del homenaje que le fuera ofrecido al Maestro por un grupo de amigos latinoamericanos, como el propio Alfaro, el colombiano José María Vargas Vila, el venezolano Juan Pérez Bonalde, el peruano Patricio Jimeno y otros en el afamado restaurante Delmónico, de Nueva York, en 1894».Aclara Regino que ahí al menos hay una imprecisión. El onomástico 41 del Apóstol ese año 1894 no se celebró allí, sino en la casa de huéspedes de Carmen Miyares, sita en 57 Street, entre 8va. y 9na. avenidas, Nueva York. «Por otra parte aunque el Maestro celebró su último cumpleaños el 42 en el reservado del restaurante Delmónico, en enero de 1895, los participantes en esa ocasión fueron Gonzalo de Quesada y Aróstegui, Rodolfo Luis Miranda, Ramón Luis Miranda, Gustavo Govín y el propio Martí».
Fuente: Cubarte

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