Bolívar, el libertador
ORIGENES DE SIMON BOLIVAR
Don Juan Vicente Bolívar y Ponte desciende de antepasados llegados a la Capitanía de Caracas a finales del siglo XVI. Poseía ricas haciendas en los valles de Tuy y de Aragua, era Coronel de las Milicias y gozaba del título hereditario de Regidor Perpetuo. A los 47 años decidió casarse con Doña Maria Concepción Palacios y Blanco, mujer de singular belleza, impetuosa, sensible, amiga del lujo, y que deliraba por la música .Con ella tuvo cinco hijos: Maria Antonia (1777- 1842), Juana (1779-1847), Juan Vicente (1781-1811), Simón, y María del Carmen, muerta pocas horas después de nacer.
Simón fue bautizado pocos días después de nacer, el 30 de Julio por presión del Presbítero Don Juan Félix Jerez de Aristeguieta y Bolívar, actuó como padrino el abuelo materno don Feliciano Palacios y Sojo. El bautizante (Jerez de Aristeguieta), por precisas instrucciones de su madre doña Luisa Bolívar, constituyó en el mismo año en favor del afortunado niño un rico mayorazgo que lo convirtió en verdadero millonario.
En Enero de 1786, cuando el niño no cumplía sino dos años y medio, muere don Juan Vicente Bolívar ya sexagenario. Doña Concepción tuvo que atender la herencia y el mayorazgo, y la administración eficiente de todas las propiedades heredadas. Esto lo realizó hasta el 6 de Julio de 1792 cuando a los 34 años de edad fue vencida por la tuberculosis. Tenía Simón apenas nueve años. Don Feliciano, abuelo materno asume las responsabilidades e inicia a Simón en las primeras letras.
En este momento las hermanas se desbandan, tanto que tres meses después, Maria Antonia, casi una niña, contrae matrimonio, como huyendo de la responsabilidad, ejemplo seguido poco después por su hermana Juana en edad todavía más juvenil. Simón, por estos días aprendió, según la tradición, las primeras letras, escritura, aritmética, historia y religión. Sus Maestros fueron, Carrasco, Fernando Vides, y el cura José Antonio Negrete. Su tío Esteban Palacios (quién por razones de edad y prestancia debería asumir el mayorazgo) se hallaba establecido en Madrid donde ocupaba cargo importante en el Tribunal de la Contaduría de Cuentas, circunstancia por la cual la tutoría recayó en su tío Carlos quién a pesar de ser considerado por el abuelo de Simón como el menos indicado para ejercer tal tutoría de hecho lo hizo. Soltero, de mal carácter, poco inteligente, y embargado por la administración de sus propiedades, era incapaz de dar cariño, cuidados y comprensión, a una persona de las cualidades de Simón Bolívar. Se decide entonces que la educación del joven Bolívar debía llevarse a cabo por parte de reconocidos letrados en la vida nacional de Venezuela, como Andrés Bello y Simón Rodríguez. Ellos inculcaron en el joven Simón su admiración por Juan Jacobo Rosseau y el principio “libre-pensador” que finalmente le llevaría a su destino final. Finalmente abandonó el nuevo mundo, llegando a las más altas clases socio-económicas de la península, donde hasta llegó a ser partícipe de los juegos infantiles del futuro emperador (Fernando VII), contra el cual, debió centralizar su lucha. Posteriormente buscó sus lazos ancestrales encontrando a Doña María Teresa Rodríguez del Toro con quién casó regresando a su tierra natal, Caracas. El trópico produjo en la frágil constitución de su consorte un deterioro inmediato, de tal manera que a los pocos meses ya se encontraba Bolívar viudo y buscando horizontes a su vida. (Enero de 1803). Regresó al viejo continente y allí empezó su fecundo transitar.
Después de haber padecido las tragedias humanas narradas, decidió viajar a Europa (diciembre de 1803) para explicar a sus suegros lo acontecido. Entró a España por el Puerto de Cádiz ciudad en la cual fue iniciado como Aprendiz Masón (Febrero de 1804), buscando, cómo era de esperarse, su alternativa humana, que en este momento se encontraba en manos de su carácter depresivo. Allí en Cádiz el Libertador pensó emular George Washington, queriendo repetir en principio, la labor ejecutada.
PRODUCCION DEL GENIO AMERICANO
Desde este momento hasta su muerte en Santa Marta (1830), es bien conocida por nosotros la titánica labor desarrollada y los objetivos logrados, pero no quiero dejar de mencionar los puntos más sobresalientes.
Su condición de criollo millonario le permite ingresar en París a la coronación de Napoleón como Emperador de la Francia Imperial. Hecho que impactó al joven Bolívar de tal manera que desencadenó la fiebre militar inculcada con ímpetus hasta ese momento desconocidos en “el criollo burgués” como fue llamado alguna vez por Miranda.
De allí partió hacia el conocimiento intelectual, -del cual todavía carecía- para iniciar y liderar el levantamiento que las colonias le exigían.
El 15 de Agosto de 1805, en compañía de su maestro Simón Rodríguez o Simón Carreño (aparentemente su nombre real), pronuncia su famoso juramento sobre el Monte Sacro en el cual dice:
“Juro que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por Voluntad del Imperio Español”.
En carta posterior, años después, a Don Simón Rodríguez le recuerda que “aquel día anticipé, por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no debíamos tener”. El hecho de que este juramento sea anterior a su actividad masónica explica el interés en pertenecer a una orden que la historia ya le ofrecía como indicada para sus objetivos.
El 11 de Junio de 1806 se encuentra corto de dinero para continuar su vida en el viejo continente, (escasez debida indudablemente a la situación de su país natal), el cual a raíz de la revolución iniciada por Francisco Miranda se encontraba ya en guerra con la Madre Patria. Esto y las múltiples solicitudes de los independistas le llevan a Norteamérica buscando solidaridad con el proceso ya iniciado.
En Enero de 1807 llega a Charleston (USA), de donde sigue a Filadelfia (sede de la independencia y de la Masonería Americana) buscando la colaboración descrita. Allí los líderes de dicha revolución le prestan importantes aunque no definitivos auxilios para lo planteado.
Después de tres años y medio de ausencia arriba a su patria donde inicia finalmente el proceso que lo llevaría a ser el “libertador” de cinco naciones y el hombre más grande de la América Hispana.
En 1813 después de ser derrotada la revolución Venezolana por parte de Monteverde proclama, a su arribo a esa ciudad, el conocido Manifiesto de Cartagena, donde solicita apoyo a los patriotas Neo-Granadínos para continuar el trabajo iniciado.
Después de exitosas campañas al servicio de la Nueva Granada obtiene permiso para regresar militarmente armado a su país natal.
De allí parte la famosa “Campaña Libertadora” que culminó exitosamente en las batallas del Pantano de Vargas y del Puente de Boyacá en 1819, no sin antes hacer una exaltación, a los patriotas que perecieron en el conocido Paso de Pisba donde estuvo marcada la genialidad estratégica de Bolívar. Los realistas esperaban cualquier movimiento de los rebeldes pero nunca el ingreso por dicho sitio.
En la Batalla del Pantano de Vargas se definió militarmente la suerte de la Nueva Granada, pero fue en el Puente sobre el Río Teatinos donde los rebeldes aprovechando la siesta de los realistas, los hicieron prisioneros y produjeron el pánico en las huestes hispánicas.
A partir de ese momento, Bolívar entendió que su meta estaba al alcance de su genio, lo cual produjo la independencia de Venezuela, posteriormente la del Ecuador (Provincia de Quito), la del Perú y finalmente la del Alto Perú (Bolivia), territorio donde definió los linderos de su tarea libertadora. Cuando este territorio fue bautizado en su nombre pretendió el libertador crear la constitución que su grandeza creía que ameritaba.
Esto y su posterior radicación en la ciudad de Lima, donde creyendo que su tarea se encontraba realizada, produjeron una serie de enfrentamientos que finalmente concluyeron en los movimientos anti-bolivarianos que a la postre destruyeron las metas inicialmente propuestas.
Después de tres años de vivir en Lima como el héroe de América, entendió que su tarea se encontraba seriamente erosionada, por lo cual decidió regresar a Santa Fe de Bogotá, con el fin de re-implantar su autoridad, encontrando tal animadversión hacia su nombre que tuvo que bloquear la Convención de Ocaña y por último padecer el atentado de la noche Septembrina.
Este atentado le aclaró a Bolívar que su tarea a pesar de ser histórica podría ser disuelta eliminando su titánica labor.
Allí trató de ejercer la dictadura, tan duramente criticada por el mismo, lo cual le produjo el efecto contrario en los ciudadanos de la Nueva Granada.
Esto le exigió rodearse de personas de su entera confianza, y para su desgracia extranjeros, como el Mayor de la Croix, el General O`Leary, el Venezolano Urdaneta, y otros muchos más. Con la contraria fortuna de que sus enemigos lograron derribar esa muralla y lograron su retiro del poder. Como decía García Márquez en “El General y su Laberinto” el genio partió hacia Europa, con dos objetivos, el primero buscar alivio a su enfermedad, y el segundo esperar que las pasiones internas de las provincias permitieran nuevamente alcanzar la unidad luchada.
Contó Bolívar con tan mala suerte que desde el Municipio de Honda ya su salud se encontraba fatalmente minada. En Cartagena donde podría embarcarse, entendió que sus días estaban contados, y buscó sitio amable para su ocaso. Irónicamente su salud le exigía sitio de vientos frescos y amables, y la única alternativa se encontraba en la ciudad de Santa Marta donde se encontraba residenciado don Joaquín De Mier quién generosamente le entregó al Libertador su Quinta de Reposo más conocida como de San Pedro Alejandrino. Digo “irónicamente” por el carácter y nacionalidad Española de Don Joaquín.
Murió, como es de todos conocido el 17 de Diciembre de 1830 a la una y cuatro minutos de la tarde, atendido por el Médico Francés Don Próspero Reverend y su notario Don Aquilino Noguera.









