
POR Karla Intriago Zambrano
kainza84@yahoo.com
Ante los recientes hechos que vivimos en el país y el mundo, rescato los textos del teólogo, filósofo y escritor brasileño Leonardo Boff entre mis lecturas favoritas, más todavía cuando parece que nadie puede decirnos hacia dónde camina la humanidad. Los últimos días parecen nublados por la ortodoxia, el radicalismo, el terrorismo y quienes ayer podían darnos una clara idea de qué es bueno y malo, ya no pueden hacerlo. A pesar de todo mantengo un juvenil y femenino entusiasmo porque entiendo que entre más grande es el problema, más colosal puede ser nuestra acción por nuestra morada humana.
Boff tiene una preocupación común con la gente de buena voluntad, ¿cuándo cumplimos con la Carta de la Tierra? y paramos con la acción altamente depredadora de todos los ecosistemas. Ya no es posible seguir ignorando que cualquier ruptura del equilibrio es fatal y que nuestra “carta bajo la manga” que es la sabia lógica de la naturaleza hace que las dos fuerzas de autoafirmación y de integración funcionen siempre en sutil equilibrio y en una medida justa para que los seres no destruyan la armonía del todo y, al mismo tiempo, conserven su singuralidad, ya no nos será útil precisamente porque hemos roto la justa medida y eso se nota por el calentamiento global, las catástrofes ecológicas por la acción bélica, etc.
Cierto es que en el corazón de los ecuatorianos puede estar la paz como expresión de plenitud de las relaciones adecuadas de todas las cosas, con todas las formas de vida, con todas las culturas, con nosotros mismos y con Dios, y eso es positivo aunque insuficiente porque vivimos una fase planetaria y por tanto, debemos molestarnos y frenar la postura arrogante de las potencias económica-industriales y militares, puesto que, mientras éstas no “ablanden” su corazón no habrá la precondición necesaria para que continúe la vida.
Nos cuesta entender que un padre en el “primer mundo” sea sereno y cariñoso con su hijo, mientras, a la vez, violenta la naturaleza, que aunque viva, sin cuidado, no sobrevive. Bien dice Boff que la esencia humana reside exactamente en el cuidado porque es condición previa que permite la eclosión de la inteligencia y el afecto; es el orientador anticipado típicamente humano.
Con Leonardo Boff concordamos que parece imposible una re-ligación universal que incluya a todos, desde la hormiga del camino hasta la galaxia más distante porque se ha separado la materia del espíritu, la ciencia de la vida, la economía de la política, y a Dios del mundo. Con ello, se ha probado que todos los valores valen, pero no todos valen para todas las circunstancias. La pasión es un caudal fantástico de energía que como las aguas del río necesita márgenes, límites y la medida justa que da la razón. De lo contrario, irrumpe avasalladoramente con un delirio de pulsaciones y la ética hedonista. Asimismo, si la razón reprime totalmente la pasión, triunfa la tiranía del orden y la ética utilitaria. Pasión y Razón son dos fuerzas que han de conjugarse para salvar al mundo, si los dirigentes políticos, económicos y religiosos de Estados Unidos, Europa y Asia continúan ignorando esta dialéctica dramática y continúan con sus cruzadas de dominación sólo aumentarán el sufrimiento en la historia y la sangre en nuestros caminos.
Repito, a pesar de tanta crisis ética y moral, mantengo un juvenil y femenino entusiasmo como aquel de Leonardo Boff, que a sus 69 años mantiene su apoyo activo a los derechos de los pobres y excluidos y ha escrito más de 100 libros, traducidos a varios idiomas del mundo, en los que comparte con millones de lectores, entre ellos nosotros, su mensaje de paz.




El 4 de Marzo de 1997 simboliza una cambio para el sistema político-administrativo-financiero del Ecuador, se crea un organismo para combatir la corrupción específicamente en esas áreas, después de que el pueblo-pueblo perdiera lo que “nunca” se pierde: la esperanza, depositada en los politiqueros de toda la vida. Fue entonces, entre el 5 y 6 de febrero de ese año que miles de ciudadanos salieron a las calles a protestar por los casos de corrupción en el gobierno de Abdalá Bucarám Ortiz, fatigados de promesas en campañas presidenciales que jamás se cumplieron. 