Gonzalo Molina García
POETA, PINTOR, HISTORIADOR Y DIPLOMÁTICO

POR Dr. Dumar Iglesias Mata
A los 86 años de edad, ha fallecido en la república española, uno de los diplomáticos e investigadores históricos más connotados de Portoviejo: Gonzalo Molina García.
Gracias a este ilustre personaje, Portoviejo, desde 1968 cuenta con su escudo de armas. Gonzalo Molina triunfó entre varios participantes, habiendo constituido el jurado: Fernando Cevallos Marzumillaga, Manuel Andrade Ureta, Francisco Huerta Rendòn, Dr. Luis Villacreses Colmont, Alcalde: Dr.Rodrigo Chávez González, Dr. Humberto Solórzano Cedeño y Lcdo. Horacio Hidrovo Peñaherrera.
Otro importante aporte en su investigación lo constituye su libro:
El Capitán Francisco Pacheco en la Conquista de América, fundador de la ciudad de La Villa de Portoviejo, que en el 2004 siendo Presidente de la CCE- Manabí, tuve el honor de disponer su publicación a pedido de su sobrino, el historiador y abogado Ramiro Molina Cedeño.
En aquella oportunidad manifesté: ¿Qué somos?, es lo que hay que establecer mediante el concurso de historiadores y de quienes se dedican a registrar el pasado con verdadera pasión. Las generaciones del tercer milenio andan en busca de definiciones sobre su auténtica identidad cultural. Por eso el libro de Molina García debe constituirse en el vértice orientador para fundamentar los orígenes históricos de Portoviejo.
En su faceta innata de pintor, alcanza lauros internacionales. Luego de triunfar en México en 1953 se trasladó a Madrid y desde entonces, inició una carrera artística que lo vinculó con el mundo intelectual español, donde conoció a la que más tarde fuera su esposa, la poetisa madrileña Gloria Calvo Nava.
Fue en 1966 que el Gobierno del Ecuador lo designó Vicecónsul Ad-Honorem en Madrid. Y desde 1985 ejerció el cargo de Cónsul hasta su jubilación, funciones en la que se constituyó en un auténtico embajador de los manabitas.
En el libro de su autoría nos dice como colofón que “siempre la silueta de Portoviejo amanece recostada en la paz de su azul bajo los matices ondulantes del sol ecuatorial. No hay nada ajeno a ella. Todo está creado para nuestra vista, para nuestro ambiente, deleite, armonía y orden, donde la naturaleza es sólo su fiel colaboradora”.
Y en su poema Canto a Portoviejo, Gonzalo Molina García valor inmortal de la cultura manabita, habla líricamente:
“Mi Portoviejo tú, telúrica esmeralda tu valle/donde el poeta dialoga con lo Eterno, /un reino te ha brindado el tamarindo /porque airosa su sombra te cobija.
“Y por las frescas guirnaldas de tus sauces,/por aquellas románticas auroras, por tu sangre de indómita pujanza, insomnes mis recuerdos sin verte se desgajan/entre mis manos , huyendo como estrellas/por las heridas de todos los ocasos/en alto vuelo, al alto nido donde está mi tierra, /mi Portoviejo, tú entre mi voz y el cielo.”




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