El Autonomista.com

Mayo 13, 2007

¿Sida, el otro negocio?

Clasificado bajo: Opinión, Edición 218 — El Autonomista @ 7:40 pm


POR Carlos Intriago Solórzano
intriagomedicina81@yahoo.com

Luiz Inacio Lula da Silva, presidente de Brasil, tuvo que enfrentarse a los dilemas “salud o comercio” y “garantizar la salud pública o privilegiar reglas de propiedad intelectual”.

Optó por la vida de los brasileros y rubricó el pasado viernes el primer quiebre de una patente de medicamento en el país carioca. Se trata del anti-sida Efavirenz de la multinacional Merck, que le propuso rebajar el precio en un 30%, algo que Lula rechazó por cuanto “el precio que Merck aplica al producto en Brasil es más de un 100% más caro que el que ofrece a Tailandia. Es una falta de respeto, como si el enfermo de Brasil fuese inferior”.

Brasil quería que el remedio, que compra por 1,59 dólares el comprimido, tuviera el mismo precio ofrecido a Tailandia, 0,65. Ahora lo importará a por 0,45, en presentación de medicamento genérico a tres laboratorios de India, ya certificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y ahorrará 30 millones de dólares, de los 42,9 millones que gastaba anualmente en Efavirenz.

Ante la medida de Lula, la Cámara de Comercio de Estados Unidos reaccionó inmediatamente y de manera exagerada consideró que Brasil está dando “una señal peligrosa a los inversionistas”, algo que no tiene sentido porque el gigante sudamericano está entre los diez principales mercados de medicamentos del mundo y mueve 10.000 millones de dólares anuales. Estimado lector, si lo he confundido con la cifra, permítame repetírsela: ¡10 mil millones de dólares! es decir, que el negocio farmacéutico total no perdía “nada” aceptando el descuento solicitado en el medicamento Efavirenz, para que así el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) pudiera seguir distribuyéndolo gratis y universalmente a 75.000 brasileros.

Por otra parte, Brasil no es el primero, ya recurrieron a la licencia obligatoria (quiebra de patente) para productos anti-sida, Mozambique, Malasia, Indonesia y Tailandia, mientras Italia y Canadá lo han hecho para otros remedios.

Considerar como ejemplo el caso brasileño, es válido porque en toda Latinoamérica las experiencias relacionadas con la epidemia del VIH/SIDA y las enfermedades de transmisión sexual son similares y tienen como uno de los problemas principales el acceso universal a los medicamentos para atenuar la enfermedad, actualmente no son accesibles a las clases medias y bajas por su alto costo y por la presión de los laboratorios multinacionales, que sólo buscan el lucro, sin considerar la necesidad de tratamiento de millones de personas en el mundo.

Finalmente, permítanme compartir con ustedes mi preocupación ante el comportamiento de la sociedad manabita que hasta ahora prefiere mantener el tema del SIDA como un mito, como si aquí no existieran mujeres trabajadoras sexuales, personas de opción homosexual, violencia sexual, práctica sexual juvenil, drogadictos, etc.

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